México, a un paso de bajar calificación

En el paquete fiscal de 2010, México pone en riesgo la calificación de su grado de inversión; mudar hacia una asignación más baja podría significar un detrimento en el sector financiero.
carstens  (Foto: ProcesoFoto)
José Manuel Martínez y Enrique Duarte

En medio de la mayor crisis financiera que experimenta el mundo desde la primera mitad del siglo pasado, varios peligros acechan y podrían afectar el crecimiento económico de México para el próximo año: sus finanzas públicas. Y una de las principales amenazas consiste en un latente cambio a la baja en la calificación de la deuda soberana por parte de las agencias internacionales, resultado del deterioro en los ingresos del gobierno vía impuestos y de la alta dependencia que tienen de los recursos obtenidos por la producción y exportación del petróleo.

El asunto de la calificación es trascendente. Mudar hacia una asignación más baja, desde el actual grado de inversión con el que se cuenta por parte de las tres grandes calificadoras estadounidenses (Fitch Ratings, Standard & Poor’s y Moody’s), podría significar un detrimento principalmente en el sector financiero, por una menor atracción de capitales extranjeros y locales.

Los indicadores donde más se podría ver reflejado este retraso son menores ventas de bonos gubernamentales -junto con un pago más alto en los rendimientos que tendría que realizar la autoridad por ellos-, pocas utilidades en inversiones colocadas en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) y una depreciación del peso más pronunciada, con respecto al dólar, como consecuencia de la salida de capitales, coincidieron expertos.

Además, el costo por los distintos créditos que recibe el país (actualmente con trato preferencial por parte de algunas entidades financieras internacionales, como el Fondo Monetario Internacional) podría incrementarse, repercutiendo en las cuentas públicas.

En la actualidad este organismo internacional le cobra a México, por programas de préstamo tradicionales, 2.84% por usar la facilidad en su totalidad, a un plazo menor a 36 meses.

“Cuando empieza a disminuir la calificación, el gobierno tendría que elevar los premios al riesgo de los potenciales inversionistas porque huirían a mercados más seguros. A su vez, esto implicaría que el costo de la deuda del gobierno se incrementara”, dice el investigador del Tecnológico de Monterrey José Luis de la Cruz.

Un mayor riesgo crediticio también elevaría el costo de la deuda de las empresas, reduciendo el potencial de financiamiento para el desarrollo, ya que desencadenaría una nueva restricción al crédito.

El país se encuentra actualmente en el tercer escalón del grado de inversión de las tres firmas, BB+ de S&P, BBB+ de Fitch y Baa1 de Moody’s. La calificación de riesgo crediticio soberano es una opinión de la agencia sobre la capacidad financiera y del pago de sus deudas de un gobierno (su calidad crediticia).

El gobierno mexicano se juega la calificación crediticia con el paquete económico 2010 presentado hace unas semanas en la Cámara de Diputados. Dos de las principales agencias, S&P y Fitch, han sacado los dientes y advirtieron la posibilidad de bajar la calificación de riesgo crediticio del país.

Por su parte Moody’s, que otorgó a Brasil el grado de inversión en septiembre de este año, con lo que la nación sudamericana recibe el visto bueno de las tres principales agencias calificadoras, sólo confirmó la nota de México luego de un recorte adicional de 50,000 millones de pesos (MDP) al gasto público (para sumar 85,000 MDP en 2009), pero no se aleja de la vulnerabilidad por la alta dependencia de los ingresos petroleros.

Daños colaterales
La crisis financiera provocó que en 2008 salieran del país muchos inversionistas extranjeros que tenían exposiciones en bonos gubernamentales mexicanos. De llegar a un máximo de 297,997 millones de pesos (MDP) en manos foráneas el 9 de septiembre del año pasado, tocaron un mínimo de 236,405 MDP el 4 de abril de 2009, según cifras del Banco de México (Banxico).

En la actualidad las exposiciones de los extranjeros en deuda gubernamental mexicana han regresado poco a poco a sus niveles anteriores, manteniendo cifras mayores a los 270,000 MDP.

El subdirector de análisis de Ixe Grupo Financiero, Luis Flores, considera que de haber una baja en la calificación crediticia de México, este mercado podría ser uno de los primeros en donde se vería reflejada la decisión de las corredurías.

Al mismo tiempo, el rendimiento que pagaría el gobierno mexicano por los bonos podría ser mayor. En la actualidad, el popular bono a 10 años paga una tasa de 5.1%, aproximadamente.

“Es un termómetro que sí es un indicativo para los mercados, es un tema de flujos que te refleja la percepción, pero no tiene que ver con los fundamentos”, dice Flores.

Peso mexicano vs real brasileño
Otro indicador que podría resultar afectado por una modificación en la calificación soberana del país es el tipo de cambio; aunque éste ya viene afectado por la crisis financiera, según los expertos.

Tanto la moneda mexicana como la brasileña venían mostrando una depreciación con respecto al dólar en marzo de este año, luego de un importante repunte iniciado en agosto de 2008. Sin embargo, en el quinto mes de 2009 el real brasileño logró despuntar y sostener una tendencia a la apreciación, mientras que el peso mexicano ha mantenido desde entonces apenas un ligero repunte (con pequeños sube y bajas).

A la primera quincena de octubre el peso mexicano se encontraba apreciado 4.6% con respecto al dólar, mientras que el real lo hacía 26.6%.

Esto ha provocado que las importaciones de bienes hacia nuestro país se vuelvan más caras, elevando el precio de algunos productos en el país.

“Allá (Brasil) parece que todas las cosas son buenas, le cayó fabuloso el upgrade (actualización)”, comenta Flores, de Ixe.

¿Y las Bolsas de valores?
La experiencia que se ganó con los mercados de valores es que ante la incipiente llegada de la actual crisis financiera, los participantes vieron mermadas sus inversiones ante las diversas especulaciones y aversión al riesgo entre los capitalistas.

Por eso mismo, los mercados vieron caídas fuertes en sus principales indicadores. El principal indicador de la bolsa mexicana, el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC), cayó a 16,868.66 puntos en octubre de 2008, desde los 32,095.04 puntos que alcanzó en su nivel máximo, sucedido en mayo de ese mismo
año.

A su vez, el IBovespa, de la Bolsa brasileña, sufrió su propio resbalón, al grado de llegar hasta 29,435.109 puntos, desde los 73,516.813, en los mismos meses que su par mexicano.

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Ante la dependencia del gobierno de los ingresos petroleros para financiar más de un tercio de su presupuesto, aunado a la caída en los ingresos presupuestarios para el próximo año (calculada en 374,000 MDP), el gobierno mexicano se juega su calificación con el paquete económico 2010 en el Congreso, mientras que espera un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) cercano a 3% con éste, que podría estar condicionado a la decisión de las calificadoras estadounidenses.

De la decisión de estas tres firmas dependen muchas variables económicas de México.

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