El Fénix renacerá... con socio brasileño

El gigante brasileño se uniría a Mexichem, IDESA y Alpek para revivir el complejo petroquímico; planean invertir 1,000 mdd en una planta para 1 millón de toneladas al año rebautizada Etileno XXI.
pertoleos  (Foto: Especial)
Anna Jagger
LONDRES -

El plan para construir el complejo petroquímico antes llamado El Fénix cobró un nuevo ímpetu, pues el gigante brasileño Braskem emergió como un socio potencial en ese proyecto.

El Fénix, ahora bautizado como Etileno XXI, es un proyecto con el que México reforzaría su capacidad de producción petroquímica. Sin embargo, los intentos de construir una planta a gran escala han fallado, pues quienes aspiran a ello no han podido asegurarse de un flujo de materia prima a precios competitivos por parte de Pemex.

Como antecedente, Pemex Petroquímica abandonó planes para desarrollar El Fénix en 2007 a pesar de tener a la canadiense Nova Chemicals como inversionista. Esa iniciativa falló pues no hubo un acuerdo sobre el precio del etano con Pemex y el gobierno.

Ahora, Etileno XX1 se intenta bajo un nuevo concepto que no implica inversiones por parte de Pemex Petroquímica; la paraestatal sólo proveerá el etano; y Pemex Gas abrió la puerta a los interesados en establecer un contrato de abastecimiento.

Los tres principales productores de químicos del país, Mexichem, IDESA y Alpek, anunciaron que llevan un año definiendo su alianza para conformar un consorcio y pujar por el contrato para abastecer etano así como para coinvertir en un complejo industrial.

Y ahora, “Braskem se sumó a la mezcla”, dice Enrique Ortega, director de Relaciones con Inversionistas de Mexichem. Las cuatro empresas, Mexichem, IDESA, Alpek y Braskem, quieren construir una planta de etileno y unidades de producción en Coatzacoalcos, pero buscan asegurarse de que el abastecimiento de etano por parte de Pemex sea a un precio justo, dice Ortega. quote.jpg

Braskem declinó hablar sobre su participación en el proyecto. La empresa, de la que el gobierno brasileño controla 25% por medio de la estatal Petrobras, mantiene un ritmo de expansión fuera de Brasil con sus proyectos de poliolefina en Venezuela.

Asimismo, la empresa considera inversiones en Perú y Bolivia y su CEO, Bernardo Gradin, anunció planes para abrir una planta de producción de resinas en EU. 

“Braskem apoyaría al consorcio mexicano con su tecnología y experiencia en la operación de plantas de etileno y poliolefinas”, dice Raúl Arias, de Nexant, una consultora con sede en EU.

Y es que ninguno de los socios mexicanos produce etileno y solamente Alpek tiene operaciones con poliolefinas al ser socio del grupo petroquímico holandés LyondellBasell Industries en Indelpro.

“Para Braskem, eso significaría poner un pie en un lugar estratégico, cercano al mayor mercado del hemisferio occidental. Ello le permitiría a la empresa continuar con su expansión fuera de Brasil”, dice Arias.

La combinación de Braskem y las tres petroquímicas mexicanas crearía una “alianza de ganar-ganar”. Según Arias, “se trata de los mejores promotores de proyectos (offtakers) que Pemex podría encontrar dadas las actuales circunstancias del mercado.

Es un consorcio que suma una fuerte experiencia comercial a nivel regional (y algo global), así como un fuerte compromiso con el país”.

El consorcio también podría sacar beneficios de la vasta experiencia en petroquímica de Petrobrás, dice Ortega, de Mexichem. En este sentido, el gigante brasileño consiguió reestructurar con éxito el sector químico de Brasil, además de ser accionista en los principales productores petroquímicos de ese país.

Además, los analistas creen que como Pemex no es accionista de ninguna de las empresas interesadas en Etileno XXI el proyecto tiene más posibilidades de salir adelante.

La resistencia a establecer alianzas con Pemex por parte de algunos socios potenciales fue un factor para que El Fénix no pudiera nacer anteriormente.

A las compañías les preocupaba que un socio como Pemex les disminuyera control, dice Arias. “Hablamos de mucho dinero y las empresas quieren estar seguras de que ellas tendrán el control sobre el negocio”.

Etileno XXI estará basado en una planta de etileno con una capacidad de un millón de toneladas al año, para lo cual requerirá una inversión de 1,000 millones de dólares (MDD), dice Ortega.

La producción incluirá polietileno y poliolefinas; además, parte del etileno lo proveerá una planta existente de monómero de cloruro de vinilo (VCM), que es propiedad de Pemex Petroquímica y que abastece a Mexichem en su cadena del cloruro de polivinilo (PVC).

Con Etileno XXI se quitaría el cuello de botella actual a la planta de VCM, ubicada en Pajaritos, el complejo de Pemex Petroquímica en Coatzacoalcos, dice Ortega. A Mexichem le interesa el proyecto Etileno XXI porque el abastecimiento adicional de etileno le ayudaría a mantener bajos los costos de su cadena del PVC, añade.

Por su parte, a IDESA y Braskem les interesa la producción de polietileno, dice Ortega, en tanto que a Alpek le interesa el polipropileno y probablemente el polietileno.

Según Arias, IDESA, que ha estado presente en todos los intentos por activar el proyecto, necesita que Etileno XXI sea una realidad pues eso es indispensable para asegurar su crecimientografica.jpg en el futuro. Esta firma produce una gama de materiales plásticos que incluyen el etilenglicol (EG), el propilenglicol, la etanolamina y el poliestireno (PS).

Alpek, la división petroquímica de Grupo Alfa, expandió su inversión en Indelpro el año pasado con el arranque de una nueva planta en Altamira, Tamaulipas. La empresa también manufactura poliestireno expandible (EPS), ácido tereftálico puro (PTA) y tereftalato de polietileno (PET). 

El consorcio pretende enviar a Pemex una propuesta para el contrato de abastecimiento del etano a fines de septiembre y, si es aceptada, el complejo iniciaría operaciones en 2013 o 2014, dice Ortega. “Tomaría entre tres y medio y cuatro años una vez que se tome la decisión”.

La fecha límite para recibir las propuestas se ha extendido ya varias veces debido, más que nada, a los efectos de la recesión económica global. Para que el consorcio tenga éxito es necesario que Pemex venda la materia prima a precios que le permitan a los inversionistas ser competitivos. En esta condición, se debe tomar en cuenta que el país encuentre formas de compensar los decrecientes ingresos por el petróleo y el gas, dice Arias.

Pero el problema es que México depende profundamente de los ingresos energéticos. Las rentas por combustibles representaron 32% del presupuesto federal en 2007 y 44% en 2008, debido más que nada al enorme incremento en el precio del petróleo, dice el analista.

Tanto la iniciativa privada como el sector público reconocen que México necesita ampliar su capacidad en químicos, pues el país es importador neto de productos petroquímicos y sin una mayor producción propia, el futuro no luce prometedor.

El año pasado, la Asociación Nacional de la Industria Química (ANIQ) señaló que México requeriría de inversiones por 34,000 MDD para los próximos 15 años a fin de reactivar las industrias química y petroquímica.

El presidente de esa asociación, José Luis Zepeda, advirtió que las importaciones en el sector podrían llegar a 25,000 MDD en ese periodo a menos que se ataquen los problemas de producción propia.

Y es que en los años recientes, prácticamente no ha habido una inversión en petroquímicos en el país. Si Etileno XXI no procede, “la próxima vez que Pemex o el gobierno hagan una propuesta, no encontrarán a nadie que realmente le interese”, dice Arias.

La producción de Cantarell, la reserva petrolífera más importante del país, se ha caído, lo cual también representa un riesgo pues podría llegar el momento en que Pemex no pueda garantizar un abastecimiento a largo plazo de materia prima petroquímica a los interesados en Etileno XXI. “Si el proyecto no fructifica, México perderá una gran oportunidad”, advierte Arias. 

Ruta crítica
Un fracaso en Etileno XXI podría forzar a las petroquímicas mexicanas a buscar oportunidades en otros lados. Hay reportes que indican que Mexichem, IDESA y Alfa estudian opciones en Perú.

La oposición a la apertura a la iniciativa privada del sector energético en México podría representar un obstáculo adicional para el desarrollo del sector petroquímico del país. La construcción de una planta en manos privadas es “políticamente sensible”, dice Arias. “Cualquier decisión en materias primas involucra no sólo a Pemex, sino a la Secretaría de Hacienda y a la de Energía”.

Pemex Petroquímica tiene complejos industriales en La Cangrejera, Cosoleacaque, Escolín, Morelos, Coatzacoalcos, San Martín Texmelucan y Tula, además de una planta en Camargo. Aunque Pemex no ha anunciado ninguna inversión en el sector, está en planes de construir la nueva refinería de Tula.

Los analistas creen que se trata de un signo positivo para la industria petroquímica el que la paraestatal invierta de nuevo. “La refinería no tiene un impacto directo en los petroquímicos, pero es la primera inversión significativa de Pemex en áreas que no sean la exploración o la producción”, dice Arias.

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El presidente Felipe Calderón ha expresado su apoyo al desarrollo del sector petroquímico, lo cual demuestra que también hay voluntad política. Además, se considera que el proyecto limitaría la dependencia del país de los ingresos del petróleo, así como de las exportaciones a EU.

Este artículo se publica por cortesía de ICIS Chemical Business.

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