Fiat quiere armar Cinquecento en Toluca

La firma italiana, propietaria de Chrysler, quiere competir en México con Chevrolet, Toyota y BMW; pretende quintuplicar su cuota de mercado en México y elevar las ventas de 3,204 a 20,000 unidades.
Jorge Martínez Fiat  (Foto: Selma Fernández)
Zacarías Ramírez

Aún existen muchas interrogantes sobre cómo se dará la integración entre Chrysler y Fiat, y el impacto que tendrá en México. La información es reservada celosamente, tanto en Detroit como en Milán, pero los distribuidores de Fiat en el país auguran un buen futuro para la marca. Son optimistas, aunque enfrentarán varios retos.

Desde hace cuatro años, el distribuidor exclusivo de Fiat en México es el Grupo SKBC, compuesto por dos distribuidores extranjeros (la firma chilena Sigdo Koopers y la española Bergé) y el empresario regiomontano Eugenio Clariond, ex propietario de IMSA. Las siglas de SKBC provienen de los apellidos de sus dueños.

En México, Fiat tiene una presencia reducida: el año pasado vendió 3,204 unidades. Y pese a ser una marca de nicho, sus ventas han caído drásticamente, al igual que el resto del mercado. Como otras firmas que arman su catálogo con vehículos importados, SKBC enfrenta altos costos de importación por la diferencia cambiaria.

Aun así, SKBC tiene planes agresivos de crecimiento. Negocia con distribuidores para que se incorporen a su red, busca acuerdos con financieras y bancos para ofrecer financiamiento a sus clientes y prepara el lanzamiento de dos vehículos compactos: el Fiat Linea y una nueva versión del Fiat 500 (Cinquecento), su auto insignia.

Sin contar la fusión con Chrysler, SKBC quiere quintuplicar la cuota de mercado de Fiat en un lapso de tres o cuatro años. Jorge Martínez, director de SKBC en México, busca elevar la cifra de ventas a entre 15,000 y 20,000 unidades.

No obstante, la alianza implicará decisiones difíciles. Fiat deberá decidir si acepta que la operación comercial y de manufactura en México quede en manos de Fiat Brasil o bien, de Chrysler México; y si admitirá que la estadounidense siga vendiendo los productos de la coreana Hyundai, que tienen aceptación en el mercado, pero que compite con sus vehículos.

Nadie sabe bien a bien cuáles serán las implicaciones del matrimonio Fiat-Chrysler. “Las disyuntivas no son sencillas”, dice un experto de la industria que pidió no ser citado.

Sin embargo, se espera que Fiat utilice las plantas de Chrysler en la región para montar algunas de sus plataformas. Según el diario Detroit Free Press, Fiat analiza construir el Cinquecento en la planta de Chrysler en Toluca y exportarlo a EU.

Este plan favorecería a la marca en el país. “Tener plantas en Norteamérica tendría un impacto positivo para las ventas en México”, afirma Martínez.

Fiat podría ampliar su oferta de vehículos y sus precios serían más competitivos. Incluso, podría importar unidades de sus plantas en China, India o Turquía, pues con su estatus de ‘fabricante nacional’ tendría derecho a cupos de importación con aranceles preferenciales.

Hasta ahora, las cosas no han sido fáciles para Fiat en México. Su cuota de mercado es menor a 1%. En 2003 llegó al país del brazo de GM, pero dos años después rompió el convenio de comercialización con la firma estadounidense. En 2006 SKBC tomó la estafeta.

Sigdo Koopers es un conglomerado chileno con negocios de empaques, explosivos para minas, línea blanca, infraestructura, ferrocarriles y distribución automotriz. Bergé es un grupo español vinculado con el sector logístico y marítimo que tiene entre sus clientes a las grandes automotrices.

Ambos son aliados en la venta de autos Fiat y Alfa Romeo en Sudamérica. Además, manejan las marcas Chery y Kia en Perú; y Chrysler, Mitsubishi, Chery y Ferrari en Chile. Sigdo Koopers y Bergé poseen 60% de SKBC y el 40% restante está en manos de Clariond.

La misión inicial de SKBC fue continuar el servicio posventa para los clientes de Fiat y armar una red de distribución. En 2006, la firma salió tablas, pero después sus ventas cayeron, como el resto del mercado.

Hoy, busca sumar distribuidores a su red. En mayo llegó a un acuerdo con Grupo Galería de Monterrey para operar tres agencias en esa ciudad. La firma espera crecer de 14 a 30 agencias este año y llegar a las principales ciudades.

SKBC apunta al mercado de sedanes, donde, a decir de Martínez, Fiat competirá con el Aveo, de Chevrolet, y el Corolla, de Toyota, que pertenecen a las categorías de vehículos subcompactos y compactos.

Fiat disputará ese mercado con el modelo Linea, su nuevo auto global. Y con la versión más equipada del Cinquecento busca arrebatarle mercado al Cooper, de BMW.

SKBC nada a contracorriente. Importa vehículos de Italia y Brasil, cotizados en euros y en reales, monedas frente a las cuales el peso mexicano ha perdido valor en los dos últimos años en 50 y 40%, respectivamente. Los bajos volúmenes de venta limitan la posibilidad de hacer promociones; además los envíos desde Brasil llegan a retrasarse: al inicio del año hubo faltantes de la pick up Strada y del Palio Adventure, admite Martínez. “Falta llegar con los precios correctos y potenciar la red de distribuidores”, añade.

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SKBC también busca ampliar su oferta de crédito. Tiene un convenio de financiamiento con Santander que aplica para España y Chile, pero ya negocia con BBVA y GMAC. “Tenemos que abrir las opciones”, dice Martínez.

En todo caso, la estrategia de negocio de SKBC estará subordinada a las decisiones del equipo del nuevo Chrysler Group LLC que tome las riendas de la operación manufacturera y comercial en el país, ya sea desde Chrysler México o Fiat Brasil.

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