Qué aprender de Obama

Jack y Suzy Welch encuentran tres lecciones de liderazgo en la contienda electoral de EU; el ex CEO de GE y la ex editora de Harvard Business Review creen que el triunfo de Obama radica ahí.
Jack y Suzy Welch

Esta columna no será acerca de por qué John McCain debió haber ganado. Aunque creemos que es un gran estadounidense, cuya plataforma económica habría tenido más sentido para los empresarios, tenemos esperanzas en la presidencia de Barack Obama. Si busca un Estados Unidos que sea para todo el pueblo, como ha prometido con tanta pasión, entonces, seguramente también servirá a los intereses de millones de pequeños empresarios que trabajan con ahínco.

Basta ya de hablar de política. Esta columna es acerca de las lecciones que pueden aprender los líderes empresariales de la derrota de McCain y del triunfo de Obama. La victoria de Obama se construyó sobre tres fundamentos de liderazgo.

Comencemos con el principio más importante de todos: una visión clara, coherente. Si usted quiere animar a sus seguidores, no puede cambiar a cada rato de mensaje. Ni confundir o asustar a las personas. Por ejemplo, el programa de salud de McCain tenía muchos méritos. Pero cuando trataba de explicarlo, daba razones muy complejas que confundían a sus simpatizantes. Y una de sus propuestas aterró a unos 20 millones de personas que pensaron que podrían perder sus planes de salud.

Mientras, el mensaje de Obama fue simple e inspirador. Él habló sobre George W. Bush, cambio, esperanzas y atención médica para todos. Y, con su ejemplo, estableció un perfecto modelo de comunicación para los líderes empresariales. Hay que concentrarse en un número limitado de puntos, repetirlos sin parar y entusiasmar a las personas.

El segundo principio de liderazgo es el de ejecución. Los autores Larry Bossidy y Ram Charan señalan en su libro Ejecución que sin una buena concreción de planes, todo lo demás interesa poco. Estas elecciones demostraron el axioma. En casi dos años de despiadada lucha, el equipo de Obama cometió muy pocos errores. Desde el comienzo, sus asesores fueron los mejores disponibles y, a lo largo de la campaña, sus participantes estuvieron preparados, fueron ágiles y estaban donde era necesario que estuvieran. El equipo de McCain, liderado por un grupo heterogéneo de asesores, y con menos dinero, no pudo competir con la maquinaria bien aceitada de Obama.

Otra lección, incluso mayor, sobre cómo ejecutar un plan, puede aprenderse de la victoria de Obama sobre Hillary Clinton en las primarias. Clinton creyó que podía ganar a la antigua, triunfando en los grandes estados, como Nueva York, Ohio y California. Obama descubrió una nueva manera de derrotarla: en los ‘caucus’, las asambleas de partido desdeñadas.

A nivel empresarial, la analogía no puede ser más apta. Las empresas a menudo creen que ejecutan cuando logran repetir el mismo plan de acción cada vez mejor. Pero para crecer, hay que inventar un nuevo juego y, también, derrotar a la competencia.

Y por último, estos comicios enseñan una importante lección de liderazgo acerca de la necesidad de tener amigos en sitios importantes. Desde el inicio, Obama contó con el respaldo de los medios de comunicación, y McCain, en cambio, fue vapuleado. Es por eso que usted debe comenzar cualquier iniciativa de liderazgo con sus ‘amigos de alto nivel’ firmemente a su lado, convencido de los méritos de su carácter y de sus propuestas. Pero eso no es suficiente. Si usted quiere mantener a la junta directiva como aliada, no la sorprenda. Basta pensar en la selección de Sarah Palin como compañera de fórmula de McCain. La sorpresa no fue del agrado de los medios.

Los eruditos analizarán esta elección por muchos años. Pero los líderes empresariales pueden aprovechar las lecciones desde ahora. Tal vez usted tenga ideas ganadoras. Pero necesita mucho más para ganar el juego.

The New York Times Syndicate

 

Ahora ve
No te pierdas