Empezar de nuevo, incómodo y enferma

Señor Q encuentra solución a los problemas que rodean la vida profesional; si él no tiene la respuesta, seguramente nadie la tendrá.
Enferma
Señor Q

ESTIMADO SEÑOR Q: Tengo 29 años, soy licenciado en Mercadotecnia y tengo un posgrado en Finanzas. El problema al que me enfrento es que tengo una vasta experiencia laboral (desde niño he trabajado), pero adquirida en empresas familiares. El mes pasado decidí renunciar a la empresa de mi hermano para probar suerte en las grandes compañías. Pero me he dado cuenta de que a los reclutadores no les agrada mucho mi currículo, porque no tengo experiencia en una firma de renombre. Señor Q, por un lado me gustaría hacer un MBA, para poder brincar al gran mundo corporativo. Por otro, me gustaría iniciar mi propio negocio. Sé que ya no tengo tanto tiempo como para perder dos años en una maestría, y que si alguien me contrata tendré que comenzar desde abajo para adquirir experiencia. Pero también conozco perfectamente mis capacidades y sé que puedo escalar rápidamente. ¿Es entonces el momento de iniciar mi propio negocio, buscar empleo o hacer un MBA?

Experimentado sin Experiencia

Querido Experimentado: Éste es un momento bastante malo para hacer casi cualquier cosa. A tu hipotético ‘negocio propio’ seguramente le costará encontrar financiamiento, ‘buscar empleo’ se ha convertido en una aventura sólo para optimistas y ‘hacer un MBA’ es, como dices, un salto que te puede robar un par de años valiosos. Sin embargo, las crisis hay que mirarlas con imaginación y la mayor inteligencia posibles. En un ambiente laboral que no te promete mucho para los próximos meses (o incluso años), retirarte del mercado para estudiar y mejorar tus calificaciones puede ser una buena idea. No te preocupes por tu edad: hay cientos de estudiantes en programas de MBA más viejos que tú. Si tienes cómo pagarlo y puedes vivir sin trabajar o trabajando a tiempo parcial (¡habla con tu hermano!), piénsalo.

Refugiado, Q

ESTIMADO SEÑOR Q: Tengo 25 años y me encuentro en una situación incómoda. En la empresa donde trabajo como abogado, el atraso en el pago de la nómina ha sido recurrente todo el año, quincena tras quincena y sin comunicación al respecto por parte del director. Al día de hoy llevan dos quincenas y media de retraso. Esto crea un desequilibrio en el ahorro y en el cumplimiento de obligaciones, como los pagos de tarjeta, gasolina, celular, etc. La verdad es que me gustaría salir de aquí, pero el sueldo que me pagan difícilmente lo obtendría en otro lugar. Por otro lado, desde chico mi sueño ha sido siempre tener mis propios restaurantes. Le he estado dando muchas vueltas, pero no estoy seguro del cambio de rumbo profesional. ¿Qué me recomienda?

Abogado Cocinero

Querido Abogado: La falta de pago es inadmisible, una falta de respeto que tu director debería por lo menos explicar. En condiciones normales, uno debería huir de empresas así. Pero éstas no son condiciones normales. El Señor Q tiende a recomendar la aventura antes que la inmovilidad, pero en tu caso, un salto al vacío podría ser temerario. Espera un poco, reúne a tus compañeros para exigir el pago de las quincenas y mantén un ojo abierto para ver si puedes hacer algo con tu sueño gastronómico. En algún momento verás la oportunidad para saltar del tren.

Atento, Q

ESTIMADO SEÑOR Q: El mes pasado leímos en internet la noticia de que, según un estudio, se ha confirmado que tener un mal jefe es malo para la salud. Como mis compañeros y yo sufrimos cada día un jefe malísimo, desconsiderado, burro y arbitrario, pegamos la noticia al lado de la máquina de café. Nuestro jefe la quitó apenas la vio, enfurecido. Volvimos a colocarla al otro día, y lo mismo. Estuvimos así una semana. Una pequeña y reconfortante venganza contra el maltrato diario.
Enferma de Mal Jefe

Querida Enferma: Felicita a tus compañeros y a ti misma de parte del Señor Q, por su conmovedor gesto de rebeldía corporativa y por su buen humor: algunos jefes son tan malos que lo más saludable es no tomarlos demasiado en serio. Sin embargo, el propio estudio de la universidad sueca al que haces referencia lo pone bien claro: tener jefes desagradecidos, malhumorados o paranoicos (o, Dios no lo quiera, las tres cosas juntas) puede producir alta presión arterial y problemas cardiacos. Eso ya no es una broma.

Q (sin jefe desde 1987)
 
 ¿Preguntas? Escribe a senorq@expansion.com.mx
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