El comercio cambia de foco: de EU a Asia

En el pasado el comercio se enfocó en Estados Unidos, ahora la táctica a seguir es acercarse a Asia; una de las razones de los TLC con la UE y Japón es la diversificación de exportaciones.
Maquila  (Foto: Adán Gutiérrez)
Roberto Morales

Cena formal en la Hacienda de los Morales. Quince hombres de negocios conversan de comercio internacional. Esa noche de febrero de 2005, el tema giró sobre cómo las autoridades chinas adaptaron y mejoraron el esquema de las maquiladoras mexicanas desarrollado cuatro décadas atrás.

"Una de las razones es que muchos gobernantes chinos son ingenieros y no doctores en Economía", dijo Enrique Castro, entonces presidente del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora de Exportación (CNIME). El comentario arrancó la única risa del invitado especial del encuentro: el viceministro de China, Zeng Qinghong.

En esa mesa se contó la anécdota de que Jiang Zemin, ingeniero de profesión, viajó a México como turista en la década de los 70, recorriendo ciudades como Tijuana y Ciudad Juárez, en las que observó el funcionamiento de las maquilas. Ese esquema lo adaptaría primero en Shanghai, cuando fue alcalde en 1985, y en toda China, cuando la gobernó de 1993 a 2003.

"Las maquiladoras ayudaron a generar empleos y divisas en México", destacó Castro. Su auge lo alcanzaron en 2000, cuando en ellas trabajaron más de un millón de mexicanos y exportaron 79,467 mdd, que representaron 47.8% del total de las ventas externas. Su declive fue influido, irónicamente, por la entrada de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 2001.

Primero, la maquila

Las maquilas surgieron en 1965 al finalizar el programa de los braceros que, a su vez, se instituyó durante la Segunda Guerra Mundial para que los extranjeros afines a la política de EU suplieran los brazos de los ciudadanos estadounidenses que fueron a la guerra.

Ya para entonces, el Acuerdo General sobre Comercio y Aranceles (GATT, en inglés, y antecesor de la OMC) llevaba 17 años de haberse creado, precisamente para regular la economía tras la Segunda Guerra Mundial.

El GATT se fundó en 1948 sin la presencia de México lo que afectó al país, según algunos especialistas. Entre ellos está Fernando Ruiz Huarte, director del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE), quien cree que esa decisión fue proteccionista y retrasó la competitividad industrial.

En cambio, entre las 23 naciones firmantes del GATT, estuvieron países como India y Brasil, de alta tradición proteccionista. Y de hecho, entre 1948 y 1986 -cuando ingresó México- entraron 63 países adicionales, como Bangladesh, Hungría, Tanzania, Polonia y Ghana.

Así, en las décadas de los 60 y los 70, México continuó consolidando sus exportaciones hacia su área de confort, Estados Unidos, pero cerrado al resto del mundo, con una política de sustitución de importaciones.

Después, el TLCAN

En esos años, la relación con EU evidenció una dicotomía aún presente: México ha obtenido marcados beneficios, pero también perjuicios de su vecino del norte. Con el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), mediante el cual los países desarrollados otorgan aranceles preferenciales a las importaciones procedentes de naciones en desarrollo.

Pero esos descuentos se daban siempre y cuando no se rebasara una cantidad límite establecida de importaciones de productos mexicanos. "Había empresas que cerraban sus plantas en octubre, porque no querían pasarse del límite del SGP y no querían pagar inventarios elevados", recuerda Jaime Serra Puche, quien de 1986 a 1988 fue subsecretario de Hacienda. "Ese instrumento fue de incentivador a inhibidor".

Serra fue partícipe de otro cambio en el comercio exterior. En 1987, se firmó el Pacto de Solidaridad Económica que incluía una "política racionalizada a la protección comercial", en la que se estableció una disminución del arancel efectivo máximo de 45 a 20%. "Poca gente habla de este impacto, pero fue uno de los más importantes en la apertura comercial", señala Serra.

La era de los TLC

De 1994 a 2005, México firmó 12 Tratados de Libre Comercio (TLC) con 44 países, lo que le dio acceso preferencial a 1,057 millones de consumidores, a dos terceras partes del valor de las importaciones globales y a tres cuartas partes del Producto Interno Bruto mundial.

De todos ellos, Serra Puche, quien encabezó las negociaciones -por parte de la delegación mexicana- del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), afirmó que éste es el que más contribuyó al cambio estructural de la economía mexicana, por cuadruplicar las exportaciones mexicanas a EU y por catalizar la llegada de capitales productivos.

Tuvo resonancia. El mundo se enteró en 1991 que México comenzaría a negociar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con sus vecinos del norte.

En diciembre de 1993, cuando el presidente Carlos Salinas presentó el TLCAN en Los Pinos, remató su discurso con esta frase: "Con ello, perfeccionamos el proceso de apertura de la economía y preparamos el ingreso de México al siglo XXI sobre bases sólidas que nos permitirán un mejor crecimiento con justicia social".

Hasta hoy, el TLCAN es el único de los 12 TLC que ha concluido su proceso de desgravación, con lo que todos los productos incluidos en el mismo y comercializados entre México, EU y Canadá pagan ya cero arancel.

Pasado ese periodo, se siguen oyendo voces críticas, como la del investigador Lorenzo Meyer, de El Colegio de México: "Cuando se hizo la apertura (del TLCAN) se le presentó como una decisión casi heroica y que iba a tener un impacto histórico en México", dice.

"Especialistas muestran que el comercio exterior tomó una dinámica importante, lo cual no se niega; pero desde otra perspectiva, al mexicano común y corriente, en qué le benefició", agrega.

Mientras entraba la desgravación del comercio en América del Norte, en México entraron en vigor dos TLC de relevancia, uno con la Unión Europea, en 2000, y otro con Japón, en 2005.

"El mayor beneficio de esos tratados ha sido la atracción de inversiones y de proveeduría", explica Gregorio Canales, director general de Inversión Extranjera de la Secretaría de Economía.

Una de las razones por las que se signaron los TLC con la Unión Europea y Japón fue la búsqueda de la diversificación de las exportaciones mexicanas, pero muchas de las inversiones que atrajo de ambos socios se establecieron, paradójicamente, para exportar a EU, con quien México tiene concentrado su comercio exterior.

"Los chinos adaptaron y mejoraron el esquema de maquiladoras, sobre todo dieron facilidades administrativas, impulsaron su infraestructura y otorgaron altos incentivos, lo que en México no hemos hecho bien", dice Castro, tras recordar aquella cena con el viceministro Qinghong.

EL FUTURO EN CHINO

Al comercio mexicano le tomó mucho tiempo salir del cascarón para abrirse al mundo. Ello, sumado a la falta de previsiones ante el ingreso de China a la Organización Mundial de Comercio, lo coloca ante el reto crucial de afianzarse en Asia... y más le vale que con paso firme.

Así lo afirma Jaime Serra Puche, quien fue negociador del TLCAN
y ahora preside la consultoría en comercio exterior SAI. De entrada, el especialista señala que los diversos tratados de libre comercio que sostiene México no se han aprovechado a cabalidad y tampoco al mismo nivel que el que tiene con América del Norte.

"Hay muchas explicaciones acerca de este hecho, pero una de las de mayor peso es que el comercio que existía con ellos antes de esos tratados era menos importante que en el caso de América del Norte. Dos, no contemplaban reglas de inversión. Y tres, hay un tema de reglas de origen técnico que repercuten en el sistema de proveeduría".

Paradojas de la vida: conforme el país aproveche más los beneficios derivados del TLCAN
encontrará asociaciones con otras naciones que lo buscarán para atender, en conjunto, el mercado estadounidense.

De hecho, de ahí derivan algunos de los errores de apreciación que han enturbiado el panorama comercial, opina Serra. "México se concentró en el efecto que iba a tener la entrada de productos chinos y se descuidó un poco el análisis del efecto que tendría la entrada de China a la OMC".

Y éste es, precisamente, el reto a partir de ahora y aun en la recesión: llegar a Asia como mercado y como socio para atender a EU. 

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