¿Te obsesiona comer sanamente?

Alimentarse en forma saludable es importante, pero puede convertirse en un trastorno alimenticio; la ortorexia es la obsesión por la calidad de los alimentos que se ingieren, advierten expertos.
comida sana chatarra  (Foto: Thinkstock)
Ivonne Vargas Hernández
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Llevar una dieta saludable que incluya alimentos con un alto valor nutricional genera beneficios para la salud. Pero llegar al extremo de sólo preocuparse por ingerir comida ‘sana' puede esconder el trastorno de la ortorexia: la obsesión por alimentarse con productos orgánicos y reducir el consumo de grasas. Este problema alimenticio fue descrito por primera vez por el médico estadounidense Steve Bratman, y en México su diagnóstico es relativamente reciente, menciona la doctora Gilda Gómez Peresmitré, de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM. Aunque se tiene poca información respecto a este problema alimenticio, se estima que en el país los jóvenes adultos son un segmento ‘cautivo' de este trastorno, refiere Fernando Noriega, médico por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Actitudes como pasar más de dos horas al día pensando en la dieta, planear las comidas con días de antelación, calcular el valor nutricional de lo que se comerá y sentirse culpable cuando se ingiere un alimento poco saludable, son síntomas de los ortoréxicos, menciona Noriega.

Gómez Peresmitré añade que son personas perfeccionistas, estrictas, hacen gala de una gran fuerza de voluntad y padecen intensos sentimientos de culpa si no cumplen lo que se proponen. Además, por sus prácticas, pierden un elevado porcentaje de grasa y de masa muscular, como sucede con quienes presentan anorexia.

La especialista de la Facultad de Psicología detalla que es la patología más reciente que existe, y se anticipa que su desarrollo se dará, con mayor frecuencia, en las capas altas de la sociedad, que poseen el suficiente poder adquisitivo para comprar este tipo de alimentos, ya que suelen ser muy caros. Mientras el kilo de tomate en el supermercado podría oscilar entre 20 y 25 pesos, el tomate de tipo orgánico (cultivado sin pesticidas) puede llegar hasta los 100 pesos.

La ortorexia tiene similitudes y diferencias con la anorexia y la bulimia. Al igual que éstas, no responde a una, sino a múltiples causas, entre las que sobresalen los aspectos socioculturales de mantener un cuerpo extremadamente sano y cuidado, expresa Gómez Peresmitré.

La especialista agrega que, a diferencia de quienes padecen anorexia -que siempre están preocupados por la forma y tamaño del cuerpo, así como la cantidad de comida, las ortoréxicos no piensan en porciones, en si van a engordar o no, sino en la calidad de lo que ingerirán. El problema radica en que la preocupación porque un alimento sea sano, se convierte en obsesión.  

La gente con preocupación por comer ‘con calidad', puntualiza la académica de la UNAM, busca alimentos probióticos (con microorganismos vivos, como los búlgaros) y orgánicos, producidos a partir de métodos 100% ecológicos. Rechazan la carne (por la grasa y las hormonas); las verduras cultivadas en sembradíos, donde se utilizan pesticidas o herbicidas, y los productos genéticamente modificados; así como los saborizantes, colorantes, conservadores y todo alimento industrializado.

Así como no ingieren estos productos, "tampoco consideran que deben sustituir los nutrientes que proporcionan, y que son necesarios para el organismo, como las proteínas o una cantidad mínima de grasa o de carbohidratos", explica Gómez, especialista en trastornos alimenticios.

En algunos casos, ese problema llega a un TOC (trastorno obsesivo compulsivo), es decir, la mente de la persona comienza a enfocarse sólo en comer bien, y le da miedo comer en restaurantes o en casa de amigos, porque ese menú no cumple con sus estándares de alimentación, advierte Noriega.

El mayor problema con la ortorexia es que la gente ignora o minimiza el hecho de que una buena alimentación debe estar balanceada y, en cambio, sólo piensan en qué está cultivado en forma sana o cuántos nutrientes tiene. Esto los lleva a la desnutrición, por citar sólo una de las consecuencias de esa actitud ante la comida, indica la académica de la UNAM.

Esta alteración de la conducta no aparece registrada en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV), que es revisado y publicado por la Asociación Psiquiátrica Americana (APA).

"Se necesita más investigación que permita desarrollar la teoría y los métodos para contrastarla, probarla, documentarla y, posteriormente, incluirla en el DSM-IV", indica Gómez Peresmitré.

En cuanto a su tratamiento, se requiere una atención multidisciplinaria: médica, farmacológica, psicológica, nutricional. Lo fundamental, en opinión de Gómez Peresmitré, es su prevención, pero si el problema está arraigado, hay que trabajar sobre las ideas del paciente, sus costumbres y formas de proceder.

¿Te ‘apanica' no comer sano?

El doctor Steven Bratman ideó un test con 10 preguntas para evaluar la posibilidad de presentar ortorexia. Si se responde todas o la mayoría (ocho) en forma afirmativa, se tiene una obsesión por la alimentación sana.

1. ¿Pasas más de tres horas al día pensando en tu dieta?

2. ¿Planeas tus comidas con varios días de anticipación?

3. ¿Consideras que el valor nutritivo de una comida es más importante que el placer que le aporta?

4. ¿Ha disminuido la calidad de tu vida a medida que aumenta la calidad de la dieta?

5. ¿Te has vuelto más estricto contigo mismo (a) en el tema de comida?

6. ¿Has mejorado tu autoestima alimentándote de forma sana?

7. ¿Has renunciado a comer alimentos que te gustaban para comer alimentos ‘buenos'?

8. ¿Tu dieta se vuelve un problema a la hora de comer fuera?

9. ¿Te sientes culpable cuando alteras tu régimen alimenticio?

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10. ¿Crees que todo está bajo control cuando comes en forma sana?

 

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