Banqueros se refugian en firmas pequeñas

Las firmas financieras dejaron a 326,000 desempleados desde junio de 2007, la peor cifra en 70 años; tras ser despedidos por los gigantes de Wall Street se han refugiado en Mesirow, Knight y Stifel.
James Tyree  (Foto: Bloomberg)
John Lippert
NUEVA YORK (Bloomberg) -

Dominick Mondi, que se integró a Bear Stearns a los 25 años, en 1979, recuerda cómo Alan ‘Ace’ Greenberg, entonces presidente ejecutivo de la empresa, lo llamaba todos los 10 de febrero –el día de su cumpleaños–. El espíritu colegiado comenzó a desvanecerse cuando Bear Stearns pasó a ser una firma que cotizaba en la Bolsa, en 1985. La empresa creció hasta 14,000 empleados y se convirtió en la mayor aseguradora de deudas respaldadas por hipotecas de Estados Unidos.

Los riesgos de Bear Stearns se volvieron incalculables, dice Mondi. A partir de 2005, no hubo más llamadas para el día de su cumpleaños. Siguió trabajando 10 horas por día en el piso 10 de las oficinas centrales de la firma, en Madison Avenue. Mondi recuerda que él operó más bonos municipales que cualquier otro operador durante 25 de los 28 años que estuvo allí. Nunca vendió sus acciones, ni siquiera cuando alcanzaron su precio máximo de 172.61 dólares en enero de 2007.

Cuando Bear Stearns colapsó (14 meses más tarde) y el nuevo propietario, JP Morgan, no le ofreció trabajar con ellos, Mondi sufrió lo que él llama una pérdida devastadora, desde el punto de vista emocional y financiero. En esos días también le robaron su carro y su primera sensación fue “¿qué más me pueden quitar?”.

Los expulsados
Después de haber vivido lo mejor y lo peor de Wall Street, Mondi (ahora de 55 años) se mudó con su esposa Cynthia y sus hijos de Darien, Connecticut, a Winnetka, Illinois, al norte de Chicago. Ha resucitado su carrera profesional en Mesirow Financial Holding, una empresa con más de 72 años de existencia que empezó como una operadora de bolsa con una sola persona en los arduos días de la Gran Depresión. Hoy, Mesirow vende seguros y desarrolla bienes raíces además de trabajar en la gestión de inversiones.

Mondi, quien trabajó vendiendo avisos para The New York Times para poder costearse sus estudios en St. John’s University, en Queens, y luego pasó más de la mitad de su vida en una sola compañía, se convirtió el año pasado en algo que jamás pensó que sería: un desempleado.

En la peor catástrofe en más de 70 años, las empresas financieras habrán eliminado 326,000 empleos en todo el mundo a partir de fines de junio de 2007, según Bloomberg.

Las compañías que despidieron a operadores de bolsa y vendedores también han desaparecido. Lehman Brothers Holdings está en bancarrota; Merrill Lynch se incorporó a Bank of America.

Después de soportar las dudas y los avatares, los ‘refugiados’ de Wall Street  están saliendo a flote mucho más que las empresas que dominaron el sistema bancario antes de la crisis. El 60% de los que encontraron trabajo se ubicaron en firmas medianas, como Mesirow, dice Jason Kennedy, director ejecutivo de Kennedy Associates, una compañía reclutadora de ejecutivos para Wall Street y la City de Londres (el distrito financiero de la capital inglesa). Los banqueros de inversión definen como empresas medianas a aquellas con una capitalización de mercado de entre 250 MDD y 5,000 MDD, dice Peter Majar, analista de bancos de inversión de Freeman & Co de Nueva York. Alrededor de 20% trabaja con Goldman Sachs Group y otros gigantes que lograron sobrevivir a la crisis; una cantidad similar tuvo que abandonar la industria, explica Kennedy.

El director ejecutivo de Mesirow, James Tyree, y los directores de firmas similares a la suya se están concentrando en los títulos de renta fija y la administración de riqueza. “Hay muchos expertos con años de experiencia e importantes contactos que se están integrando a las empresas boutique”, dice Lauren Smith, analista del banco de inversión Keefe, Bruyette & Woods en Nueva York. “Y con ellos llegarán los grandes negocios”.

Para algunos, el cambio ha sido en un área conocida: a Jefferies Group, un banco de inversión mediano de Madison Avenue en Nueva York, y a Pali Capital, con su área de operaciones bursátiles en el Rockefeller Center. Otros han tenido que cruzar el río Hudson, a la ciudad de Jersey, Nueva Jersey, lugar de residencia de Knight Capital Group, la mayor operadora de acciones de EU. Pero en realidad la mayoría se está mudando al oeste del río Mississippi, a empresas como Stifel Financial de St Louis, con 119 años de existencia.

Las oficinas centrales de Mesirow –siete pisos que en sus orígenes fueron la panadería de una cadena de cafeterías–, cuya principal fuente de ingresos es la gestión de inversiones de sus clientes en acciones, bonos, divisas y commodities, han quedado chicas para la firma. En septiembre se mudó a un rascacielos de 45 pisos sobre el río Chicago, del cual ocuparán la tercera parte.

Knight Capital se dedica a la renta fija, alguna vez el sello distintivo de Bear Stearns y de Lehman Brothers. Stifel, fundada en el mismo año en que la caída en los precios de las commodities llevó al pánico de 1890, está incorporando a gerentes especialistas en la administración de la riqueza mientras la empresa suiza UBS AG se retira. Jefferies, que tuvo un traspié cuando los mercados se paralizaron, ha contratado a 170 empleados desde principios de 2008 para las operaciones de renta fija. Entre ellos está Daniel Markaity, ex ejecutivo de la división de deuda del gobierno de Merrill. Markaity (54 años) disfruta que Jefferies equipare su sueldo con el rendimiento de su grupo y no con el trabajo de miles de empleados distribuidos en todo el mundo. “Cada vez era más difícil entender cómo se determinaban las bonificaciones”, comenta Markaity en referencia a sus días en Merrill. “Todo el mundo estaba insatisfecho”.

Los inversionistas tienen motivos para celebrar los pequeños logros después de que las acciones de Citigroup, Bear Stearns, Lehman Brothers y Merrill Lynch colapsaron el año pasado. Mientras que el índice de mercado de capitales de KBW caía 61% en 2008, Stifel aumentaba 31% por su mejor rendimiento entre las 24 compañías financieras del índice. Knight fue la segunda, con una ganancia de 12%. Se estima que estas empresas probablemente logren captar 15% de los 140,000 MDD en comisiones que pasaron a los bancos de inversión y a las corredoras de bolsa en 2008.

 Mondi, el desplazado operador de títulos de municipios, dice que le gusta la política de Mesirow de invertir su pro-pio dinero en cada negocio que recomienda a sus clientes. “El estar involucrado personalmente en el juego hace que se vea al riesgo desde una perspectiva diferente”, dice Mondi en un tono lo suficientemente alto como para sorprender a los clientes en el Starbucks cercano a su oficina. “Aquí hay pasión. No trabajábamos así en Bear Stearns. En algún momento, perdimos la pasión”.

Firmas boutique
La masa de ex empleados de Wall Street quizás no tenga que olvidarse de sus grandes sueldos del pasado. Tyree dice que en lugares como Mesirow, los operadores pueden generar 5 millones de dólares en negocios y ganar 2 millones. Mesirow y sus pares tienen menos ejecutivos senior y pueden ofrecer a quienes logran el mejor desempeño un porcentaje mayor de sus ingresos, dice Michael Maloney, presidente de la firma de reclutamiento Maloney, de Nueva York. Estas empresas tienen capacidad para asignar 50% de su portafolio de comisiones directamente para pagos a sus empleados, señala Maloney.

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Goldman, el sobreviviente más fuerte de Wall Street, destinó 49% de sus ganancias para remuneraciones durante el segundo trimestre. Jefferies asignó 60% y Mesirow, 70%. “Si  le gente es lo suficientemente buena, se va a estas empresas”, dice Maloney, en referencia a Jefferies y los otros.

En su oficina del cuarto piso, plagada de placas recordatorias, James Tyree, de Mesirow Financial Holding, dice que se exageran las ventajas del tamaño de una firma. “La escala no es todo”, asegura.

Tyree (51 años) dice que creció en un departamento de una habitación en el lado sur de Chicago. Su madre era empleada de una tienda departamental y su padre distribuía gas y bebía en exceso. En 1997, Tyree tuvo una diabetes tan severa que, mientras estaba de vacaciones en México, su corazón dejó de latir. Ha necesitado cuatro cirugías de ojos, y en 2006 fue sometido a un transplante de riñones y páncreas. Empezó a trabajar desde su casa una semana después de la operación y ahora tiene 40 empleados bajo su dirección. Se describe como alguien que ha superado la diabetes y dice que los médicos no ven ningún inconveniente para que pueda seguir trabajando durante 25 años más. “Me he muerto, me quedé ciego”, dice Tyree. “A los 10 años ya había pasado por tantas cosas que el resto me pareció bastante sencillo”.

En su oficina Tyree tiene dos fotografías: en una aparece junto a sus amigos de Chicago, Michelle y Barack Obama, en una recepción privada en diciembre para donantes de campaña. En la otra está su banda favorita, Earth, Wind and Fire. Tyree dice que Mesirow va a crecer porque ofrece una alternativa al modelo que trajo desgracia a Wall Street.

Tom Joyce, director ejecutivo de Knight Capital, está usando la migración que se alejó de Wall Street para crear su propia firma de operaciones bursátiles en la ciudad de Jersey, al oeste de Manhattan. “La agitación envió a los clientes y al talento para estos lados”, dice Joyce (54), empleado de Merrill Lynch durante 14 años. “Sin esta crisis, hubiéramos necesitado  tres años para hacer lo que logramos en seis meses”.

Knight se instaló en 1995, nueve años antes de que la torre de 42 pisos de Goldman Sachs dominara el cielo local de Nueva Jersey como el edificio más alto de la ciudad. Este año, Knight, en un despliegue de fuerzas, logró superar a Citigroup, Morgan Stanley y UBS y convertirse en el mayor operador de títulos de Estados Unidos en cuanto a su volumen, escalando desde el lugar número cuatro años anteriores, según Auted, de Tradeweb Markets. Knight maneja transacciones de títulos por 21,300 MDD.

Sentado en una sala de conferencia con vista a su piso de operaciones con capacidad para 370 personas, Joyce dice que Knight probablemente llegue a duplicar su ganancia anual a 3 dólares la acción para 2012. Para lograr este objetivo, se está dedicando a operar bonos –área de oportunidad gracias a la caída de Bear Stearns y Lehman Brothers–. En un año armó un equipo de 140 personas para la venta de inversiones de renta fija y para el área de operaciones bursátiles pagando 75.3 MDD por una agencia de corretaje de bolsa de Greenwich Connecticut, llamada Libertas Holding, y contratando a personal proveniente de Goldman Merrill y UBS. En 2010 quiere empezar a colocar acciones y bonos.

En junio pasado, Neil Robertson se sumó a la oficina de Knight en Londres para supervisar el grupo de renta fija de Europa, compuesto por 22 miembros, entre los cuales se encontraban 11 ex colegas de UBS. Robertson (44) dice que decidió alejarse del banco suizo después de nueve años porque él no esperaba que hubiera una mejora sustancial luego  de un devastador 2008.

Las pérdidas de UBS a raíz de la crisis alcanzaron 53,000 MDD, y el banco redujo su fondo de bonos en 78%, a menos de 2,000 MDD. “No me fue difícil entregar mi renuncia y decir, ‘me cambio a una firma boutique que está bien encaminada para convertirse en un jugador de tamaño decente porque está llena de gente emprendedora motivada para trabajar’”, dice Robertson.

Nathaniel Ginor (34) se unió a Pali Capital en abril pasado después de trabajar para Bank of America durante tres años. En septiembre de 2008, el banco había revelado su acuerdo por 40,450 MDD para comprar Merrill Lynch. Ginor dice que Merrill se enfocó en sus cuentas institucionales más importantes y se olvidó de su especialidad: identificar a pequeños clientes con potencial para ampliar sus operaciones.

Si Ginor se quedaba en su antiguo trabajo, pensó que no recibiría una bonificación en 2009 y tendría que esperar hasta 2010 para el pago de su bonificación. Esto podría haber implicado una reducción de 80% en sus ingresos, lo cual lo habría obligado a mudarse de Nueva York. Decidió renunciar. Una buena jugada.

Ahora, es común ver a Ginor en su oficina a las 6:30 de la mañana. Uno a uno los analistas se acercan a un micrófono en el piso de operaciones y describen su investigación. Ginor escucha y luego empieza a llamar a sus clientes para alertarlos de lo que pasa. Otras veces, invita a sus clientes a comer o cenar y llega a su casa a las 20:30 de la noche tres días de la semana. Ginor dice que extraña los días en que Bank of America empleaba a 40 analistas en Nueva York, cuatro veces más que Pali. Lo que no extraña es haber visto cómo dejaban sin trabajo a un tercio de ellos. “En Pali, quizás no tenemos los fondos de cobertura para crecer muy rápidamente, pero tampoco debemos recortar personal de manera tan dramática cuando las cosas se ponen difíciles”, dice.

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