Tequila Ley .925, el lujo de la crisis

Con 40,000 dólares Fernando Altamirano inició una compañía que explota el sector tequilero de lujo; hace botellas con metales preciosos y tiene el Récord Guiness a la Botella más cara del mundo.
Fernando Altamirano decidió aprovechar la crisis para explot
Tania Moreno

La debacle económica de 1995 hizo que Fernando Altamirano se entregara al tequila… pero no para seguir una vida de bohemio, sino para explotar un nicho desaprovechado: el tequila en el segmento de lujo. “No era atacado, así que fui por él”, recuerda. En 1997 fundó Tequila Ley .925, empresa dedicada a comercializar botellas de lujo. La inversión inicial fue de 40,000 dólares. La primera botella nació hecha con un molde convencional, pero con etiqueta de plata pura grabada por un artista. “De ahí nació también el nombre de Tequila Ley .925, que es como se quinta la plata”, precisa Altamirano.

La primera edición fue de 1,500 botellas, cada una a un precio de 1,500 pesos. Esa primera producción fue el parteaguas para llegar a su negocio actual: ediciones limitadas “1 de 1” en el segmento más exclusivo del diseño y la bebida.

La evolución siguió y durante una reunión en 2006 en Las Vegas, Altamirano pensó que era hora de dar el siguiente paso: diseñar botellas con metales preciosos y joyas.

El reconocimiento internacional, para este abogado de profesión pero diseñador de corazón, llegó con el Récord Guinness a la botella más cara del mundo por una pieza de oro y platino que se vendió en 225,000 dólares.

La siguiente joya fue La Ley del Diamante, una botella de platino cubierta con plata pura y 6,000 diamantes incrustados con un valor de 1 millón de euros.

“Con obras como ésta me venden como artista”, dice Altamirano. Los empresarios y los coleccionistas aprovechan los tiempos de crisis para hacer ‘inversiones inteligentes’ en arte.

Su mayor mercado está en EU, que representa 90%, el 10% restante se divide entre México, Europa y Asia.

Para el mercado de lujo, que mueve 270,000 mdd al año, según datos de la consultora Bain & Co, Altamirano tiene una nueva sorpresa: Pasión Azteca 24K, una botella de oro puro con un blasón del artista Alejandro Gómez Oropeza que cuesta 25,000 dólares.

“Las opciones para este mercado son infinitas porque la crisis no lo alcanza, así que es necesario innovar para seguir liderando el segmento”, concluye Altamirano.

Sobre su facturación anual, prefiere reservarse la información.

Sus joyas

500 botellas ha creado en los últimos 11 años.

7% de crecimiento anual en ventas reporta la empresa.

4,000 pesos costará la botella de la edición limitada Gran Reserva Eclipse Milenio, disponible en los próximos meses.

   

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