Urge economía verde en México

México debe aprovechar la energía renovable para detener el cambio climático y tomar oportunidades; es momento para hacer proyectos a largo plazo y no quedar fuera del millonario negocio verde.
energía verde 2  (Foto: Patricio Betteo)
Roberto Jiménez y Juliana Fregoso

La voz de alerta no pudo tener más sentido: éste es el momento para que México evite pasar por el umbral del desastre climático y alcance el horizonte de la economía verde. Pero el país no es una figura importante en el tema ante la falta de incentivos para la generación de energías renovables, innovación y de una estrategia gubernamental efectiva.

“No hay que esperar a que se agoten los recursos para entrar de lleno a la economía verde. Debemos empezar a hacer proyectos de largo plazo que vayan sustituyendo las energías no renovables por limpias. Es momento de montarnos con más fuerza en oportunidades en campos como La Ventosa (en Oaxaca), que tiene un potencial de generación eólica dos veces superior al de campos europeos”, advierte Edmundo Alba, ex vicepresidente del Panel Intergubernamental de Cambio Climático.

El Ejecutivo estima que los impactos del cambio climático en México equivalen a 6.21% del Producto Interno Bruto, mientras que los costos para reducir 50% de las emisiones de CO2 representan 0.70%.

México es un jugador de ‘media tabla’ en los esfuerzos y acciones para fomentar el uso de energías renovables y aunque existen esfuerzos aislados, el potencial y proyectos en desarrollo, aún no hay un marco legal ni las inversiones que ayuden a detonar la industria. El país pasa desapercibido en un mercado valuado en 120,000 millones de dólares.

A nivel mundial, New Energy Finance, líder en el análisis de mercados verdes, estima que las inversiones en energías renovables alcancen los 450,000 millones de dólares (MDD) anuales en 2012. Para 2020 la inversión anual puede llegar a los 600,000 MDD y mantenerse así hasta 2030.

México tiene la oportunidad de atraer inversiones a través de figuras jurídicas como el autoabastecimiento y la cogeneración, esquemas bajo los cuales están en desarrollo 13 proyectos en el Istmo de Tehuantepec, con una inversión estimada de 3,000 MDD, según detalla un análisis de ProMéxico, organismo que tiene proyectado traer este año inversiones por 75 MDD al sector.

El rezago frente a los punteros en la materia, como Alemania y EU, se debe a la situación de las normas, reglas y leyes vigentes en el país como al hecho de que el Estado monopolice la generación y la distribución de electricidad.

En materia de cambio climático y energías renovables, tanto el sector privado nacional como el gobierno han perdido la oportunidad de jugar un papel más importante, lo que ha derivado en que los mayores esfuerzos y el mercado de generación de energías limpias estén en manos de empresas extranjeras, aseguran expertos.

Una de estas voces es la de José Ángel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, quien recientemente aseguró que “la capacidad de México para combatir el cambio climático y convertirse en una economía más ‘verde’ dependerá, en gran medida, de la capacidad de su gobierno para generar una respuesta colectiva y nacional que involucre la participación de los sectores de gobierno, de sus empresas y de sus escuelas”.

Las secretarías de Medio Ambiente y de Hacienda pueden jugar un papel clave en el diseño y el ajuste de impuestos y mecanismos de precios, que son las herramientas clave para fomentar el crecimiento ‘verde’, señaló Gurría Treviño.

En mayo de 2007, el Presidente Felipe Calderón dio a conocer la Estrategia Nacional de Cambio Climático, en la que se destacó la cogeneración de energía como una de las opciones más viables para promover la participación del sector privado. Sin embargo, aún hace falta “una estrategia y una definición clara de lo que debiera ser el marco de las políticas públicas promovidas desde el sector privado”, considera Gabriel Quadri de la Torre, director regional para México y Centroamérica de EcoSecurities, líder mundial en la colocación de bonos de carbono.

Instrumentos como la Ley para el Aprovechamiento de Energías Renovables y el Financiamiento de Transición Energética aún limitan la participación del sector privado en actividades clave. Como ocurre con el petróleo, la producción y la transmisión de la electricidad están reservadas para la Comisión Federal de Electricidad y Luz y Fuerza del Centro.

“El sector empresarial mexicano ha perdido una enorme oportunidad de contribuir a una posición más competitiva y a empujar las reformas que el país necesita”, añade Quadri.

Un ejemplo es que en México una de las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero (GEI) está en la generación de electricidad, un monopolio bajo el control del Estado.

En ese sentido, para reducir la emisión de contaminantes al ambiente sería necesario cambiar la estructura del sector, a través de opciones como la inversión en energías renovables.

¿Quién lleva la batuta?

El sector de las energías renovables tiene un gran potencial de mercado, no sólo por el ahorro en costos para el consumidor y la reducción de emisiones tóxicas al medio ambiente, sino que también puede representar una fuente importante de ingresos para quienes fabrican insumos para la generación, como el vidrio y el silicio.

A pesar de su actitud pasiva, “México es un país donde vale la pena estar”, considera Giovanni Aloi, director de GE Energy México. GE es una las más activas en materia de inversiones en energías renovables. Tiene varias empresas en sociedad con firmas mexicanas como Xignux, con la que comparte el negocio de transformadores en India.

También cuenta con una planta de transformadores para turbinas de viento que exporta 90% de su producción. El potencial de exportaciones de este sector es de 1,000 MDD. Con Hitachi tienen una alianza para fabricar en Monterrey turbinas de vapor. En los próximos dos meses invertirá entre 25 y 30 MDD en la construcción de un centro de ingeniería en Querétaro que dará empleo a 1,300 profesionales mexicanos.

Además de la energía eólica, Aloi afirma que en el país existen oportunidades en la generación de energía hidráulica y nuclear.

“En EU tienen la meta de que 30% de su energía sea renovable para 2020, si en México se logra entre 10 y 12% no será nada despreciable”, dice el ejecutivo quien advierte que en el país ya existen pláticas con la CFE (que abastece de luz a 180 millones de mexicanos) para instalar redes inteligentes que mejoren la distribución de la electricidad y permitan aprovechar mejor el recurso.

Las inversiones estimadas en proyectos eólicos en el país superan los 60,000 MDP y se espera que hacia 2012, 4% de la energía eléctrica demandada en México sea producida por esta vía generando más de 10,000 empleos directos e indirectos durante la construcción y una demanda de 374 empleos para su operación.

El potencial de los bioenergéticos en México se estima en 2,635 y 3,771 petajoules al año, lo que representa 8% del consumo de energía primaria en el país. Del potencial estimado, 40% proviene de los combustibles de madera, 26% de agrocombustibles y 0.6% de los subproductos municipales (como la basura). Se estiman además 73 millones de toneladas de residuos agrícolas y forestales con potencial energético, y aprovechando los desechos sólidos municipales de las 10 principales ciudades para la generación de electricidad a partir de su transformación térmica, se podría instalar una capacidad de 803 MW y generar 4,507 MWh /año. La bioenergía podría representar entre 7 y 17% del consumo de energía en 2030.

México tiene 1,924.8 MW de capacidad instalada de generación eléctrica con base en energías limpias, destinada al servicio público, cogeneración y autoabastecimiento, representando 3.3% de la capacidad instalada en el servicio público del país.

Entre las firmas extranjeras que han aprovechado la ‘oportunidad verde’ está la alemana Q-Cells (con ventas anuales por 1,200 MDD), líder mundial en fabricación de celdas solares, que desde una planta en Mexicali, Baja California, busca abastecer con energía solar a California, EU.

Edmundo de Alba, quien también es miembro del Consejo Consultivo de la Comisión Intersecretarial de Cambio Climático, convoca a no ver todo de manera negativa: 12 estados ya tienen planes de cambio climático “y algunos municipios ya empiezan a interesarse”.

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Con información de Adolfo Ortega

> Pregunte por las reimpresiones de los informes a jcastaneda@expansion.com.mx

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