¿Es Mexichem un monopolio?

Entre resina y tubos, el gigante petroquímico mexicano construye una fuerza dominante en el mercado del PVC, casi sin oposición.
En pie de lucha
Leonardo Peralta

Si el cálculo no le falla a Antonio del Valle, su empresa, Mexichem, podría compensar el trago amargo de haber suspendido su capitalización en bolsa con el dulce premio del monopolio. Y es que tras posponer su oferta pública en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), justo en los días en que el cataclismo financiero se ensañó con los mercados, la firma que preside el ex banquero espera que las autoridades de competencia aprueben adquisiciones con las que tendría más dominio sobre el mercado mexicano del policloruro de vinilo (PVC).

“Actualmente, tenemos (con la Comisión Federal de Competencia) cuatro, cinco empresas (por las) que estamos pidiendo la autorización”, dijo el último viernes de octubre Ricardo Gutiérrez, director general de Mexichem, en ocasión del Foro Nacional de la Industria Química.

El público aplaudió el discurso de Gutiérrez. Después de todo, se trata de una de las firmas que mejores noticias han dado sobre rentabilidad, expansión e inversiones, dentro y fuera del país. Como colofón a un año de enorme crecimiento, hace poco a Del Valle se le dio la noticia de que Mexichem será parte del Índice de Precios y Cotizaciones de la BMV: la elite de la elite empresarial del país.

Este año, dijo Gutiérrez, “estamos cerrando con 3,000 millones de dólares, con un crecimiento compuesto de 47% (y) cerca de 500 millones de dólares de utilidad (...) Algo está ocurriendo en términos de eficiencia”.

La eficiencia a la que Gutiérrez hace referencia es la integración. Y en el caso del PVC, se refiere a la cadena cloro-vinilo, que Mexichem controla con sus minas de sal y la producción de cloro y sosa.

La combinación de esos factores, más el etileno que Pemex le vende, resulta en cloruro de vinilo, que luego es convertido en resina y después en el PVC.

Gutiérrez confió a la comunidad de la industria química del país que Mexichem venderá este año 1,300 millones de dólares en esta unidad de negocios, para un crecimiento de 58%. Esto incluye ventas en México y América del Sur, donde se ha embarcado en una fiebre de compras de empresas en el ramo que dura ya cuatro años y suma unos 800 millones de dólares.

Dos de estas compañías son Policyd y Plásticos Rex que Cydsa, otra firma petroquímica nacional, acordó vender a Mexichem en abril de este año. Aunque no se reveló el monto, en una proyección, Luis Miranda, analista de Banco Santander, calcula que el gasto total para Mexichem sería de 110 millones de dólares, toda vez que la empresa daría algunos activos a Cydsa.

En caso de que la Comisión Federal de Competencia (CFC) apruebe esas adquisiciones, con Policyd Mexichem aumentaría su capacidad instalada de resinas de PVC en 29% y, de paso, tendría el control de 100% de la producción de ese insumo plástico en el país. Además, Mexichem se llevaría al principal productor de tubos de PVC de México, con lo que su participación en este mercado, básico para la industria de la construcción, sería de 52%.

Los directivos de la empresa que comanda Antonio del Valle, a quien esta revista nombró como ‘El empresario del año’ en enero de 2008, declinaron las solicitudes de entrevista que hizo Expansión.

Si la CFC aprueba que Policyd y Plásticos Rex se integren a Mexichem, la empresa cerraría la pinza en su división más rentable.

En otra lectura, el único fabricante de resina de PVC del país se convertiría en el mayor productor de tubos de ese material; sería, en sentido estricto, el proveedor único en México de la materia prima de sus competidores.

“Mexichem se queda con 100% de la resina y los demás fabricantes de tubería de PVC no tendrían más opción que comprar la resina que esa empresa vende”, dice Francisco Piedra, director general de Durman Esquivel México, el segundo fabricante de tubos de PVC del país y parte del conglomerado belga Aliaxis, un gigante industrial con ventas de más de 6,000 millones de dólares.

Sin embargo, la intención de Mexichem tiene que salvar la autorización de la CFC. Según una fuente que conoce de cerca el caso, en la comisión hay tres resoluciones de no ejecución relativas a las transacciones con Cydsa. En sentido estricto, con ello se suspenderían las operaciones de compra hasta que la CFC revise las condiciones en que se darían.

“Ya se emitieron las órdenes de no cierre”, dijo la fuente. “Eso da un primer indicio de que no es un caso trivial. La orden de no cierre se emite cuando hay elementos que permiten suponer que puede haber un daño a la competencia sin vigilancia de la comisión”.

Fuentes consultadas por Expansión confirmaron que Mexichem se ha reservado la información relativa al caso. Y más aún: como no se ha autorizado la fusión, las adquisiciones en disputa no deberían ser más que un proyecto. “Si ya operan, eso es ilegal”, advirtió una fuente.

Integrados y dominantes
En su informe financiero para 2007, Mexichem se ubica como líder en la producción de tubos de PVC, con una presencia de 20%.

Desde 2006, la firma aceleró su proceso de compra de empresas latinoamericanas relacionadas con el tubo y la resina de PVC: desde Plastubos (productora de tubo de PVC en Brasil), pasando por Grupo Amanco (productor latinoamericano de tubería) y ahora Policyd y Plásticos Rex, entre los casos más celebrados.

Estas adquisiciones no sólo han traído un crecimiento acelerado de la empresa (Mexichem reporta en su informe anual 2007 un aumento en las ventas de 121% al pasar de 10,417 millones de pesos en 2006 a 23,017 millones de pesos en 2007), sino también una alteración en las condiciones del mercado.

Al ser la resina de PVC 80% de la materia prima de un tubo, los fabricantes sienten que en este momento están contra la pared.

“La resina se ha convertido en un monopolio”, afirma con pesar José Solís, quien es director Comercial de Tuberías Advance.

“Hay mucha incertidumbre sobre cómo se van a manejar los precios por haber un único proveedor de materia prima. Ya se refleja en el mercado”, agrega.

El temor es que Mexichem pudiera usar su control del mercado de la resina para beneficiar su negocio de tubos, en detrimento de las operaciones de sus clientes.

En adición al 100% de la resina en manos de Mexichem, los fabricantes enfrentan un arancel a este producto importado de Estados Unidos, el mercado más cercano después de México.

Según Solís, quien compra resina a Policyd, hasta ahora no han percibido caprichos o fricciones por parte de Mexichem. “Seguramente se están restructurando como empresa”, dice. “Hay incertidumbre y eso genera especulación”.

El impacto lo pueden sentir, sobre todo, los que compran casas. Según proyecciones de la constructora Casas GEO, el PVC implica 1.5% del material de una casa (en tubería y conexiones, ventanas y cierto mobiliario).

Pero el costo se catapulta al considerar un desarrollo inmobiliario, pues ahí el PVC está presente en 17% de la construcción.

Piedra, de Durman, dice que la tubería de PVC es una industria que mueve más de 22,000 toneladas de productos al año para nichos como el de la construcción de casas y el manejo de aguas municipales.

“Este negocio genera, sólo en México, más de 600 millones de dólares anuales”, observa.

Francisco Piedra dirige la subsidiaria mexicana de una empresa que por tamaño y alcance rivaliza con Mexichem. Durman Esquivel, fundada en Costa Rica hace 30 años, fue adquirida en 2007 por Aliaxis, una gigantesca compañía de origen belga que en 2007 tuvo ventas por casi 6,000 millones de dólares.

En México, Durman ha participado por casi 17 años en el mercado del PVC, tanto en fabricación como en su distribución.

“Ha habido cambios de precios (de la resina de PVC hacia los fabricantes de tubo)”, añade Piedra. “Te los suben, te los bajan de forma unilateral”. Pero hay más, “en julio, el fabricante dice que a partir de agosto la resina sube 12%, que ya no se vende con base en los índices internacionales.

Los fabricantes locales de tubería ajustamos precios y dos semanas después te dicen que el aumento ya no se llevará a cabo, que el aumento será sólo de la mitad”. Y Piedra se pregunta: “¿Por qué lo hacen?”. Para responder simplemente: “Porque sí”.

Según la agencia de información financiera Bloomberg, por esas fechas el precio de la resina para PVC en los mercados internacionales registraba una fluctuación entre alzas y bajas que no rebasaba 1.6%.

En su integración, Mexichem ha seguido a pie juntillas la intención delineada a principios de 2008.

En el reportaje ‘El empresario del año’ publicado por Expansión, el director general de Mexichem, Ricardo Gutiérrez, dijo que la empresa se iría “aguas abajo”; es decir, conjuntaría la cadena desde la materia prima al producto terminado.

Entonces, Mexichem tenía un eslabón roto en su cadena pues no podía producir monómero de cloruro de vinilo (VCM), un insumo para fabricar la resina de PVC.

El obstáculo lo libró a fines de junio cuando signó un acuerdo con Occidental Petroleum, por 2,000 millones de dólares. Con ello, Mexichem se asegura el abastecimiento, por cinco años, de VCM, a un precio menor del que obtiene con Pemex. Así, mató dos pájaros de un tiro: redujo su dependencia de la petrolera y complementó su cadena cloro-vinilo.

“Para los inversionistas siempre será bueno que una empresa como Mexichem reduzca sus riesgos”, dice Raquel Moscoso, analista de Ixe Grupo Financiero.

Mercado volátil
Mexichem se mueve, globalmente, entre aguas muy agitadas. La industria del PVC a nivel mundial creció casi 15% entre 2004 y 2007, según la consultora Chemical Market Associates (CMAI), la cual predice que la tendencia seguirá pues anticipa un crecimiento anual de 4% del material de aquí al año 2012.

Gran parte de la demanda se está generando en China, pero como su economía está perdiendo gas, el gigante asiático podría terminar exportando tanto PVC como producto terminado. Además, según consultoras, como Plastmart y CMAI, la desaceleración económica en Estados Unidos podría llevar a los productores de PVC de ese país a inundar la región con precios bajos, algo que Mexichem quiere evitar a toda costa, amparada en su coto del mercado mexicano y de una cuota que impide la importación de resina para PVC a los fabricantes locales.

“Mucha de la capacidad en exceso de Estados Unidos en resinas se exportará”, dice Ted Hughes, del Vinyl Institute de EU. El principal foco es Canadá y el segundo es Brasil, donde Mexichem ya tiene fuerte presencia por su compra de Amanco, en 2007.

El otro frente abierto para Mexichem es en los mercados en desarrollo.

“Serán los mercados emergentes los que apunten los mayores índices de crecimiento”, señala Joel Lindan, analista de CMAI. Lindan dijo a Expansión que en estos mercados, el PVC da una alternativa “barata, durable y con bajo costo de mantenimiento” a los proyectos de gobiernos municipales así como a los de la iniciativa privada.

“No es raro”, dice Lindan, “ver que firmas como Mexichem se integren verticalmente en estas cadenas. En América del Norte esto ha sido muy común por años. Según el experto, Mexichem está buscando alcanzar una dimensión industrial adecuada para “tener éxito en una región que recibe la influencia de competidores cercanos en Estados Unidos, que ya llevan varios años integrados en toda su cadena, desde los pozos y las minas hasta la fabricación del producto final”.

Eso explica, en parte, el empuje de Mexichem tanto en México como fuera. Se espera que la empresa siga pujando por proyectos como una eventual licitación de una planta de etileno en Coatzacoalcos (llamada Etileno XXI).

Apenas el 16 de noviembre, Mexichem y las petroquímicas Idesa y Alpek reforzaron sus votos para participar en una coinversión en un complejo industrial a fin de poder usar gas etano de Pemex para sus cadenas de polietileno y el VCM.

En la reunión anual de la Asociación Petroquímica Latinoamericana, José Luis Uriegas, director general de Idesa, dijo que las tres empresas estarían dispuestas a invertir hasta 2,000 millones de dólares en el proyecto que tomaría hasta cinco años en consolidarse.

Por otra parte, Mexichem recientemente habló con Alan García, presidente de Perú, para comenzar a negociar inversiones en su país. La prensa local dice que Mexichem podría invertir hasta 2,000 MDD en la industria petroquímica peruana de la mano de sus eventuales socios en Coatzacoalcos.

Sí, pero...
No es la primera vez que Mexichem tiene que esperar una autorización por parte de la CFC. En 2005, por medio de su subsidiaria Polímeros de México, adquirió Grupo Primex, que era el mayor fabricante de resina en ese momento. Con ello, de tres fabricantes, quedaron dos: Mexichem y Policyd. La CFC autorizó la compra condicionada a algunas regulaciones como la venta de activos.

Sin embargo, según fuentes consultadas, Mexichem ‘le dio la vuelta’ a esa orden ya que la comisión había exigido que la empresa vendiese algunos activos.

“La instrucción no fue muy clara pues la CFC quiso decir activos productivos, pero eso no se especificó y entonces la compañía sólo vendió algunos vehículos”, comentó la fuente.

En un caso similar en Colombia, Mexichem se propuso copar la industria adquiriendo fabricantes de resina y de tubos. Así, en el año 2007 compró Petroquímica Colombiana por 250 millones de dólares y con su compra del gigante regional
Amanco (por 550 millones de dólares) se hizo de los activos de Pavco y otras firmas, consolidándose como el mayor productor de tubos en el país.

En su momento, la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC, la equivalente a la CFC mexicana) negó la integración de Pavco y Petco, pero Del Valle se impuso y a fin de cuentas la SIC autorizó la fusión. El mandato fue que garantizara el abastecimiento de resina de PVC a sus competidores (como Aliaxis o la brasileña Tigre).

El arancel indeleble
El control de Mexichem de 100% de la resina de PVC en México no sería tan grave de no ser por la existencia de un arancel que desde 1991 grava entre 12.5 y 34.6% las importaciones de resina procedente de Estados Unidos. Según la Asociación Nacional de la Industria Química, más de 82% de las importaciones de la resina, con un valor de más de 4,845 millones de dólares al año, proviene de ese país.

La historia de la fracción arancelaria 3904.10.03 de la Ley de los Impuestos Generales de Importación y Exportación se remonta a septiembre de 1989, cuando un grupo de cuatro empresas productoras de resina de PVC (Altaresin, Grupo Primex, Policyd y Polímeros Centro Industrial) presentaron ante la entonces Secretaría de Comercio y Fomento Industrial (Secofi) una acusación de dumping a la resina importada desde Estados Unidos.

Tras la investigación correspondiente, el gobierno determinó imponer una cuota compensatoria de entre 0.07 y 0.19 dólares por kilo de resina importada.

Debido a las reglas establecidas por la Organización Mundial de Comercio, esta cuota compensatoria fue revisada en 1995, 2000 y 2005. Sin embargo, la derogación fue rechazada sucesivamente por la Secofi, y más tarde, por la Secretaría de Economía.

En párrafos del Diario Oficial de la Federación del 14 de agosto de 1995, referentes al proceso de revisión, se señala que ninguna empresa involucrada en el proceso de producción de esta materia prima deseó aportar información salvo una firma estadounidense llamada Shintech, que lo hizo de manera errónea.

La historia se repite en 2002 pues la resolución del Diario Oficial del 30 de mayo de 2002 dice en su punto 220 que la industria nacional de PVC “señaló que, de eliminarse la cuota compensatoria, el flujo de caja se vería menguado, ya que se tendría que vender en el mercado nacional a un precio igual al precio spot norteamericano (…) lo que amenazaría la generación de utilidades de la industria productora nacional de PVC”.

Así, el arancel quedó firmemente establecido, lo que abriría la puerta para que, años más tarde, Mexichem, literalmente tomara por asalto el mercado de la resina de PVC y, de paso, del tubo de PVC.

Para colmo, según la petición con que Aliaxis solicitó recientemente la revisión del arancel, los principales importadores de resina de PVC son Policyd y Mexichem: “Es importante recordar que Policyd y Mexichem son los principales importadores de resina de PVC; que además son productores de la misma y que, adicionalmente, exportan lo que importan y lo que producen, lo que significa que tienen una participación predominante en la determinación del Consumo Nacional Aparente”, dice el documento.

Atrapados sin salida
En su despacho ubicado en Ciudad Satélite, Juan Valle, director general de PVC Alternativa, comercializadora e importadora de resina de PVC, mantiene en un librero lo que ha sido su forma de vida dedicada a este material: enormes frascos con pequeñas bolitas de colores de PVC.

Ingeniero de profesión, Valle, que trabajó para Mexichem unos años, explica la situación de desequilibrio de mercado por la concentración de proveeduría de resina y tubo de PVC en manos de Mexichem: “La tubería en México representa el mayor consumo de resina de PVC. Entonces, (Mexichem) está integrada en un sector donde se asegura un alto consumo de resina, no tiene competencia. El problema para otros productores de tubería es que Mexichem tiene control del mercado, porque al tener más del 50% de la producción de tubería de PVC en México y ser el único productor de resina de PVC puede hacer lo que quiera”.

Y aunque la importación de resina de otras regiones como Europa parecería una opción para los fabricantes, Valle comenta que, “México tiene un Tratado de Libre Comercio con Europa y la resina de PVC con esta región tiene un arancel cero. Sin embargo, Europa no tiene excedentes, incluso se va a volver un importador de resina de PVC”. De cualquier forma, el costo por transportación lo haría prohibitivo.

Ante la posibilidad de importar producto terminado (como sucede en otros artículos que usan resina de PVC, como mangueras), Valle explica que, “el tubo de PVC, por ser tubo, su mayor componente es aire. Importar tubería de PVC desde EU sale carísimo porque vienen los tubos huecos y lo que se cobra en el transporte es el volumen, no el peso”.

Sin poder importar producto terminado, con un arancel que impide el establecimiento de precios justos para las empresas productoras de tubería de resina de PVC, unos 20 productores nacionales se encuentran atrapados en una situación incómoda pues, como resume Valle: “Hay clientes chicos en México que no tienen ni idea de cómo importar. Esos clientes reciben un precio aún mucho mayor que los clientes grandes por la diferencia de volúmenes y porque se les dificulta importar”.

Haciendo el vacío
Dos instancias gubernamentales son quienes tienen la capacidad de paliar esta situación desigual; por un lado, la Secretaría de Economía a través de la Unidad de Prácticas Comerciales Internacionales (UPCI) en el tema de la cuota compensatoria y la CFC, para analizar las compras realizadas por Mexichem. Ambas declinaron hablar con Expansión. De cualquier forma, documentos señalan que, por lo menos la CFC ha permitido el accionar de Mexichem sin cuestionamientos.

Según los registros de la CFC, hay un recurso relacionado con compras de empresas realizadas por Mexichem en el rubro de la resina de PVC: el expediente CNT-19-2007, donde la CFC analizó la compra de Amanco por parte de Mexichem.

La resolución es escueta y definitoria, “el Pleno de la Comisión, en su sesión del veintiséis de abril de 2007, resolvió autorizar la transacción notificada”.

Es más, en su resolución pública, la CFC dice que como los jugadores en el mercado mexicano “tienen la opción” de comprar resina en el mercado internacional (si bien con la consabida cuota compensatoria), no había elementos de dominancia por parte de Mexichem.

Con ello está de acuerdo Juan Antonio Bargés, una de las autoridades en la industria petroquímica del país (fue subsecretario de Hidrocarburos) y actual director del Instituto Mexicano para la Competitividad. “Los productores pueden importar (resina de PVC)”, dijo a Expansión.

Según Bargés, Mexichem “es del tipo de empresas y estrategias que deberíamos tener en México pues dan estabilidad a la industria al crear cadenas que abaten costos, lo cual beneficia al consumidor”.

El especialista desdeña los eventuales problemas que los productores de tubos o de productos terminados de PVC pudieran enfrentar, pues el mercado dicta que las empresas pequeñas desaparecerán, quedando las que aplican tecnologías de punta o las que se especializan en nichos.

En cuanto a la UPCI, un grupo de empresarios de la transformación de la resina de PVC presentó el 21 de agosto un recurso de revisión de la cuota compensatoria, para modificar los términos de la fracción arancelaria 3904.10.03,

Sin embargo, la resolución de este recurso probablemente tomará más de un año y medio, debido a que el procedimiento involucra una convocatoria a una diversidad de interesados y un proceso de recopilación de información.

Mientras tanto, la situación se complica para los productores de tubería de PVC.

Resistir o doblarse
Además de las anomalías en el suministro y los cambios repentinos de precio, fuera de las normas por parte de proveedores nacionales, un obstáculo más ominoso se presenta; la amenaza de cierre. Según José Solís, de Tuberías Advance, de sostenerse esta situación, en los próximos dos años, “tendríamos que pensar en disminuir actividades, despedir gente, bajar costos”. En sentido similar se pronuncia Carlos Vallejo, director general de la empresa. “Estas condiciones podrían poner en riesgo nuestra situación en el mercado”.

Incluso Durman (que posee el respaldo del gigante Aliaxis) expresa sus temores en voz de Francisco Piedra: “Para nosotros es hacerlo o morir. Lo vamos a hacer hasta agotar las instancias legales. Sabemos que el último camino que existe es la Organización Mundial de Comercio, que nosotros suponemos, por la claridad del caso, que no hace falta. No queremos que lo tomen como una amenaza, pero si esto no se corrige, la compañía se va a tener que salir de aquí (...) “Muchos saludan la pretendida ‘integración vertical’ de Mexichem, pero pocos hablan abiertamente de que está incurriendo en prácticas monopólicas al controlar la venta del insumo a clientes con los que rivaliza en su propio mercado”.

Coordinadora: Ana Arana, becaria de la Knight International Journalism Fellowship. Asistente Daniela Guazo.

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