Calderón: La guerra contra el crimen

A dos años de tomar el poder, 72% de la gente aprueba las acciones emprendidas por el president el reto es desarticular las redes de la delincuencia, que se han infiltrado a las instituciones
El 72% de la población aprueba las acciones que el president
Jesús Hernández
CIUDAD DE MÉXICO -

Lunes 3: Secuestradores asesinan a un niño de cinco años inyectándole ácido. Mueren 58 personas más en hechos violentos. Martes 4: Fallece el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, al desplomarse el jet donde viajaba. Miércoles 5: El alcalde de Navolato, Sinaloa, es herido y dos regidores mueren baleados. En el DF hay 5,000 evacuados por una presunta fuga de gas. El día termina con 41 fallecidos. Jueves 6: Aparece una ‘narcomanta’ y un decapitado en un puente de Ciudad Juárez. Saldo del día: 14 muertes. Viernes 7: En Monterrey, policías estatales balean a una familia que confunden con asaltantes. En el DF se desactivan bombas en un McDonald’s y un Burger King. Sábado 8: Hay 15 víctimas del hampa, entre ellos, el subdirector de seguridad pública del municipio La Misión, previo a las elecciones en Hidalgo. Domingo 9: diez personas son victimadas por delincuentes… ¿Qué sigue?

La del 3 al 9 de noviembre no fue una semana típica, pero aun con 176 muertos estuvo cerca de serlo. Desde 2004 la espiral de violencia ha ido en aumento. En los primeros días de diciembre de 2006 “la inseguridad tenía secuestradas a muchas poblaciones del país (…) Había que enfrentar no sólo a una red de tráfico de drogas, sino a estructuras consolidadas que buscan controlar toda la ilegalidad: contrabando, piratería, giros negros, robo de autos, secuestros, extorsión, trata de blancas, migración ilegal y tráfico de armas”, admite el reporte La política mexicana contra la delincuencia organizada, del 30 de octubre de 2008, emitido en conjunto por el Sistema de Seguridad Nacional (PGR, Sedena, Segob, SSP y Semar).

A sólo 10 días de haber asumido la presidencia, Felipe Calderón envió el Ejército a Michoacán, Sinaloa, Veracruz y otras entidades. Simultáneamente, el titular de la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP), Genaro García Luna, anunciaba cambios en el perfil de los policías federales.

La idea: minar el crimen organizado –y el narcotráfico, su mayor exponente– debilitando su flujo de dinero, su red operativa, de distribución (aviones, armas, dinero en efectivo, autos y rutas) y aniquilar su principal negocio: la cocaína, que si bien tiene un ciclo de retorno económico más largo, su valor sube casi 56 veces en su trayecto de Colombia a las calles de EU, principal mercado de consumo, explica Eduardo Medina Mora, titular de la Procuraduría General de la República (PGR).

Actualmente, en el país se libran batallas en tres frentes totalmente distintos, dice Guillermo Garduño, investigador en seguridad nacional en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM): una es la guerra entre familias del narco por territorios, mercados y sistemas de distribución; la segunda, se libra entre el aparato policiaco en contra de los infiltrados del narco; y la tercera guerra la protagoniza el Ejército “con la finalidad única de aniquilar al enemigo, y ésa es una lucha a muerte”, señala Garduño.

El estado paralelo
En la geopolítica de las drogas, México es un punto clave por ser centro de recepción, trasiego, producción y consumo. “Tenemos todo aquí”, explica Garduño.

La colusión entre crimen organizado y gobiernos locales comenzó hace más de tres décadas. “Cuando el régimen de la Revolución empezó su declive, muchas estructuras de seguridad del Estado se volvieron estructuras del crimen organizado”, explica el economista Macario Schettino, autor del libro 100 años de confusión.

La disparidad en el ingreso también facilitó al narco su penetración entre la población, pues “la seguridad nacional y la pobreza están inversamente interrelacionadas y a menos que puedan hacer frente al nivel de pobreza, las drogas seguirán siendo parte de la estructura económica de México”, dice por su lado Roderic Ai Camp, experto en fuerzas armadas y profesor de ciencias políticas en la Universidad de Claremont McKenna, California.

Por ejemplo, aunque buena parte de las deserciones en el Ejército no se explican a partir del narcotráfico, el factor ingreso sí influye. “Muchos soldados entran a la milicia como última opción laboral, pero enfrentan condiciones de trabajo muy duras y se salen. Los que se van al narco son oficiales medios bajos, con salarios de 10,000 a 20,000 pesos. A ellos les ofrecen un poco más o el doble”, explica Raúl Benítez Manaut, del Centro de Investigaciones Sobre América del Norte de la UNAM, y presidente del Colectivo de Análisis de Seguridad con Democracia.

Otro elemento fue el diseño de los sistemas de seguridad pública. “Lo inventó el general (Plutarco Elías) Calles en 1929. Las policías estaban diseñadas para servir al poder, pero como hoy existen varios poderes, sirven a quien les paga”, asegura Alejandro Gertz Manero, ex secretario de Seguridad Pública y actual rector de la Universidad de las Américas.

En cuanto a las empresas, “han tenido que preservar sus garantías –que el Estado cubre al mínimo– con seguridad privada, esto implica un costo adicional a la inversión y ha reducido sus flujos”, señala Schettino.

Con el tiempo, el hampa se ha apropiado de territorios y creado sus propias ‘leyes’, estructuras de seguridad e, incluso, impone sistemas semejantes al cobro de ‘impuestos’, “haciendo funciones exclusivas del Estado”, admite el abogado de la nación, Eduardo Medina Mora.

“Son ellos (el hampa) los que entregan a sus enemigos atados, crean estructuras de prevención de seguridad y de castigo, hacia allá vamos”, advierte Gertz Manero, quien en 1975, como oficial mayor de la PGR, encabezó la primera campaña nacional contra el narcotráfico.

Dos años en guerra
En los inicios de 2007, los golpes del Ejército fueron tan espectaculares como las críticas. Para febrero ya había una larga lista de denuncias por atropello a los derechos humanos, como la muerte de una mujer de 70 años en Zongolica, Veracruz, y la presunta violación a sexoservidoras en Coahuila, ambas supuestamente cometidas por militares.

“(Felipe Calderón) entró con garra, pero con una estrategia errada. Al crimen se le combate con inteligencia, no con el Ejército, pero ya no puede echarse para atrás”, dice Fred Álvarez, analista en seguridad nacional y consultor privado.

No todos comparten esa idea: “Fue correcto porque no tenía otra herramienta de la cual echar mano. El problema es estructural, no del presidente”, argumenta Gertz Manero, quien ha sido también secretario de Seguridad Pública federal. “El Ejército puede imponer orden, pero no tiene los elementos ni las estructuras para hacer un trabajo de prevención del delito en una ciudad que ni siquiera conoce. Y el problema se queda latente”.

Pese a todo, el Ejército se mantuvo como la institución más confiable para los mexicanos, hasta noviembre de 2007. Un año después cayó al tercer lugar, superado por la Iglesia y las universidades, según una encuesta de Consulta Mitofsky, realizada en octubre de 2008.

No es lo único que ha cambiado en la conciencia de la sociedad. La mayor parte de la población (72%) aprueba las acciones de combate al narcotráfico en los dos primeros años de Calderón; la lucha contra el crimen organizado (64%), el terrorismo (58%) y la guerrilla (54%); y menos de 18% las desaprueba totalmente, según encuestas del Colectivo de Análisis de Seguridad Nacional con Democracia, financiado en varios proyectos por la fundación Ford.

Otra de sus encuestas advierte que para 50% de los mexicanos en edad de votar la seguridad nacional será un factor determinante para emitir su voto en las elecciones federales de 2009. “El costo político lo veremos en la próxima elección”, dice Álvarez.

El cambio estructural
Para Benítez Manaut, lo ideal para combatir el crimen organizado es una fuerza policial que combine labores de inteligencia con la disciplina y la fuerza militares, semejante a las que operan actualmente en Chile, Italia o Reino Unido.

En el sexenio pasado se limitó la acción del Cisen, vía un recorte a su presupuesto (hoy de unos 8.5 MDD, mientras en EU es de 44,000 MDD), pero varias reformas al sistema judicial, aprobadas en febrero pasado por la Cámara de Diputados, parecen encaminarse a recuperar las labores de contrainteligencia criminal.

Dichas reformas incorporan temas como la presunción de inocencia; los juicios orales públicos; la intervención de comunicaciones privadas; el uso de grabaciones telefónicas entre particulares como prueba; jueces de ‘control’ para resolver solicitudes como cateos con fines de investigación; y elevan a rango constitucional la figura del arraigo o prisión preventiva.

“Faltan las leyes secundarias. El problema será la aplicación, pues de nada servirán, si no hay quien las cumpla”, señala José Fernández Santillán, director del Centro de Investigación en Humanidades del ITESM.

Para José Antonio Caballero, director de Estudios Jurídicos del CIDE, “no todo se resolverá con la reforma, gran parte tiene que ver con los objetivos de política pública y los compromisos de la clase política para respaldarlos”.

Está pendiente transformar la estructura horizontal y descentralizada de las más de 1,600 policías del país por una estructura vertical, como ha propuesto el presidente Calderón.

“Hoy no hay quien pueda hacerlo, habría que vencer muchas resistencias e intereses, amén de la legislación de Municipio Libre”, explica Benítez Manaut.

“Construir una policía sana y honesta, como en Colombia e Italia, lleva de 10 a 15 años”, afirma Arturo Arango, consultor independiente y ex investigador del Instituto Ciudadano de Estudios Sobre la Inseguridad (ICESI).

También quedan pendientes la recuperación de la confianza de la ciudadanía en sus instituciones de impartición de justicia, y resolver los “problemas legales acerca del ataque al lavado de dinero, donde tienen que ver Hacienda, el Banco de México, la CNBV y los bancos”, señala Schettino.

Además hay que llevar la cooperación internacional más allá del Plan Mérida, pues “México no tendrá éxito, en última instancia, si Estados Unidos no dedica más recursos a la educación y la prevención del consumo. El dinero gastado en reducir la demanda es 10 veces más eficaz que el que se gasta en interdicción”, afirma el mexicanólogo Roderic Ai Camp.

Los escenarios posibles
“Apenas estamos en el inicio de la guerra”, coinciden los especialistas, quienes consideran que meter en cintura al hampa será una labor de una década o más.

Pero ¿cómo vamos? Al parecer, depende de las interpretaciones. “Si analizas tendencias y número de muertos, la batalla se está perdiendo; pero en Japón se considera que mientras más violento es el crimen organizado, más débil se hace por el impacto negativo que consigue en la ciudadanía; por tanto, la tendencia podría ser positiva”, dice Álvarez.

“El Estado mexicano debe proyectar que hay una recomposición a su interior. Ésa es la única manera en que el gobierno puede mandar señales, dentro y fuera del país, de que no hay excepciones y que toda irregularidad será acaba- da. Debemos acabar con las excepciones y aplicar Tolerancia Cero a los funcionarios públicos”, dice Caballero, del CIDE.

“Para tener una guerra exitosa se debe tener mucha decisión política, porque debes golpear a grupos como la narcopolítica del norte del país, a muchos de los caciques locales, a empresarios poderosos y a otros personajes poderosos. No sé si haya esa voluntad”, comenta Benítez Manaut.

“Si el gobierno está hecho para servirse a sí mismo seguiremos donde estamos, pero si empieza a servir a la sociedad entonces sí habrá cambios”, finaliza Gertz Manero.

Con información de Gisela Vázquez, Benjamín Castrejón, Juliana Fregoso, Bárbara Anderson y Cynthia Modesto.

CAEN MUROS, NO REJAS

¿Por qué la caída del muro de Berlín transformó México de país productor a
consumidor?

Con la caída del muro de Berlín, en 1989 se inició una apertura mundial de
los mercados y una expansión de los cárteles internacionales de las drogas.

El crimen organizado se globalizó. A EU y Latinoamérica llegaron drogas
sintéticas de Europa del Este y de Asia, que alteraron el mercado global. La cocaína, que a principios de los 90 llegaba a costar hasta 500 dólares por gramo, bajó a menos de 100 dólares.

Para reponer sus ingresos, los cárteles buscaron nuevos mercados y en México, donde ya tenían controladas las rutas de distribución, les resultó sencillo promover el consumo. Así, en México, además de la producción y el tráfico, se popularizó el consumo de droga.

En la segunda mitad de los 90, la trasnacionalización del crimen organizado despertó la preocupación de la ONU, pues su poder podría rebasar a cualquier Estado, como se señala en el World Drug Report 2007.

“LA MARIHUANA ES COMO FLUJO DE CAJA”

Los últimos ocho, de sus 51 años, Eduardo Tomás Medina Mora Icaza los
ha dedicado al combate al crimen. Primero como director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), luego como secretario de Seguridad Pública Federal (SSP) y, desde el 7 de diciembre de 2006, al frente de la Procuraduría General de la República (PGR). Primo del banque-
ro Manuel Medina Mora y hermano de María Elena, investigadora de la UNAM, Eduardo Tomás es accionista de CIE y Televisa. Los medios le adjudican una gran rivalidad con el titular de la SSP, Genaro García Luna, lo que provoca un ‘pique’ entre ambas dependencias.

En la guerra contra el narco, ¿cuáles considera los flancos más fuertes y los más débiles?
Es una batalla de todo el Estado. No se puede segmentar por institución ni por orden de gobierno. Debemos alinear todas las capacidades con ese objetivo.

¿Cuáles son los mayores retos de la Procuraduría?
La delincuencia organizada se ha consolidado como un poder que compite con el poder del Estado, especialmente en algunas zonas del país. Disputa al Estado potestades básicas: el derecho exclusivo del uso de la violencia, el cobro de impuestos –por la vía de la extorsión– y también dictar normas de carácter general, leyes.

¿La PGR está 100% alineada con las otras dependencias de seguridad?
Creo que hay áreas de oportunidad indudables. Y a veces hay errores, pero siempre hay mecanismos que hemos usado y son efectivos para resolver las diferencias y actuar en conjunto. Lo que hace la PGR es procesar jurídi-
camente las capturas que hacen las policías y el Ejército. De tal manera que si no estamos alineados, no podremos tener capturas exitosas, sólidas, que lleven a tendencias consignatarias.

¿Hay alguna estrategia específica contra el narco?

El narcotráfico es una cadena de valor económico y por consecuencia tiene que entenderse desde sus perspectivas de mercado, logística, operacio-
nales, de rutas, estrategias y modus operandi.

¿Cómo cortan los flujos de dinero a los cárteles?
La experiencia que tenemos es que la marihuana es como flujo de caja; mientras que la cocaína llega como resultado del crédito, por eso cuando hacemos decomisos es que tienen problemas de efectivo para pagar la cocaína que les aseguramos, y además tienen problemas de crédito.

¿Ha cambiado su forma de ataque al hampa?

En el pasado todo se centraba en la captura de las figuras emblemáticas de las organizaciones criminales. Algo muy importante, pues en las últimas cuatro semanas hemos capturado a cuatro de las 12 más importantes en la estructura.
Después, nos enfocamos en la captura de los encargados de la logística, mercadeo, manejo del dinero.

Eduardo Medina Mora ¿tiene miedo?
Miedo sí, porque es un sentimiento útil, pero no temor, porque es paralizante. El miedo evita que tengas temor.
ALFILES Y TORRES VS. EL HAMPA
Bitácora del combate al crimen organizado, 2006-2008.
Diciembre 12, 2006 En guerra.
Calderón manda 5,000 soldados a la Operación Conjunta Michoacán.
Marzo 14, 2007

‘Copelas’ o cuello.
Decomisan 204 MDD en efectivo al chino Zhen Li Ye Gon, en una casa de las Lomas, en el DF.
Julio 05, 2007

Boom.
El EPR sabotea ductos de gas en Guanajuato, Veracruz y Querétaro; hay desabasto.
Sep. 28, 2007

La reina del sur.
Detienen a Sandra Ávila Beltrán, operadora del cártel de Ismael ‘El Mayo’ Zambada.
Agosto 1, 2008 Encajuelado.
Hallan el cadáver de Fernando Martí en el DF; su padre había pagado a los plagiarios por su rescate.
Agosto 30, 2008 Iluminemos México.
La marcha contra el secuestro y la inseguridad convoca a millones en 55 ciudades.
Sep. 12, 2008

Masacre.
Aparecen en el paraje Valle del Conejo, en el Estado de México, 24 personas ejecutadas.
Sep. 15, 2008 El Grito.
Atentado terrorista mata a ocho asistentes a las fiestas patrias en Morelia.
Sep. 18, 2008 Recursos frescos.
Aprueban el uso de bienes y dinero incautados al narco, para combatir al crimen.
Octubre 26, 2008

Un cartel menos.
Capturan a Eduardo Arellano Félix, ‘El doctor’, último líder del Cártel de Tijuana.
Noviembre 07, 2008 El arsenal.
La Sedena logra el decomiso de armas más grande en la historia, en Tamaulipas.
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