El agua podría ser un gran negocio

Carlos Barber Kuri opina que el agua no tiene precio, pero su acumulación, resguardo y traslado sí; ésta podría ser el recurso que impulse la economía de toda una nación, sabiéndolo utilizar, indicó.
glaciar  (Foto: Cortesía SXC)
Carlos Miguel Barber Kuri

Revisando el tema del agua, pareciera irónico que si bien el mundo cuenta actualmente con casi tres cuartas partes de su superficie cubiertas por agua, exista escasez del vital líquido en nuestros días. Y no es para extrañarse, el agua que realmente puede ser utilizada para consumo humano es dulce, por lo que la relación anterior disminuye considerablemente cuando se tiene en mente esto.  Adicionalmente a lo anterior, se debe sumar el hecho de que los ríos son utilizados errónea y normalmente para el desplazamiento de los desechos humanos y contaminantes, lo cual ocasiona la polución de los mismos con su correspondiente restricción adicional para su uso. Ahora bien, valdría la pena preguntarse entonces, ¿cuánto cuesta el agua? Personalmente me atrevería a decir que el agua no tiene precio...  pero no sólo en el sentido de que no pueda ser cuantificada por tener de manera intrínseca un excesivo valor, sino porque el agua, además, no es un bien que sea de la propiedad de alguna persona o de alguna institución.  Esto hace que no exista en concreto una verdadera valoración económica o patrón que logre su ponderación en sí misma.

No obstante, uno podría preguntarse qué es entonces lo que en un momento dado pudiera proponerse como una correspondencia económica al respecto en un momento dado. Y creo que el tema sería más bien la inversión que se requiera para su acumulación, resguardo y traslado del mismo.  Es decir, el poder ser capaces de desplazar el agua de un punto a otro sí tiene un costo, y bien sería correcto su legítimo cobro por todo el esfuerzo que esto conlleva.

De ser cierto esto, algunos países podrían darse cuenta que esto último podría llegar a ser un gran negocio para la economía de toda una nación, ayudando además a toda la humanidad independientemente de que el país que tenga la posibilidad de contar con el agua pueda reactivar su economía de manera limpia y sostenible.

Como ejemplo podría hablarse de los reservatorios que representan los glaciares tropicales así como de toda la cordillera andina, por ejemplo. 

Se sabe que el 99% de los glaciares tropicales del mundo se encuentran distribuidos en los Andes Sudamericanos, siendo que el 71% de los mismos están concentrados en el Perú. Bolivia, por su parte, concentra el restante 20% mientras que Ecuador y Colombia el 5% respectivamente. (Kaser, G.  Osmaston, H.  2002)

El potencial para la captación de agua sólida para el Perú, por ejemplo, es de 282 millones de metros cúbicos, cantidad suficiente no sólo para abastecer al país sino también a muy buena parte de toda América.

Sin embargo, el problema está en que el cambio climático no está favoreciendo la generación de los glaciares y los mismos se encuentran disminuyendo de manera alarmante en los últimos 25 años, esto debido al calentamiento global.

Adicionalmente, no todos los países del cono sur de América cuentan con la tecnología adecuada para el almacenamiento del agua así como para su traslado, utilizando además y de manera desafortunada, aquellos métodos disponibles que no necesariamente permiten la minimización de las pérdidas del líquido por motivos de evaporación o filtración del mismo en su traslado. Peor aún resulta esta situación si ni siquiera se cuenta ya con la posibilidad de poder allegarse ahora a los mantos sólidos de los glaciares, pues en donde antes se encontraban, pareciera ahora que ha desapareciendo.

Si tan sólo se encontrara una fórmula para poder trabajar en conjunto entre todas las naciones a nivel mundial: unas facilitando los fondos, tal vez otras la tecnología y finalmente aquellas que cuenten con los recursos naturales, permitiendo la instrumentación y explotación adecuada de estos esfuerzos para lograr la sostenibilidad en materia en beneficio de la nación en cuestión y, al final de cuentas, de todo el mundo...

Soluciones existen muchas, y el agua podría ser el recurso que viabilice e impulse la economía de aquellas naciones que cuenten con este recurso natural. El agua es necesaria para todos, por lo que es un bien común que nunca va a dejar de ser demandado.

Siendo así, se podría pensar en la construcción o delimitación de reservatorios de agua estratégicamente ubicados que aprovechen las caídas (ya sean cuencas naturales o artificiales, que además generen electricidad; que se desplace con mayor facilidad y se siga una ruta natural que propicie su generación - regeneración; que se proponga tal vez la construcción de "caminos de cemento o canales" que eviten su filtración en la tierra, o mejor aún, de túneles debidamente sellados o ductos que incluso disminuyan o terminen con la evaporación en su traslado; sería prudente estudiar los sistemas de bombeo que no sólo den  solución a la movilidad de líquido sino que además cumplan adecuadamente con la distribución del mismo en naciones diferentes de donde se está rescatando, aprovechando incluso la energía solar o la generación de la energía eléctrica producida en sus caídas; y por qué no, proponer de alguna manera su conducción fuera de las fronteras a través de otros métodos o iniciativas innovadoras  e incluso hasta aventureras, me pregunto  tal vez, si podría desplazarse el agua dulce a través de las diversas corrientes oceánicas por medio de variación de densidades que eviten su mezcla con el agua salada y posterior rescate km delante de donde fuera vertida estratégicamente.

El tema de la condensación del agua en los glaciares es otro proyecto a ser tocado. Ya el Dr. Eduardo Gold proponía en septiembre del 2009, por ejemplo, el pintado en blanco de las hectáreas aledañas a los aún no desaparecidos glaciares existentes para disminuir el albeo, propiciando el incremento en el gradiente de refracción de estas zonas y logrando con ello la disminución de la temperatura del entorno lo que teóricamente permitiría la regeneración gradual de los glaciares en donde ahora ya no están presentes.

En fin, se podría decir que el tema se presta a muchas soluciones, pero lo más interesante es que sabiéndolo utilizar, sería una fuente de divisas muy importante para aquellas naciones que puedan contar con el agua además de explotarlo con sabiduría.

Sería prudente dejar la nota de manera explícita de no olvidar, en todo momento, la necesidad de velar por el hombre y por la naturaleza, para evitar que estas acciones se conviertan en temas de concentración económica para unos cuantos, olvidando el fin último de estas medidas.

Nuevamente la pregunta está en el aire: ¿Cuánto cuesta el agua? ¿Quién es el legítimo propietario del mismo? Pienso que nadie tiene el derecho a condicionar la vida, pero si podemos darle una oportunidad a la misma.

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS

Primer Cumbre sobre el Cambio Climático y el Agua.  Cusco - Perú. 16 - 18 de septiembre de 2009

Kaser, G & Osmaston, H. 2002. Tropical Glaciers.

*El Dr. Carlos Miguel Barber Kuri es Vicerrector Académico de la Universidad Anáhuac México Sur.

Artículo dirigido por la MBA Liliana Ruíz Fuentes

 

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