La nueva economía de medios

Luis Miguel González insta a que la innovación sea mandato para que medios tradicionales sobrevivan; Facebook está desplazando a los periódicos, advierte el director editorial del diario El...
innovacion de medios  (Foto: Cortesía)
Luis Miguel González

The New York Times se prepara para empezar a cobrar algunos de sus contenidos online. Si ustedes creen que esto es un viraje significativo, qué opinan del plan del Washington Post para organizar encuentros pagados con su staff editorial. Los periodistas no se venden… se rentan, puso un irreverente en su blog. Estamos en The New Media Economy y las nuevas reglas se están bosquejando. “Un día no necesitaremos la prensa y el papel, pero tendremos algo que vender y no queremos que sea gratis”, dice Rupert Murdoch, el magnate que posee Fox News y The Wall Street Journal.

La innovación es un mandato para los medios. Los lectores tienen poco tiempo y quieren usarlo mejor. Leer un periódico en papel les toma 30 o 40 minutos. Ver un programa de televisión, de 30 a 60 minutos. En contrapartida, una visita a un periódico online se lleva 10 minutos, en promedio. Un video en Youtube, de tres a cuatro minutos. Leer un post en Twiter implica sólo 140 caracteres y un blog, de tres a 10 párrafos.

Estamos en una nueva era de los medios. La crisis de los tradicionales es, entre otras cosas, una cuestión de oferta y demanda. Los precios que los consumidores están dispuestos a pagar por leer una noticia se acercan a cero. Existe hiperdeflación porque la oferta es abundante y la atención, escasa, apunta Umair Haque, director del Havas Media Lab.

No es una casualidad que periódicos y revistas encabecen la lista de los medios que decrecerán más en factura publicitaria en los próximos años, según el Jack Myers Media Report. Las mayores tasas de crecimiento para la publicidad están proyectadas en redes sociales y videojuegos.

Estamos viviendo el final de la era de los gigantes (block-busters) y nos adentramos en los albores de la era de los microcontenidos, anticipa Judy Sims, directiva del periódico Star de Toronto y autora de The New Media Economy, uno de los trabajos más agudos sobre la situación de los medios y sus audiencias.

Los blockbusters corresponden a una categoría que los expertos llaman Media 1.0. Son cerrados y dominantes. Estos gigantes tienen impacto, pero deben convivir con competidores pequeños, los llamados Media 2.0. La ventaja principal de éstos es que pueden agregar más que los medios tradicionales y, además, pueden diferenciarse a un nivel de detalle, de una manera que los gigantes no pueden hacer fácilmente.

Los agregadores como Huffington Post, las microplataformas como Facebook y los reconstructores como daylife son nuevos protagonistas. Tienen mayor capacidad para involucrar a sus audiencias y crear un sentido de comunidad o, incluso, una comunidad. El lector y el cliente tradicional se convierten en participantes, productores de contenidos y miembros de algo que puede parecer un club.

Las leyes de la oferta y la demanda siguen vivas. Está creciendo el interés y la demanda por los productos Media 2.0. La cantante Susan Boyle es una señal de lo que viene. En Britain’s got talent, ella dijo que quería ser tan famosa como Lauren Paige. ¿Quién es esa Paige que la Boyle mencionó?, podríamos preguntarnos ahora.

El ecosistema de la información se ha vuelto caótico. Los periodistas profesionales coexisten con los blogueros amateurs, con periodistas que trabajan sin fines de lucro y con blogueros profesionales. En la distribución nos encontramos los medios tradicionales compitiendo con los agregadores profesionales y con la difusión de la información a través del correo o el Facebook, “yo no leo periódicos ni veo la televisión, si hay una noticia de la que yo deba estar enterado, llegará a mí”, se jactaba un joven empresario tapatío, que estaba muy bien informado, por cierto.

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Hay futuro para los medios 1.0 en el mundo 2.0, pero deben dar un salto cuántico. Lo masivo está dejando su lugar a los nichos. La producción de artículos y reportajes seguirá siendo imprescindible, pero no bastará. El reto es crear una plataforma para la discusión y la interacción. El futuro está en los agregadores verticales, dice Umar Haque. ¿Agregadores verticales? Suena raro, pero no se preocupe. Ya nos iremos acostumbrando a estos neologismos del planeta 2.0.

El autor es director editorial del diario El Economista.
Comentarios: opinion@expansion.com.mx

 

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