Visa va por vales y remesas

La compañía no se conforma con el mercado de plásticos y quiere participar en el de vales y rem otro negocio que atacará es el de la recarga de celulares prepagados, sector que vale 10,000 md
Desde la vicepresidencia de Visa para Latinoamérica, José ma
Hernán Iglesias Illa
(NUEVA YORK) -

A pesar de ser una compañía experta en dinero, Visa fue hasta principios de este año una cooperativa de bancos sin fines de lucro. En marzo, Visa, finalmente, reorganizó sus operaciones –y fusionó sus regiones, que eran más o menos independientes entre sí– y salió a la Bolsa de Nueva York, donde recaudó un récord de 18,000 MDD. Ahora que ya es una empresa pública como muchas otras, Visa puede dedicarse con más convicción al desarrollo de nuevos negocios.

En América Latina, ese trabajo está a cargo de José María Ayuso, vicepresidente ejecutivo de Visa para la región. Entre los logros más sobresalientes de este directivo español se encuentran la creación y la consolidación del departamento de consultoría, así como el lanzamiento de nuevos productos, como Visa Signatura y Débito para negocios.

Ayuso tiene cuatro caminos de expansión para su compañía en México: entrar al mercado de vales de comida para empleados de empresas, ahora dominado por las francesas Accor y Sodexho; ampliar su participación en la gestión y la recepción de remesas desde Estados Unidos; multiplicar su participación en la entrega de subsidios y beneficios estatales; y tomar una parte del jugoso mercado de recarga de teléfonos celulares prepagos.

Visa sabe muy bien del potencial que representa la telefonía móvil. Puede ser un medio efectivo y también rentable para proporcionar servicios financieros a la población no bancarizada, tanto para los operadores de telefonía móvil como para las instituciones financieras.

Ayuso estuvo recientemente en Nueva York, en un seminario de innovación para ejecutivos de Visa, presentando los resultados de Visa Vale, el exitoso proyecto de la firma en el mercado de vales de comida de Brasil. Allí, frente a la ventana de un piso 36 sobre el Central Park, Ayuso conversó con Expansión sobre sus planes para México y la región.

¿Se puede replicar el modelo de Visa Vale en México?
Creo que sí. Se necesitan dos cosas: una es que la legislación se lo ponga fácil a las empresas y la otra es que ya haya compañías de vales en el mercado. México cumple ambos requisitos: está la ley y están las dos firmas francesas que lideran el negocio en todo el mundo. En Brasil, Visa Vale entrega a los empleados de las empresas una tarjeta que se usa como una tarjeta de débito. Ya tenemos 30% de un negocio de 8,000 MDD. Yo creo que, en México, el tamaño del mercado de vales de comida es de al menos un par de miles de millones de dólares. Ya estamos trabajando con un grupo de bancos para crear productos de este tipo. En el mercado brasileño, este producto ha sido un éxito.

¿Cómo ha sido la experiencia como proveedora degobiernos latinoamericanos?
Buenísima. En México trabajamos con algunos gobiernos regionales, como el del Estado de México, que son los que mejor trabajan en el reparto de subsidios y programas de alimentación. Antes se distribuía el dinero en efectivo, se formaban largas colas, aparecían intermediarios que se quedaban con parte del dinero. Ahora, nosotros les damos una tarjeta a los beneficiarios y luego los gobiernos cargan el dinero allí. Además, las autoridades pueden limitar el uso de ese dinero.

En México y en otros países de América Latina ya tenemos programas de este tipo que permiten controlar que, con esas tarjetas, por ejemplo, los beneficiarios sólo puedan comprar alimentos, o que sólo puedan usar el plástico en supermercados. Para millones de estas personas, de escasos recursos económicos, un banco nunca les abriría una cuenta. Entonces, para este sector de la población, ésta es su primera tarjeta. En México, tenemos varios millones de tarjetas con estas características.

¿Cómo les ha ido en el mercado de remesas?
Gestionamos alrededor de 3,000 MDD de los poco más de 20,000 MDD en remesas que México recibe cada año. Nosotros estamos en el final del circuito. Trabajamos directamente con Banamex, Bancomer, HSBC y otros para que la gente reciba las remesas directamente en la tarjeta y no tenga que ir a ningún lado a buscar el dinero.

¿Hasta cuándo vamos a poder hacer en México compras con el celular?
No por ahora. En México y en América Latina la oportunidad por ahora está en canalizar la compra de tiempo de aire para celulares de prepago. En la región, nueve de cada 10 teléfonos se manejan bajo esta vía y casi todas las recargas se hacen en tiendas, en efectivo.

En Brasil y, desde agosto, en México, ya se puede asociar un número de una tarjeta nuestra para recargar el teléfono desde el aparato mismo. Pero la segunda versión de esto, que es usar esa tarjeta asociada para comprar otras cosas ya es bastante popular en Corea del Sur y Japón, pero este servicio todavía está bastante lejos de América Latina.

¿Entonces, tan bueno es el mercado de los prepagos?
En América Latina representa más de 10,000 MDD. Y las telefónicas les pagan alrededor de 10% a los distribuidores actuales. Los bancos, con nosotros, lo pueden hacer por mucho menos.

LOS SUBSIDIOS SON MUY RENTABLES

Hasta 2006, el municipio de Ecatepec (en el Estado de México) entregaba sus 37,000 subsidios antipobreza en cajas de cartón con alimentos. Los problemas de logística se acabaron cuando el gobierno municipal lanzó una tarjeta, diseñada por Banco Azteca y Visa, donde cada mes deposita 1,200 pesos a los beneficiarios.

Para Visa, el reparto de subsidios gubernamentales se ha convertido en una inesperada oportunidad de negocios: ya tiene programas de este tipo en Perú, República Dominicana, Filipinas, EU y en México. Aquí trabaja con Banorte, BBVA-Bancomer y la Secretaría de Agricultura, entre otros.

Este nicho tiene mucho espacio para crecer: 71% de los subsidios del DF se reparten con cheques y 9% en efectivo, según datos de 2005 del Banco Mundial.

Desde que Visa cotiza en la Bolsa, José María Ayuso tiene menos libertad para desglosar las cifras país por país de su división, a la cual maneja desde sus oficinas en Miami y en constantes viajes por América Latina.

En el continente, Visa tiene 312 millones de tarjetas, sobre una población de alrededor de 550 millones de personas. En todo el mundo, la empresa maneja alrededor de 1,600 millones de plásticos.

América Latina, según Ayuso, es la región de la compañía que más creció en el primer trimestre de 2008, con respecto al mismo periodo del año anterior. El volumen de transacciones de la empresa en AL aumentó 47%, a 143,000 MDD, de los cuales alrededor de dos tercios fueron retiros en efectivo y un tercio, pagos a crédito.

Esa cifra no representa los ingresos de Visa, sino el monto de sus transacciones, pues cobra a sus clientes una comisión. El volumen total de negocios de la firma creció 33% en ese lapso.

Visa tiene alrededor de 60% del mercado mundial de tarjetas de crédito. Mastercard, su principal competidora, tiene 32%.

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