Carpinteyro empuja proyecto alternativo

La polémica ex subsecretaria de la SCT urge a crear una red interestatal de datos de alta velocidad; la ex directora de Correos de México cuestiona la alta dependencia de la infraestructura de Telmex.
Leonardo Peralta

Cuando el comunicado 028 de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) del 2 de febrero anunció la renuncia por motivos personales de la subsecretaria de Comunicaciones, Purificación Carpinteyro Calderón, concluyó uno de los más polémicos y más cortos ejercicios de un funcionario público en la historia reciente.

Nombrada en septiembre de 2008, su llegada ocurrió justo cuando la industria de las telecomunicaciones vive un entorno de conflicto entre sus miembros por diversos objetivos: obtener la autorización para transmitir señales de televisión en redes telefónicas (Telmex), defender el uso de canales de TV analógica para televisión digital (TV Azteca con su plataforma digital HiTV), la entrada de Telmex al mercado de la televisión (con la oposición de los cableros) y permitir el uso de bandas de espectro electromagnético para nuevos servicios de comunicaciones.

Sin llegar al semestre de gestión, Purificación (también conocida como ‘Puri’) presentó su renuncia entre acusaciones ventiladas en columnas políticas y de medios de comunicación, que señalaban historias de conjuras entre la subsecretaria y Luis Téllez, cabeza de la SCT, imputaciones de favoritismo hacia una u otra empresa e incluso el haber perdido el favor presidencial, por cuya influencia habría sido nombrada en el puesto (Carpinteyro estudió, como Felipe Calderón, en la Escuela Libre de Derecho).

Sin embargo, pese a la ley no escrita que condena al silencio a los ex funcionarios públicos que renuncian, Purificación Carpinteyro decidió mantenerse en la esfera pública y habló con Expansión sobre su vida después de la subsecretaría de Comunicaciones.

¿Por qué salió de SCT?

La persona que tiene que ejecutar los planes del área tiene que gozar de toda la confianza del secretario de Comunicaciones y Transportes, así como del Presidente de la República. Y ya que no gozo de esa confianza, tuve que hacerme a un lado.

¿Regresará al sector privado? (Ha trabajado toda su vida en empresas del sector telecomunicaciones.)

El problema que tengo, por lo menos en el ámbito de las telecomunicaciones, es que estoy impedida por ley a hacerlo aquí en México.

¿Y al sector público?

El sector público no puede estar entre mis planes. La única razón por la cual acepté una invitación para trabajar allí es porque pensé que podría contribuir con mi granito de arena como mexicana a hacer de nuestro país un mejor país. Si me ofrecieran otra cosa en el sector público me preguntaría: ¿Tomar un hueso político simplemente por tomarlo? Eso no va conmigo.

Sin embargo, deja un proyecto de infraestructura al que había apostado. (Véase recuadro)

Dejé un plan de acción consensuado con el titular de la SCT y con el Presidente de la República, que ya iba muy avanzado en términos de implementación y que si se llegara a ejecutar le daría la vuelta al sector de las telecomunicaciones en un plazo de tres a cuatro años, como máximo.

Estamos hablando de la creación de una red interestatal de datos de alta capacidad, utilizando los derechos de vía que tiene SCT que están inutilizados. No es posible que tengamos que esperar que la única red nacional que existe (propiedad de Telmex) sirva a todos para todo.

La única alternativa es crear nuevas redes, nueva infraestructura. ¿Cómo es posible que los mexicanos nos conformemos con la eficiencia de una única red que abarca 65% del país y que las demás sólo le den cobertura al eje México, Monterrey y Guadalajara? El país no es sólo dicho eje.

Esto que plantea es un cambio de paradigma frente a las controversias que hay en el sector de telecomunicaciones hoy día.

Prácticamente todos los operadores que tenemos hoy son operadores de última milla. Con las nuevas tecnologías que se van a desarrollar a partir de la subasta de espectro con tecnologías como WiMax, la última milla va a dejar de ser problema, pero como no hay más que un operador de backbone en México que es Telmex, no hay gente discutiendo la necesidad de esta red interestatal de alta capacidad.

Entonces, ¿desde qué trinchera va a trabajar para impulsar este proyecto; será como ciudadana?

Tenemos que meter esto en la agenda de debates. Hay que hacerlo porque no podemos seguir considerando como única prioridad cuántos descabezados encontraron o cómo sortear la crisis del desempleo.

Es preciso considerar que las telecomunicaciones son palancas efectivas para capacitar a la gente, tenerla comunicada, reducir el índice de criminalidad, crear fuentes de empleo e inversión.

Desafortunadamente es un tema tan técnico que no es fácil de explicar y, por ende, no es un tema sexy, políticamente hablando. Si no es políticamente vendible, se enfocarán las baterías hacia cosas más rentables.

Sin embargo, me he encontrado con gente como yo, ciudadanos de a pie, que tenemos perfectamente claro que es muy importante el desarrollo del sector de las telecomunicaciones.

Ésa es la gran oportunidad que yo tengo como ciudadana. El empezar a levantar este punto.

Hacer ver que las discusiones en el sector telecomunicaciones ya pasaron hace 20 años en lugares como Europa y en Estados Unidos; las discusiones de ahora ya no son si la última milla sino las capacidades de las redes de transmisión. ¿Por qué seguir discutiendo algo que fue superado cuando podemos estar enfocados en el problema fundamental e irnos a eso?

Ahora, ¿cómo es su rutina cotidiana?

Creo que todavía no he tenido descanso. Estoy parándome más temprano. Se ha generado un gran debate a nivel de medios, aunque los noticiarios son a primera hora y tengo que despertarme muy temprano para estar en cabina.

Después tengo un desayuno con personas tanto de la parte académica como de otros medios. La verdad es que tengo una agenda bastante llena. Quisiera tomarme un sabático, pero creo que no podré por un rato.


LA RED QUE SE NECESITA

De acuerdo con Ernesto Flores, coordinador de asesores de Purificación Carpinteyro en su efímero paso como subsecretaria de Comunicaciones y autor del proyecto de red troncal de datos que ella impulsó: “Con la convergencia, a través de tecnología ip (Internet Protocol) transmites todo: voz, datos y video”. Sin embargo, las redes troncales de transmisión de datos son limitadas y en su mayoría pertenecen a una empresa: “En realidad sólo existe una red troncal nacional, propiedad de Telmex. En el triángulo Guadalajara, Monterrey, México hay proveedores como Alestra, Bestel, gtm (que es de Telefónica), pero no tienes algo que salga de las grandes urbes del país. Así, aproximadamente 55% de la población está en una localidad que tiene fibra óptica. Es bajísimo”.

¿La solución? Licitar por medio de una subasta internacional un paquete de derechos de vía (provenientes de carreteras y líneas de ferrocarril) para construir redes de datos de alta velocidad que conecten 4,000 puntos, entre los que se encontrarían todas las cabeceras de los municipios del país y todas las comunidades con más de 20,000 habitantes. Con una inversión estimada de entre 2,000 y 4,000 millones de dólares, se planeaba realizar esta subasta durante 2009 y con previsiones para evitar concentraciones y que el servicio fuera asegurado en las zonas económicamente menos viables.

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