México vive una nueva fiebre minera

La alta demanda de metales como el oro benefició a esta industria durante la crisis económica; hace 200 años perdió su brillo, pero hoy hasta empresarios como Carlos Slim invierten en el sector.
mineria- minero  (Foto: Alfredo Pelcastre/Mondaphoto)
Regina Moctezuma y Zacarías Ramírez

La industria minera, una de las actividades económicas más antiguas en México, recupera el brillo que perdió hace 200 años, cuando era el sector más boyante. Mientras la crisis económica arrasó con la mayoría de las industrias, la minería se vio beneficiada.

Ante la debilidad del dólar, inversionistas y bancos centrales empezaron a refugiarse en el oro, lo que provocó precios históricos -más de 1,242 dólares la onza de este metal- y a reactivó el movimiento en minas centenarias, según un reportaje de la revista Expansión.

Esta fiebre del oro pone a México en el mapa de las mineras extranjeras, principalmente canadienses, que buscan las mejores condiciones para invertir en exploración. Desde mediados de los 90 cuando se abrieron las puertas a la inversión extranjera, han llegado 281 empresas relacionadas a esta industria.

"México es el principal receptor de la inversión minera canadiense en la región", dice Rosalind Wilson, presidenta de la Cámara de Comercio Canadá-México. Detrás de las canadienses, vienen pujando las chinas que aun con la crisis mantuvieron el apetito por otros metales básicos como cobre, zinc, fierro o plomo, que también se encuentran en el suelo mexicano.

En los últimos ocho meses, seis mineras chinas han llegado a México a buscar minerales que sirven de suministro de la industria electrónica y de la construcción. La firma Kinchuan, por ejemplo, ya invirtió 90 millones de dólares (mdd) en una mina de cobre, molibdeno y zinc en Chihuahua; y destinará 590 mdd para explotarla en los siguientes tres años.

Las mineras mexicanas hacen lo propio para expandirse y aprovechar las ventajas de la minería mexicana que tanto atraen a las extranjeras. "El país tiene un potencial geológico que está dado", asegura Rafael Alexandri, director general del Servicio Geológico Mexicano (SGM).

Las empresas extranjeras eligen invertir en México por tener un sistema económico y político estable, uno de los mejores regímenes fiscales dado que las mineras sólo pagan impuestos corporativos y no regalías, y mapas que avalan su potencial minero. 70% del territorio nacional es susceptible de contener yacimientos minerales, del cual sólo 25% ha sido explorado.

Esta oferta ha hecho que en los últimos seis años, el valor de la producción minera nacional creciera 234%; y que en los últimos cuatro el gobierno haya aprobado 2,000 nuevas concesiones mineras.

La evidencia indiscutible de esta bonanza se llama Carlos Slim. No hay mejor "geólogo" que él para detectar las buenas oportunidades del negocio en el subsuelo y ya lo hizo.

En julio pasado pagó 50 mdd por la mina de oro El Porvenir , en Aguascalientes, a través de su empresa Frisco. Y este agosto anunció que escindirá de Grupo Carso su negocio de minería.

Pero no todos los caminos de la minería están despejados. La falta de financiamiento es la mayor amenaza de este sector y la que le podría volver a robar su brillo.

Apenas dos fondos de inversión en México promueven la inversión en este sector pues es un volado para el que se necesita capital de riesgo: las mineras destinan grandes cantidades de dinero para explorar una zona con una alta probabilidad de no encontrar un yacimiento.

La excepción es encontrar yacimientos. "Meterle dinero a la exploración es como ir a jugar al casino", dice Alfonso Martínez, director de Operación Geológica del SGM.

De ahí la nueva tendencia en la que muchos empresarios, como Carlos Slim, aseguran su inversión en minería al comprar una mina lista para ser explotada.

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