14. Buscar la cima

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Lo que más me gusta es el placer de la lucha constante contra la adversidad. Siendo esta mi tercera expedición al Everest, he sufrido más o igual que cualquiera que haya logrado la cumbre y gracias a eso he aprendido algo único: a sostener inquebrantable el espíritu de combate y a tener fe aun contra las probabilidades, apreciando siempre con humildad mis limites. El pico más elevado del mundo se sube estando en el lugar indicado en el momento adecuado (o sea en el campamento de altura III, a 8,300metros, con buen tiempo); pero un ascenso es algo material, es decir, no hay una creación de virtudes o de formación que se encuentren como tesoros escondidos en una cumbre. Si la batalla no se dedica y se comparte, es algo altamente egoísta y pasajero. Ese mismo esfuerzo se puede realizar aun no llegando a la meta; pero si se practica con el mismo compromiso de quien alcanza la cima se puede obtener mucho respeto.

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–Iván Loredo Vidal, alpinista mexicano

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