Tres premios nobel mexicanos: una historia que comenzó en 1982

Por:
Mauricio Torres

México recibió su primer Premio Nobel en octubre de 1982. Años después, al galardón otorgado a Alfonso García Robles se sumaron los de Octavio Paz y Mario Molina

Alfonso García Robles, el primero y "el más olvidado"

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nobel1  Sin Pie de Foto  (Foto: EFE Archivo)

Hace 28 años, los esfuerzos del diplomático Alfonso García Robles contra la carrera armamentista le valieron para ganar el Premio Nobel de la Paz en 1982, con lo que se erigió como el primer mexicano en ser reconocido por la Fundación Nobel.

El 13 de octubre, el Comité Noruego encargado de la decisión anunció que la diplomática sueca Alva Myrdal y García Robles eran premiados como "dos personas que, durante años, han jugado un rol central en las negociaciones de desarme en la Organización de las Naciones Unidas (ONU)".

De acuerdo con el anuncio, ambos laureados tenían en común haber ayudado al mundo a abrir los ojos "a la amenaza que enfrenta la humanidad en el armamento nuclear". Sobre el mexicano, el comité señalaba: "Él ha sido la fuerza detrás del acuerdo que declaró a América Latina una zona desnuclearizada". 

La Cancillería mexicana lo considera el "arquitecto" del Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe, también conocido como Tratado de Tlatelolco por haber sido presentado en la antigua sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), en la colonia Tlatelolco de la Ciudad de México.

El documento fue firmado el 14 de febrero de 1967 por 14 países de la región —Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela—, a los que después se sumaron otros 19.

García Robles nació el 20 de marzo de 1911 en Michoacán y murió el 4 de septiembre de 1991 en la Ciudad de México. Según una semblanza publicada en la página de la SRE, dedicó su carrera a la academia y a la diplomacia, en la que fue canciller entre 1975 y 1976, embajador y representante de México ante órganos de la ONU.

Para Elda Cantú, internacionalista del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), el Premio Nobel de la Paz entregado a García Robles por sus gestiones contra el desarme nuclear es un reconocimiento a "uno de los puntos más altos del protagonismo mexicano en la escena internacional".

"(El Tratado de Tlatelolco) fue el inicio de los esfuerzos por la no proliferación nuclear, que es un tema que va y viene en la agenda mundial, pero es importante y ahí está", dijo Cantú a CNNMéxico. "Algo pasó que tal vez (las autoridades mexicanas) no hicieron algo para que el premio se valorara de manera adecuada, y quizá hoy es el nobel mexicano más olvidado".

En su discurso de aceptación del galardón en Oslo, Noruega, el 10 de diciembre de 1982, García Robles señaló que todos los países, en especial las potencias nucleares, deberían "respetar los intereses vitales de todos los pueblos" y acatar una conclusión de la ONU aprobada por unanimidad en 1978: "La humanidad enfrenta una elección: detener la carrera armamentista y proceder al desarme o encarar la aniquilación".

Octavio Paz: poeta, ensayista y "crítico de su tiempo"

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nobel2  nobel2  (Foto: EFE Archivo)

El escritor Octavio Paz fue el segundo mexicano que recibió un Premio Nobel, al ser laureado en 1990 con el galardón de Literatura por el conocimiento del lenguaje, la agudeza analítica y la visión humana plasmada en sus obras.

Autor de libros de poesía, ensayo y crítica literaria, Paz desarrolló durante su carrera una escritura "apasionada y de amplios horizontes, caracterizada por su inteligencia sensual e integridad humanística", de acuerdo con el anuncio de la Academia Sueca emitido el 11 de octubre de ese año.

Nació en la Ciudad de México el 31 de marzo de 1914, publicó sus primeros poemas en la revista Barandal y su primer libro, Luna silvestre, en 1933, según una semblanza publicada en la página de El Colegio Nacional, del cual se hizo miembro en 1967.

En la década de 1940 viajó a Francia, donde entabló amistad con intelectuales como André Breton, de quienes recibió la influencia surrealista reflejada en algunos de sus poemas.

El laberinto de la soledad (1950), su libro más conocido, es un ensayo en el que analiza la historia y la identidad del mexicano, y en el que critica lo que considera una tendencia a la sumisión y la falta de solidaridad. "Viejo o adolescente, criollo o mestizo, general, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva: máscara el rostro y máscara la sonrisa", escribió.

Además de El laberinto de la soledad publicó otras como El arco y la lira, La estación violenta, El ogro filantrópico, Los hijos del limo y Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe.

Paz no se limitó a expresar sus ideas estéticas. También se manifestó sobre la política mexicana a través de artículos y actos como renunciar a la Embajada de México en India después de la represión estudiantil de 1968.

Algunos escritores afirman que Paz, si bien fue un intelectual destacado, conformó un grupo que controló la producción cultural del país desde la década de 1950 hasta su muerte, ocurrida el 19 de abril de 1998. El autor mexicano José Agustín denominó a esa agrupación establishment, mientras el argentino Luis Guillermo Piazza la calificó de "mafia".

De acuerdo con el escritor mexicano Rafael Pérez Gay, "la obra de Paz seguirá siendo una piedra de toque en la tradición cultural de México, y en aquel entonces se premió la obra poderosa de un poeta y la obra ensayística de un autor de prosa pulidísima".

"El significado de ese Nobel para México y América Latina, además, fue muy importante pues se premiaba a un crítico de su tiempo", dijo a CNNMéxico Pérez Gay, quien consideró una "feliz coincidencia" que en 2010, cuando se cumplen 20 años del galardón a Paz, el Premio Nobel de Literatura regresara a la región gracias al peruano-español Mario Vargas Llosa.

Mario Molina, la capa de ozono y el cambio climático

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nobel3  nobel3  (Foto: Cuartoscuro Archivo)

Sus investigaciones sobre cómo se forma y destruye la capa de ozono, un manto de gas que rodea al planeta Tierra y lo protege de la radiación ultravioleta emitida por el sol, hicieron del científico Mario Molina ganador del Premio Nobel de Química en 1995.

El anuncio del galardón, el tercero concedido a un mexicano, fue publicado por la Real Academia Sueca de Ciencias hace exactamente 15 años, el 11 de octubre de 1995. En él se informaba de que Molina, el holandés Paul Crutzen y el estadounidense F. Sherwood Rowland eran laureados por haber mostrado que la capa de ozono es muy sensible a la emisión de ciertos compuestos químicos generados por los seres humanos.

"Al explicar los mecanismos químicos que afectan a la delgadez de la capa, los tres investigadores han contribuido a salvarnos de un problema ambiental que podría tener consecuencias catastróficas", indicaba el mensaje.

Las investigaciones de Molina y Rowland, en particular, determinaron que los clorofluorocarbonos son una amenaza para la capa de ozono. Estos compuestos, también conocidos como CFC o freones, se encuentran en los aerosoles, en los aires acondicionados y en los sistemas de refrigeración.

De acuerdo con la academia, estos hallazgos revelaron la conexión de la actividad humana con el ozono y el clima, pues la destrucción de la capa alrededor de la Tierra permitiría la entrada de radiaciones peligrosas para la vida y, al mismo tiempo, la concentración de este gas en la atmósfera aumenta la temperatura global.

Molina nació en 1943 en la Ciudad de México, donde estudió ingeniería química en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Después cursó posgrados en las universidades de Friburgo, Alemania y Berkeley, California, de acuerdo con un perfil publicado por el Centro Mario Molina para Estudios Estratégicos sobre Energía y Medio Ambiente, una institución creada en 2004.

"Sin duda, los estudios del doctor Mario Molina sobre la sustancias químicas destructoras de la capa de ozono han sido fundamentales para entender el alcance de los impactos de las actividades humanas en la salud de la atmósfera", dijo a CNNMéxico la directora de la organización ambientalista Greenpeace México, Patricia Arendar.

La activista señaló que el Premio Nobel entregado al científico "tuvo una incidencia fundamental" en la búsqueda de tratados para proteger la capa de ozono, reducir la emisión de gases de efecto invernadero y "evitar un cambio climático catastrófico".

CNNMéxico intentó concertar una entrevista con Molina, pero no estuvo disponible. En agosto, en un acto público, afirmó que México debe promover un desarrollo sustentable y ser "un ejemplo real" en la lucha contra el calentamiento global.

Entre el 29 de noviembre y el 10 de diciembre, el centro turístico mexicano de Cancún albergará la 16 cumbre de Naciones Unidas sobre cambio climático (COP-16), en la que se buscará establecer acuerdos mundiales sobre la reducción de emisiones.