Facebook, la realidad superó la ficción

La cinta The Social Network muestra al creador de la red social como un lobo con piel de nerd; la película es un reflejo de las redes sociales: cada quien se mejora a sí mismo en su perfil.
Facebook  (Foto: Archivo AP)
Luis Miguel González

El creador de Facebook, la red social más poderosa del mundo es socialmente incompetente. Sonríe con dificultad y thank you no está entre sus palabras favoritas.

No era un secreto, pero ahora es otra cosa: Mark Zuckerberg es un antihéroe retocado por Hollywood. Tiene más de 500 millones de amigos, según Forbes, pero su reputación está en la balanza.

La película Social Network, en México se estrena el 26 de noviembre de 2010, es una historia de amistad, lealtad, traición y celos según su guionista, Aaron Sorkin.

Eso lo hemos visto muchas veces, lo nuevo es que esta historia de amistad y traición se ocupa de la versión más nueva de la élite, la que gana millones con la construcción de redes sociales.

Zuckerberg es el billonario más joven del planeta y el sucesor natural de Bill Gates. Es nerd como él, polémico como él y dueño de un gran negocio, como él.

La película conecta fuerte con una audiencia que cada vez digiere peor esa narrativa en la que las historias de éxito son planas y los empresarios son impolutos.

Mark Zuckerberg aparece en pantalla como el genio informático que es, pero no se libra de su sombra: es manipulador, falto de escrúpulos y con graves problemas de socialización.

La cinta pudo haberse llamado La venganza de los nerds, pero suponemos que los derechos para ese título ya estaban otorgados. En la vida real, Mark Zuckerberg es hijo de un dentista exitoso en la zona de Nueva York.

Demostró su genio para la programación desde la adolescencia y llegó a Harvard luego de rechazar buenas ofertas de trabajo de AOL y Microsoft.

Ha tenido el temple necesario para convertirse en el líder de una empresa que tiene más de 4,000 empleados y un valor estimado superior a 26,000 millones de dólares (MDD).

Su ‘incompetencia' social no le ha impedido atraer talento en cantidades importantes ni dirigir un consejo de administración en uno de los entornos más despiadados del planeta. Ha sido lo suficientemente maduro para llevar su firma a trascender la etapa de la start up con potencial.

Ha tenido la humildad para poner su negocio en manos de una de las ejecutivas más brillantes del Valle del Silicio: Sheryl Sandberg, una ex Google de 41 años, que es reconocida como una de las grandes innovadoras del mundo de la publicidad on line.Ella se ha hecho cargo de que Facebook sea cada vez más un negocio.

En la película de David Fincher, Zuckerberg aparece frente a la audiencia cuando tiene 19 años y una obsesión por conquistar el mundo, las mujeres y una fortuna o viceversa. El filme empieza en un bar y termina en una constelación de batallas legales.

El guión está basado en el libro The Accidental Billionaires, de Ben Mezrich, y hace eco de los problemas que Zuckerberg ha tenido con algunas de las personas que estuvieron cerca de él en el momento de fundar Facebook.

Los hermanos Taylor y Cameron Winklevoss lo acusan de haberles robado la idea. Eduardo Saverin, un cofundador de Facebook y aún dueño de 5% de la empresa, lo ha llevado a tribunales para obtener una mayor participación en la compañía.

Sorkin y Fincher han tomado algunos datos de la biografía de Zuckerberg para construir una historia que, en muchos sentidos, homenajea el mundo de las novelas del siglo XIX. La del joven ambicioso que triunfa en una sociedad que lo rechaza al principio.

La verdadera historia del viaje de Zuckerberg desde Harvard hasta Sillicon Valley es mucho más aburrida, dijo el presidente de Facebook a la periodista de ABC Dianne Sawyer, "nos sentamos durante seis años frente a nuestras computadoras e hicimos programas".

En otros espacios ha reclamado que lo referido en la película comprende una etapa de su vida que va entre los 19 y los 24 años. "Soy mucho más maduro ahora", afirma.

El filme convence a su audiencia de que Mark Zuckerberg es un lobo con piel de nerd y un genio incomprendido. A muchos no les basta y reclaman que no es apegada a los hechos. Esta preocupación ha alimentado un enorme debate que tiene su carga de humor involuntario.

Vivimos en una era en la que todo mundo presenta una versión de sí mismo que no es apegada a los hechos: cada quien tiene un ‘Yo' mejorado en su perfil de Facebook. Nos enfrentamos con el mundo en forma de paquetes de información que nosotros mismos preparamos y desplegamos.

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El problema es que algunas veces perdemos control de ellos. Eso le pasa a usted, a mí y a Mark Zuckerberg.

El autor es director editorial del periódico El Economista.

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