Metas de energía renovable, a la deriva

El impacto ambiental y la dependencia de los combustibles fósiles aún están en manos de Pemex y CFE; sólo 10% de los contaminantes se reducirían si los proyectos financiados por el gobierno funcionan.
Zacarías Ramírez

Este año, el viento ayudará a algunos municipios tamaulipecos a ahorrar en sus cuentas de luz.

La empresa Servicios de Energía Renovable (SER) construye en el estado un parque eólico para ofrecer electricidad más barata que la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

En tanto, Hidrosolar quiere vender calentadores solares a las amas de casa michoacanas. Un equipo para una familia de cinco miembros cuesta cuatro veces lo que un boiler, pero con el ahorro en gas la inversión se recupera en menos de dos años, según esta pequeña empresa de Morelia.

Aunque a cuentagotas, estas iniciativas indican que ya se atiende la alerta del incipiente punto final a la bonanza petrolera que ha mantenido al país. Y aunque el otrora barril sin fondo de las rentas de Pemex se seca, se podría gestar una nueva ‘revolución verde' gracias al Fondo de Transición Energética que deriva de la reforma energética de 2008.

El programa arranca con 3,000 millones de pesos y apoyará proyectos que contribuyan a eliminar la dependencia de los combustibles fósiles, además de crear un ambiente de sustentabilidad. Según la Secretaría de Energía (Sener), 90% del uso energético se sustenta con petróleo, gas natural y carbón.

Eso lleva a México a ser el décimo generador de dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero, y la principal fuente es la industria eléctrica. Pero para sobrevivir, no basta que las energías renovables sean limpias, sino que lo hagan sin subvención gubernamental.

Como se vio en la reforma 2008, la atención de autoridades y legisladores sigue centrada en los hidrocarburos. Pero la presión internacional y de la industria ambiental puso el tema de la transición energética en la agenda oficial.

"Los rubros donde se aplicará el dinero del Fondo se conocerán en el tercer trimestre del año", dice Jordy Herrera, subsecretario de Planeación Energética y Desarrollo Tecnológico de la Sener. Indica que no financiarán proyectos privados, sino programas de investigación y de ahorro de energía.

Por el alto costo de la tecnología, los métodos de generación, como la energía maremotriz o la fotovoltaica, siguen en etapa de prueba. Otros pueden funcionar sin apoyos gubernamentales, por lo que las condiciones de sol y viento en vastas regiones y los caudalosos ríos del sureste abren oportunidades a proyectos eólicos, solares y minihidráulicos. El potencial de inversión privada es de 7,000 millones de dólares en cincos años, explica Herrera.

Sin empuje suficiente

La Ley para el Aprovechamiento de Energías Renovables y el Financiamiento de Transición Energética conserva vedadas para el sector privado actividades clave. Como ocurre con el petróleo, la producción y la transmisión de la electricidad están reservadas para la CFE y Luz y Fuerza del Centro, lo que, a juicio de los empresarios, resta valor a la pretendida transición.

"El grueso de las energías renovables será generado por el estado -dice Herrera-. Si es agua (minihidráulicas), el Estado otorga las concesiones, en geotermia es lo mismo con los recursos del subsuelo y en maremotriz se trata también de áreas exclusivas del Estado".

El gobierno tampoco deja en claro cuánta energía renovable debe generarse. En el Programa Sectorial de Energía plantea para 2012 que 8% de los 53,000 megawatts (MW) que se consuman en el país provengan de fuentes renovables.

Pero en diciembre, la secretaria de Energía, Georgina Kessel, dijo que la meta es que 26% de la capacidad instalada provenga de fuentes primarias como agua, viento, vapor y sol. Herrera señala que el Consejo Nacional de Energía, que está por crearse, emitirá el programa de energía renovable que cuantificará metas por tipo de tecnología.

"Las metas son lo de menos, pues su incumplimiento no tiene consecuencias jurídicas, todo queda en un plano retórico", dice Gabriel Quadri, director en México de EcoSecurities, una firma de energía renovable. Pero el compromiso podría venir de fuera, agrega en referencia a la Conferencia sobre Cambio Climático de diciembre de 2009 en Copenhague, Dinamarca. Ahí, cada país tendrá que asumir compromisos obligatorios en reducción de CO2.

Será un duro reto para México, que destina enormes subsidios al consumo de energía no renovable. Para este año, Hacienda etiquetó más de 400,000 millones de pesos en subsidios al uso energético y, según Herrera, 75% es para electricidad. Además, la dispersión en tarifas no permite saber si son eficientes o no, apunta el funcionario, por lo que esa política será insostenible en el futuro. "Es una bolsa de recursos muy grande que no se sabe a dónde va".

Se puede asegurar que 20% del subsidio se desperdicia, dice Odón de Buen, consultor privado. "Soy de la opinión de tomar dinero de los subsidios y triplicar el Fondo".

Las críticas al Fondo abundan. "No vemos nada (en la ley) que pueda cambiar el statu quo", comenta Quadri, quien agrega que en países donde este tema sí funciona se paga un sobreprecio por kilowatt/hora de energías renovables o bien se dan créditos fiscales a quienes lo generan. En México no hay siquiera generadores privados a quienes financiar, las empresas conectadas a la red son pocas y pequeñas. La única planta eólica existente, La Venta II, en Oaxaca, es de la CFE.

El entorno económico tampoco ayuda. Los proyectos de generación renovable son intensivos en capital y difíciles de financiar en medio de la actual crisis. El riesgo país de México aumentó de 149 a 265 puntos desde septiembre, lo cual encarece el financiamiento.

El derrumbe de los precios del petróleo también juega contra quienes esperan una transición energética a fondo.

El concepto mismo de energía renovable es cuestionado. "Es una moda que ha resultado redituable para inversionistas privados y costosa para los contribuyentes", opina Pablo Mulás, presidente de la Asociación para la Energía y el Desarrollo Sustentable y miembro del Comité Mexicano para el Consejo Mundial de Energía. "Hay tecnologías que no contribuyen al efecto invernadero, como la nuclear, que cuesta menos, pero que no es bien vista aquí", dice. Él propone hablar de energías alternas a los combustibles fósiles e incluir las energías fósiles pero con fijación del carbono.

Mulás recuerda lo sucedido en España, donde la corrupción empañó el título ganado como potencia en renovables -genera por vía eólica 10% de su consumo de electricidad-. La opacidad en permisos a empresas que operan parques eólicos produjo detenciones de funcionarios en 2006.

La industria eólica capta 43% de las inversiones en renovables en el orbe y crece en capacidad entre 20 y 30% al año, según la Agencia Internacional de Energía. Pero en México enfrenta problemas, acepta Herrera, de la Sener. Uno es la resistencia de comunidades de Oaxaca a la instalación de torres eólicas -se habla de 180 demandas para nulificar contratos de compra de terrenos a bajo precio por empresas eólicas-, y otro es el monopolio estatal en la producción y la distribución de electricidad y petróleo.

 

Sin embargo, se mueve

La energía eólica apenas sopla en México. Oaxaca ofrece una de las mejores condiciones de viento en el mundo con una proporción de horas en el año en que el viento tiene la fuerza suficiente, o factor de planta, cercano a 50%. En Europa, donde la energía eólica está más desarrollada, es de 30%. Pero la dificultad para aplicar esquemas de interconexión con la red pública de la CFE a costos aceptables ha retrasado su despegue. De 12 parques planteados hace 10 años, sólo funcionan dos y uno es de la CFE.

Hasta 1992, ningún particular podía generar electricidad en México. Una modificación a la Ley de Servicio Público de Energía Eléctrica para permitir la existencia de productores independientes y la autogeneración abrió la puerta por la que ahora intentan colarse las energías renovables.

La Ley de Aprovechamiento de 2008 no resuelve todos los problemas de interconexión, necesaria para que generadores privados envíen fluido a clientes remotos, pero obliga a la CFE a comprarles la energía sobrante. Y aunque pagará por esa corriente lo que a la propia empresa le hubiese costado producir, firmas como SER pueden articular su plan de negocio: vender la mayor cantidad posible con un buen margen a sus socios, y en lugar de desperdiciar el remanente, venderlo a costo de producción a la CFE.

La inversión aún recae en los privados, pero cuando menos ya no hay obstáculos, apunta Enrique Vilatela, socio de SER. "Eso da gran certeza a los proyectos". La CFE ha tenido la restricción de sólo poder comprar la energía más barata, pero con la nueva ley esa condición no aplica en el caso de energía renovable, dice Eduardo Andrade, director corporativo para América Latina de Iberdrola. "Eso es volverla política de Estado", señala el ejecutivo de esta firma española que tiene en CFE a su mayor cliente en el mundo.

Gracias a ese cambio, Vilatela y sus socios ya pueden armar el plan financiero del parque eólico de Tamaulipas, que requerirá una inversión de 300 millones de dólares. El proyecto iniciará en el último trimestre de 2009 con 40 MW y el resto arrancará en 2010.

Un campo eólico de 40 MW proporciona, por ejemplo, 3% de las necesidades energéticas de Copenhague. En la cartera de clientes de SER está el gobierno de Tamaulipas, interesado en darse una imagen de responsabilidad ecológica, así como industria local y de Monterrey. Los mejores márgenes provendrán de los alumbrados públicos de los municipios, que pagan las tarifas más altas del país. El retorno de inversión esperado es de 10 a 15 años, de acuerdo con Vilatela.

El sol no basta, pero ayuda

Los empresarios que promueven la energía solar tampoco esperan gran cosa del Fondo de Transición Energética. Según Rodolfo Coss, coordinador de Energías Alternativas de Hidrosolar, basta con que se apoye la difusión de los equipos solares y se creen normas para dispositivos y empresas. La atención del sector se centra en esquemas ya existentes, como el Programa Hipotecas Verdes del Infonavit, que tiene como meta la instalación para 2012 de dos millones de calentadores en viviendas de interés social financiadas por ese instituto y el Fovissste. El costo de los equipos se incorpora en los créditos de estas instituciones.

La falta de subvenciones obliga a buscar caminos alternos. Iberdrola, firma que provee de electricidad convencional a la CFE y está por arrancar su primer proyecto eólico en Oaxaca, quiere que la banca de desarrollo financie la construcción de infraestructura de interconexión en condiciones preferenciales. "A medida que los proyectos se alejan de la zona de más viento en Oaxaca es más difícil su amortización -señala Andrade-, por eso se necesita crédito blando".

Hasta ahora, las gestiones no han dado resultados. A la firma ibérica también le interesa montar proyectos mini-hidráulicos en ríos. Andrade dice que se puede aplicar la fórmula de productor externo de energía, en el que el proyecto se concursa para que un privado genere el fluido y lo dé a la CFE para su transformación, transmisión y distribución.

Quien maneja el régimen de agua es el estado y quien invierte para aprovechar ese régimen es el privado. "Cuesta mucho creer que nadie lo ha hecho en ríos que hoy son vistos como pasivos, como el Grijalva, que devastó Tabasco hace dos años", comenta Andrade.

A domar monopolios

Para el gobierno, la Ley de Aprovechamiento tiene importantes avances. Dota de facultades a la Comisión Reguladora de Energía (CRE) frente a Pemex y la CFE, explica Herrera, el subsecretario de Energía. Cita el ejemplo de los ductos: sin importar si son de Pemex o privados, a partir de ahora quien dicta las especificaciones de construcción, tarifas y reserva de capacidad es la CRE.

En electricidad, agrega, habrá un plan nacional de energía que dirá cómo, hacia dónde, y bajo qué tecnologías tendrá que ser el crecimiento, y la CFE deberá acatarlo, así como dar la infraestructura para el crecimiento de fuentes renovables.

Sin embargo, las actividades clave en hidrocarburos y electricidad siguen reservadas para Pemex y la CFE. Eso significa que hasta 90% de la reducción de emisiones sólo puede ser por cuenta de estas empresas, dice Herrera. El funcionario confía en encontrar herramientas para que sin subsidiar a los privados haya desarrollo de energía renovable.

Herrera no precisa si el dinero del Fondo de Transición se irá para CFE y la propia Pemex. En el corto plazo estará destinado a propiciar eficiencia energética y ahorro de energía a través de apoyos para sustituir refrigeradores y equipos domésticos de aire acondicionado para reducir el uso energético casi hasta la mitad. Otras partidas irán a la investigación para desarrollar equipos eficientes.

El Fondo complementará 170 millones de pesos concedidos por los legisladores en el Presupuesto de 2009 para financiar la sustitución, dice Herrera. Los recursos del Fondo en los siguientes años se definirán conforme al Programa Nacional de Energía y los programas específicos que defina el Consejo Nacional de Energía.

De entrada, se destinarán 750 mdp para financiar 50% del valor de 18,750 refrigeradores en sectores de clase baja, señala Pablo Moreno, director de la Asociación Nacional de Fabricantes de Aparatos Domésticos. Pero se espera una ampliación del apoyo para un crédito a fondo perdido que ayude a pagarlo todo, lo que duplicaría el número de aparatos sustituidos, explica Moreno. En el país hay unos 12 millones de refrigeradores que sobrepasan su vida útil de 10 años.

La Ley de Aprovechamiento delinea también un Consejo previsto a instalarse antes de marzo. Ésa es la primera tarea para Herrera. Lo integrarán representantes de la Sener, la CFE, Pemex, Luz y Fuerza, la Universidad Nacional, el Politécnico y centros de investigación.

Tendrá el mandato de hacer una planeación del sector energético sin separar hidrocarburos y electricidad; sus primeros documentos deberán conocerse en julio, e incorporarán dos programas: el de energía renovable -que debe cuantificar metas según el tipo de tecnología-, y el de aprovechamiento sustentable de la energía. "Las decisiones, por ley, las tomará el Consejo", dice Herrera.

Pero para las empresas, lo esencial ya está dicho.


QUÉ DICE LA LEY (Y QUÉ NO)

En junio, la Sener tendrá que presentar una metodología para valorar pros y contras de la generación de electricidad con fuentes renovables. La industria esperaba que midiera el impacto de seguir usando energías no renovables.

La Ley para el Aprovechamiento de Energías Renovables establece que a partir de esa metodología y acciones de política asociadas, la Semarnat diseñe mecanismos de regulación ambiental para aprovechar energías renovables.

En esa misma fecha, la Sener deberá presentar la Estrategia Nacional para la Transición Energética y el Aprovechamiento Sustentable de la Energía. Ello incluye los criterios para asignar los 3,000 mdp del presupuesto para 2009 del Fondo.

Un comité técnico ex profeso acordará la asignación de recursos, el otorgamiento de garantías de crédito y demás apoyos financieros para los proyectos en esa estrategia. El presupuesto del Fondo para 2010 y 2011 será también de 3,000 mdp por año.

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