La influenza destapa un nuevo negocio

El AH1N1 despertó un negocio de 40,000 mdd: tecnología molecular para diagnosticar enfermedades; la investigación del material genético es hoy un mercado que ya se disputa entre grandes empresas.
Tecnología molecular  (Foto: Especial)
Maribel Ramírez Coronel

Se dice que de las crisis siempre surgen oportunidades. La emergencia que vivió México hace tres meses por el brote de influenza humana, derivó en un crecimiento insospechado de las empresas proveedoras de tecnología molecular y diagnóstico.

Hablamos de fabricantes y proveedoras de robots que extraen material genético y de aparatos que en tiempo real secuencian el ADN, por mencionar algunos servicios.

De tres grandes empresas que se disputan el mercado una fue la ganadora: Applied Biosystems, que en 15 días logró triplicar la colocación de estas máquinas en México. De 10 aparatos de tecnología biomolecular tipo CPR (útil para identificar el virus de la influenza) que tenía instalados en el país, pasaron a 34. Y ello fue gracias, básicamente, a la adquisición del sector salud, que terminó invirtiendo en su Red Nacional de Diagnóstico unos 1,500 millones de pesos (MDP).

Sandra Balladares, sales support manager de Applied Biosystems en el país, dice que la prioridad fue México. Y aunque no quiso dar cifras de ventas, su mercado creció en varios cientos de millones de pesos en cuestión de semanas.

“El INDRE nos pidió primero 10 máquinas y llegaron en tres días; luego pidió cinco... y así fuimos ingresándolas al país; (...) le dimos prioridad a México, por el número de casos y de muertes que presentaba al inicio”, relata.

Applied Biosystems pertenece al corporativo multinacional Life Technologies –Nasdaq: Life–, con sede en Foster City, California. En 2008 vendió más de 3,000 MDD.

La firma tiene 3,600 patentes y licencias exclusivas. Entre sus tecnologías líderes está el CPR en tiempo real, que demostró eficacia para identificar el virus AH1N1.

Ante el temor de que en invierno se presente un nuevo brote de la enfermedad o de una posible mutación que la torne más letal, las posibilidades de negocio son más amplias.

Según Frank Mrongowius, director de Roche Diagnostics en México, el mercado mundial de diagnósticos tiene un valor de 40,000 millones de dólares. Con la pandemia de influenza y el nuevo rumbo de la medicina hacia la prevención, el gasto en diagnóstico puede duplicarse en el corto plazo.

Roche, aparte de ser protagonista en esta crisis con su antiviral Tamiflu, también participa en el diagnóstico tanto con equipos y tecnología como con reactivos, pero la solución para detectar el virus H1N1 la logró dos semanas después que Applied Biosystems.

Mrongowius explica que en México el gasto en diagnóstico está por debajo de la media mundial. Los mexicanos invertimos en estudios y pruebas de diagnóstico entre 1.5 y 2 dólares anuales por persona.

Por lo pronto, además de los 24 aparatos que montó el sector salud durante la contingencia sanitaria, los grandes grupos hospitalarios ya analizan la utilidad de contar con este tipo de equipo. Médica Sur está en vías de instrumentarlo y planea tenerlo listo para septiembre. “Tener un laboratorio de diagnóstico molecular es fundamental”, afirma Misael Uribe, presidente de la institución. La inversión calculada ronda entre 140,000 y 150,000 dólares por el equipo, sin contar algunas adecuaciones físicas.

Datos de la Asociación Nacional de Hospitales Privados apuntan que en el país existen alrededor de 30 hospitales privados de primer nivel, que para mantenerse a la vanguardia tendrían que montar sus laboratorios de diagnóstico molecular, lo cual da una idea de la dimensión del negocio.

Al igual que Applied Biosystems, otras firmas, como Bio-Rad Laboratories y Strat Agente QPCR, autorizadas por la Organización Mundial de la Salud como proveedores de equipo para identificar el virus, ya se alistan para pelear el mercado.

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