Los nombres que pueden salvar a EU

Paulson, Lehman y Bernanke suenan como los salvadores de la actual crisis financiera de Wall St los nombres sirven en momentos tensos, pero sólo las reglas rescatarán los mercados a largo pla
La economía estadounidense recae en ‘nombres’ que hoy parece
Amity Shlaes

‘Nombres’ como Paulson, Merrill Lynch, Lehman o Bernanke son los que están en boca de los inversionistas y que -se tiene fe- rescatarán a Wall Street (y a la economía de EU).

La analogía más socorrida en los mercados para asimilar la decisión del secretario del Tesoro, Henry Paulson, de desligarse de Lehman Brothers fue el pánico de 1907. El Lehman de entonces era Knickerbocker Trust y el índice Industrial Dow Jones perdió alrededor de la mitad de su valor. Entonces fue un nombre, JPMorgan, el que reunió a banqueros y al Tesoro, proponiendo un plan para suministrar efectivo con el fin de que los bancos no quebraran.

Knickerbocker Trust se desmoronó, pero Wall Street triunfó. Los nombres habían salvado la ‘calle’. Los nombres tienen su uso en momentos tensos como éste, pero sólo las reglas pueden rescatar los mercados en el largo plazo.

Lo que hizo a la Primera Guerra Mundial y a la década de 1920 más manejable fue la existencia de nuevas instituciones, no de nombres. La Ley de la Reserva Federal se promulgó en 1913. La estructura inicial de la Fed era imperfecta, un hecho que se volvería más que aparente a comienzos de la década de los 30. Pero la Fed sí ayudó a estabilizar la economía en los tres lustros posteriores a 1913.

Quizá fue tener demasiados héroes en el escenario lo que nos trajo a este punto. El ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan asumió el rango de deidad en el último decenio de su gestión. En perspectiva, su tarea hubiera sido más simple y más transparente si no hubiera estado obligado a promover los dos mandatos contradictorios de la Fed: mantener alto el empleo y baja la inflación.

Hoy, también, los nombres han desempeñado papeles heroicos. Paulson pasará a la historia como el secretario del Tesoro que pudo decir “no”. Otro grupo de nombres, Moody’s Investors Service y Standard & Poor’s, estaba en el corazón del sistema ‘entre amigos’ que llevó a calificaciones crediticias problemáticas.

Y a la vez que Paulson se mantuvo firme con Lehman, cortejó un conflicto configurando la adquisición de Fannie Mae y Freddie Mac por parte del Tesoro como una conservaduría (conservatorship, en inglés), una estructura legal que permite mantener el negocio en funcionamiento.

La conservaduría, como ha señalado Peter Wallison del American Enterprise Institute, sugiere un aplazamiento de la tasación del valor de Fannie y Freddie. Si, en cambio, Paulson hubiera insistido en una sindicatura o administración judicial de la masa de la quiebra, la conmoción por la toma de control de Fannie y Freddie por el gobierno pudo ser mayor.

Se vuelve imperativa la implementación de al menos tres reformas basadas en reglas:
1. Se acaban los rescates. De otra manera, ya está claro, las compañías automotrices serán las próximas. También las aerolíneas son candidatas a ello.

Uno puede incluso darle un nombre a esta reforma: la Regla Lehman, y luego esperar que el Tesoro la cumpla.

2. Certeza. Hay que limpiar el sistema de calificación para que los números digan algo más cercano a la verdad.

3. Competitividad. Hacer que EU sea más competitivo reduciendo los impuestos corporativos y otros gravámenes de manera que las firmas extranjeras quieran llenar nuestro nuevo vacío. Lo peor acerca del nuevo anuncio de ‘crisis’ de John McCain es que sugiere que un nombre fuerte es la respuesta. Aquí la respuesta del presidente Bush, de que le tenía fe a nuestra economía, fue más útil.

En los 90, cuando la vida tenía una textura muy diferente, el historiador financiero Ron Chernow publicó el libro La muerte del banquero. Su tesis era que la titulización del mercado remplazó a la necesidad de una relación individual con el confiable asesor personal sentado detrás del escritorio.

Habrá ahora algunos que exhorten al regreso del banquero. Ciertamente, necesitamos héroes en este momento. Pero mejores reglas allanarán la senda más rápida para la recuperación y mantendrán vivos los mercados.

La autora es la primera académica de historia económica en el Council on Foreign Relations y columnista de Bloomberg.
Comentarios: opinion@expansion.com.mx

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