Inversionistas aprovechan boom forestal

La demanda de maderas finas va en aumento y la empresa Proteak se instala de lleno en el mercado; la empresa se dedica a las plantaciones de teca aprovechando las condiciones climáticas del país.
bonilla  (Foto: Jorge Garaiz)
Celina Yamashiro

Héctor Bonilla no tenía ni idea de cómo plantar un árbol. Mientras trabajaba en Boston Consulting Group (BCG), una firma global dedicada a la consultoría de gestión y asesoría en estrategias de negocios, se enteró por un socio de la compañía, con experiencia en la plantación de eucalipto argentino, de la rentabilidad de invertir en la industria forestal, principalmente en las plantaciones de maderas finas.

A Bonilla lo sedujo la rentabilidad de la teca (madera fina para muebles de exterior, patios y cubiertas de barco), cuyo precio era mayor frente a otras maderas. En 2000 se cotizaba hasta en 300 dólares por metro cúbico y su precio aumentaba más de 6% al año. La disminución de la oferta de grandes productores como India y Myanmar, que sobre explotaban sus bosques, abría una oportunidad para México.

Nuestro país goza de clima adecuado, con la mezcla ideal de arena y arcilla para este tipo de plantaciones y un subsidio gubernamental para apoyar las cosechas. Estos factores convencieron a Bonilla y en 2000 fundó Proteak. Esta firma forestal ha invertido más de 20 millones de dólares (MDD) y cuenta con 3,200 hectáreas de plantaciones de árboles de teca en Nayarit, Jalisco y Tabasco.

El proyecto despertó el interés de 55 inversionistas que se sumaron a la empresa. Conocidos empresarios le han apostado a Proteak, como Alberto Torrado, presidente y director general de Alsea; Federico Tejado, director general de Domino’s Pizza, la familia Serna y otros directivos de Cemex y del grupo Reforma, quienes recuperarán sus inversiones en el décimo año de operación, comenta Bonilla. “Nuestra empresa es como un fondo de pensión privado para los accionistas”, dice Luis Tejado, director general y socio de Proteak.

“Es un negocio muy rentable y de bajo riesgo”, subraya Tejado. En el mercado internacional, la madera de teca sin procesar se cotiza entre 250 y 1,300 dólares por metro cúbico frente a los 79 y 150 dólares de las maderas industriales como el eucalipto y la melina. Se estima que las plantaciones comerciales crecerán 60% en los próximos 25 años, debido al aumento de la demanda y la caída de la oferta de fuentes naturales, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Los principales consumidores en el mundo son los países europeos, Estados Unidos y China.

Especialistas del Colegio de Posgraduados de Ciencias Agrícolas estiman que México tiene la capacidad geográfica de establecer entre cinco y siete millones de hectáreas de plantaciones en las regiones tropicales del sur y sureste del país, que podrían producir 130 millones de metros cúbicos de madera anuales. El negocio forestal podría generar captación de divisas por más de 3,000 MDD anuales en 20 años, según un estudio de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

“Si a esta producción se añaden procesos de valor agregado, como la fabricación de papel y muebles, el ingreso sería superior”, señala Javier Díaz Calvo, director ejecutivo de la Asociación Mexicana de Plantadores Forestales (Ameplanfor), que integra las siete empresas más importantes del sector. Además, se estima que existen 11 millones de hectáreas sin bosques, subutilizados o abandonados por la ganadería y la agricultura que podrían aprovecharse para cultivar maderas comerciales.

Bosques de capitales

Con la primera cosecha de árboles de teca de cinco años (ya se pueden aprovechar para ciertos productos) Bonilla fundó en 2006 su filial Proteak Renewable Forestry, dedicada a la fabricación de tablas de cortar y mesas de madera. De esta forma iniciaron su incursión en EU con pequeñas ventas para las cadenas de tiendas de muebles para el hogar como William-Sonoma, Sur La Table y Macy’s. Este mercado deja una rentabilidad de 3,000 dólares por metro cúbico de productos procesados, casi el doble de lo que deja la caoba, según expertos de la industria.top-madera.jpg

Después de la inversión en acciones (cotizadas en las Bolsas) y los bienes raíces, las plantaciones forestales son muy atractivas para los inversionistas institucionales, según Tejado. Se estima que los fondos de pensiones en el mundo tienen invertidos 5% de su capital en este pujante sector.

“La tasa de retorno de inversión se calcula en 26% similar a la que generan las industrias del acero y la minería”, dice Víctor Hugo Fernández, director de Producción de Agropecuaria Santa Genoveva.

Esta firma –del empresario Ignacio Guerra Pellegaud, ex dueño de la universidad Unitec– es una de las compañías líderes en el mercado con 6,000 hectáreas de teca y más 900 hectáreas de cedro rojo, caoba y algunas especies nativas, en Tabasco y Campeche. En julio de 2008 fue la primera firma en obtener financiamiento de las afores por 1,650 MDD a un plazo de 20 años. Hace tres meses inició la operación de un laboratorio de clonación de la semilla de teca para mejorar su genética y comercializarla en dos años.

Proteak quiere seguir el mismo camino que Santa Genoveva. Para ello cambió su figura social a SAPI (Sociedad Anónima Promotora de Inversión), lo que le permitirá fondearse con recursos de las afores. Se prevé que en este mes realice una colocación de Certificados de Capital de Desarrollo (CKD) por 1,300 MDP en el mercado de valores con el fin de aumentar su capacidad técnica y operativa a 15,000 hectáreas de plantaciones en ocho años. Con su nuevo régimen de inversión, las afores ya pueden invertir en este tipo de proyectos.

Grupo Televisa es otra de las empresas que ha visto en este sector una oportunidad para diversificar sus inversiones. Recién ha creado un área denominada Televisa Forestal a cargo de Alejandro Paillés, ex director general de Intermex –filial del Grupo Televisa, dedicada a la distribución de publicaciones en América Latina–. Ahora, la prioridad de Paillés son tres proyectos de inversión: plantaciones forestales, bioenergéticos y reforestación. El negocio contempla la compra de entre 6,000 y 9,000 hectáreas en Campeche para plantar maderas industriales como el eucalipto. Esta división está separada de la fundación Televisa Verde.

A través de la Promotora de Plantaciones del Sureste (Proplanse), la familia Suberville (Max Michel Suberville, accionista de Liverpool) también participa activamente en este sector. En 2003 compró al empresario Alfonso Romo su firma Desarrollo Forestal con una extensión de 1,500 hectáreas por un monto de 39 MDD. Esta compañía integra a cuatro empresas dedicadas a la producción de semillas y a la venta directa de productos maderables, como empaques industriales y pisos.

Proplanse cuenta con 3,200 hectáreas propias de eucalipto y melina y 800 hectáreas rentadas, en Balancán, Tabasco. Su meta es crecer a 20,000 hectáreas, en los próximos seis años. También planea incursionar en el mercado de la venta de biomasa (leña) y de bonos de carbono (emisión de dióxido de carbono para mejorar la calidad del medio ambiente a cambio de un incentivo económico).

“El anuncio de estos nuevos proyectos y su fondeo se dará a conocer en breve”, adelanta a Expansión Alan Sereno Muñoz, director de Industrias Madereras Reser, filial de Proplanse.

Fuentes de financiamiento

El interés por invertir en esta industria data de 1997 cuando el gobierno federal, a través del Programa de Desarrollo de Plantaciones (Prodeplan), comenzó a subsidiar hasta con 7,000 pesos cada hectárea cosechada y otorgó incentivos fiscales, como el subsidio de la prima de seguro y la certificación por la calidad del producto.

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El paulatino crecimiento de esta industria viene acompañado de nuevas fuentes de financiamiento. Las empresas que integran la Ameplanfor y que suman más de 30,000 hectáreas cultivadas planean recurrir a las afores. “La colocación de instrumentos estructurados (certificados de capital de desarrollo) podría convertirse en un recurso socorrido por las empresas forestales”, dice Rafael Riaño, presidente de la Ameplanfor.

Otra opción de financiamiento proviene de la Financiera Rural (organismo público que canaliza recursos y asistencia al sector rural), que en septiembre pasado anunció recursos por 1,000 millones de pesos, para complementar los subsidios de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y así detonar proyectos forestales de gran escala, desde la producción de semillas hasta la venta de productos terminados, principalmente, en el sureste del país.

“Los plazos de los créditos son de 10 y 15 años con tasas de 9.9 y 12%, de acuerdo a los flujos de capital y la cobertura de garantías hipotecarias, urbanas, rurales y de la masa forestal”, detalla Ingrid Cerwika Moeller, directora ejecutiva de Programas y Productos de Crédito de Financiera Rural. Los recursos de este organismo se podrán ampliar en la medida que se eleve la demanda de créditos que también se otorgan a los productores de semillas, aserraderos, viveros, fabricantes de papel y cartón, entre otros.

Estos canales de financiamiento permitirían a las empresas de la Ameplanfor –cuyas inversiones ascienden a unos 180 MDD– crecer sus plantaciones hasta 160,000 hectáreas en los próximos cinco y 10 años.

Hoy, se calcula que 90% de la inversión total del sector se realiza en el cultivo de maderas finas, como la teca, la caoba y el cedro, y en maderas industriales de eucalipto y melina. Con fuentes gubernamentales de financiamiento y con el apetito de las afores por estos proyectos, Héctor Bonilla considera que el boom de esta industria apenas empieza.

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