&#34La TV cultural tiene sentido&#34 <br

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Un día de marzo, hace seis años, al intelectual José María Pérez Gay - (Ciudad de México, 1943) le anunciaron que sería el director de la recién - creada Televisión Metropolitana, Canal 22. Un fantasma. Se trataba de una - frecuencia televisiva sin instalaciones y sin un perfil determinado: “Lo - único que había era una antena unidireccional en la banda UHF (Ultra High - Frecuency). Nos podían ver en Adolfo Prieto B, pero en Adolfo Prieto A ya no - nos veían”, recuerda. Tras ser ungido, Pérez Gay se hizo a la tarea de - levantar un canal de televisión por completo. Desde instalaciones hasta una - imagen corporativa, pasando por la creación de una plantilla que asciende a - casi 300 trabajadores.

- Los frutos de su trabajo hoy los exhibe en vitrinas. El Canal 22 ha sido - objeto de distinciones con las cuales ni siquiera sueñan las demás - televisaras mexicanas, entre las que destaca el premio Camera 1997, que otorga - la UNESCO a la mejor política cultural de una televisora. En cuestión de - premios, el Canal 22 de México ya se ha acostumbrado a ser finalista al lado - de instituciones como la BBC de Londres, la NHK de Japón o la PBS de Estados - Unidos.

- Egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad - Iberoamericana, Pérez Gay es considerado un intelectual de primera línea y - una de las voces autorizadas en estudios germánicos que hay en el país. Ha - traducido al español parte de la obra de autores como Jurgen Habermas, Franz - Kafka, Johann Wolfgang Goethe, Theodor W. Adorno, Robert Musil, Walter - Benjamin, Hans Magnus Enzensberger y Elias Canetti, además de ser autor de un - par de novelas (La difícil costumbre de estar lejos y El imperio - perdido).

- Sobre el pecho de este hombre, de mirada firme y cabello ya totalmente - blanco, se han depositado condecoraciones que pocos pueden jactarse de poseer. - Hace tres años, el instituto Goethe le otorgó en Weimar, Alemania, la medalla - que lleva el nombre del gran poeta alemán. Un año después, el gobierno - austriaco le otorgó la Condecoración de la Cruz de Honor para las Ciencias y - las Artes Primera Clase por sus aportaciones sobre el imperio austro-húngaro. - Y Alemania le reconoció su trayectoria intelectual con la Orden de la Gran - Cruz al Mérito en 1992.

- - ¿Qué pasó por su cabeza cuando fue nombrado director de Canal 22?
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En ese entonces, Canal 22 era un proyecto tan incierto como improbable. - Créame que no pensé otra cosa sino en que la televisión es, antes que todo, - una empresa técnica. Quien tiene la tecnología puede hacer televisión. - Tuvimos problemas con nuestra señal al principio pero, poco a poco, hemos ido - ampliando la cobertura y hoy estamos en 380 poblaciones mexicanas a través de - los sistemas de cable. Y pensaba, sobre todo, en los contenidos del canal. En - qué tipo de canal queríamos.

- - A usted le pusieron en las manos una frecuencia televisiva. En ese entonces, - la aparición de Canal 22 creó muchas expectativas. Usted estaba en la mira de - todos...
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Sí, y lo que hicimos fue jugar a que íbamos a inventar un canal de - televisión. Mientras llegaba el presupuesto, que tardó unos ocho meses, nos - imaginamos un canal tal y como salió al aire. Con 48% de programación - nacional y 52% de internacional. Pero queríamos lo mejor de la programación - cultural internacional.

- - Y, ¿cómo imaginaron la programación nacional?
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Con incorporar a productores que no habían participado en televisión. - Sobre todo aquellos cuyo trabajo no entraba en la televisión comercial. Como - no teníamos el dinero para afrontar producciones de largo aliento, comenzamos - con cosas modestas que tuvieron eco.

- - ¿Ambas han funcionado?
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La programación internacional estuvo mejor planeada. La desgracia de esto - –y digo desgracia de un modo muy certero– es que una programación nacional - de largo aliento le cuesta a usted todo. Los mejores programas internacionales, - de $1,500 a $2,500 dólares por capítulo. La diferencia es tan enorme que uno - no sabe qué hacer. Hay que nivelar la programación y debemos reconocer que no - hemos tenido mala suerte.

- - ¿Les alcanzó el presupuesto?
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Siempre alcanzó. No es mucho, pero tampoco es poco.

- - ¿Cuánto es?
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Son $130 millones de pesos para este año. Para un canal pequeño, con 180 - trabajadores de base (más 90 free lancers), destinar $1 millón de - dólares a la programación internacional es considerable. Si sumamos los años - acumulados, pues resultan $6 millones de dólares. Muchísimo dinero destinado - a comprar programas internacionales.

- - Y, ¿qué han comprado?
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Sin duda, algo de los mejores catálogos internacionales. Cosas que, sin - exagerar, nunca se habían visto en México. Nadie había visto aquí la serie El - Mahabarata (Libro sagrado de los Vedas), considerada como una de las obras - cumbre de la televisión cultural. Tampoco se habían visto ciertos archivos - que dan cuenta de los días más importantes de nuestro siglo.

- - ¿Cuál es el objetivo de la televisión cultural?
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El porqué y el quid de una televisión cultural subvencionada, no - comercial, como es en todo el mundo (porque no conozco alguna televisora - cultural en el mundo que no sea subvencionada), es, entre otras cosas, el - rescate de la memoria de lo que ha sido este país. Algo quedará en la memoria - del espectador que vaya un poco más allá de lo efímero de los programas - comerciales. Eso no significa que todos los programas de la televisión - comercial sean efímeros, pero si algún sentido tiene la cultura es fincar en - la memoria del espectador algo más que una abrumadora avalancha de noticias, - de información que muchas veces no tiene sentido. Si algo tiene la - programación de la televisión cultural es que está bien hecha, bien - diseñada. Siempre tendrá un sentido.

- - El Canal 22 es el único en este país que se ha dado cuenta de que en la - programación está una forma de darle personalidad a una frecuencia, ¿cómo - llegaron a esto?
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Fue una idea que desde un principio tuvimos. No podíamos salir al aire sin - una coherencia programática. Fuimos los primeros en introducir la - programación temática. Toda una tarde dedicada a un tema específico. Y no - hemos repetido un tema en los años que llevamos de ofrecer este tipo de - programación. También teníamos el reto de evitar el aburrimiento...

- - ¿Cuál fue su antídoto contra el aburrimiento?
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Series culturales apasionantes, que pudieron jalar espectadores. Ahora, - otra de las más importantes barras, como en todos los canales del mundo - (comerciales y culturales) es el cine. El cine ha llegado a acendrarse de tal - manera en la televisión que ya constituye una barra fundamental de la cual - dependen muchos éxitos y fracasos de los canales. No sólo en sus ratings, - sino en la aceptación del televidente. No es lo mismo tener el aparato - televisor encendido que tener la aceptación del espectador. Pues comenzamos a - demostrar que había un cine no visto en México. Cuando nadie se interesaba - por películas europeas y asiáticas, por cintas mexicanas de reciente factura, - nosotros comenzamos a transmitir mucho cine. Para nuestra sorpresa, el cine - mexicano fue una de las barras que nos trajo más rating. El índice - más elevado que hemos logrado de 1993 a la fecha ha sido un 8.7 y con una - cinta mexicana.

- - ¿Nunca temieron la censura del gobierno que aún mantiene una severa - vigilancia sobre la televisión?
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Canal 22 nunca ha tenido censura de ningún tipo.

- - ¿A dónde aspira llegar Canal 22?
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La apuesta de la televisión cultural es muy simple. Y en esa apuesta - están metidas desde la BBC de Londres hasta la televisión cultural de - Singapur: hacer que las minorías de hoy se conviertan en las mayorías de - mañana.

- - Esto involucra plantearse cuál es el verdadero papel del espectador...
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Hoy se discute mucho qué sentido tiene lo que se llama homo videns. - El que está contrapuesto a la reflexión. En este contexto, la televisión - cultural tiene como meta hacer de los televidentes no individuos más - inteligentes, pero sí mucho más sensibles y abiertos a la historia, el - arte... Y darles la posibilidad videográfica de percibir la composición y - jugar con ella... como si fuera un cuadro.

- - ¿Cree que la televisión cultural siempre llevará a cuestas el estigma de - ser elitista?
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Yo creo que sí. El tipo de programas que transmiten todas las televisoras - culturales del mundo no es masivo. Ojo, aquí hay un truco que sirve para - denigrar a la televisión cultural y considerarla como si no valiera: el hecho - de que no sean programas masivos, con altos ratings, no quiere decir que - no tengan éxito en un nicho determinado de espectadores. Los que, casi - siempre, son gente que piensa, que lee, que opina, que decide...

- - La tiranía de los números...
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La tiranía de los números y la poética de la estadística...

- - El contexto económico y político de Latinoamérica empuja a las - televisoras del área a abrirse al apoyo de la iniciativa privada, ¿cómo ha - hecho esto Canal 22?
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El Canal 11 es permisionario, el 22 concesionario. Somos una sociedad - anónima de capital variable. Podemos pasar la publicidad que queramos, pero - ésta nunca va a ser más de lo que se juega en el mundo. Hemos logrado obtener - casi 9% de nuestro presupuesto a través de publicidad. Esto habla del interés - de las compañías de publicidad por acercarse a nosotros. No se trata sólo - del dinero: cada pago de una compañía es un triunfo porque nos damos cuenta - de que funcionamos y nos ven.

- - Pero, ¿no cree que ahora la gente ve televisión de otra forma?
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Ahora la gente no ve canales, ve programas. Desde que apareció el control - remoto, que da la capacidad de ser demócrata las 24 horas del día, la gente - ve programas. Un instrumento de tan poca importancia vino a introducir en la - televisión un cambio radical. Por eso debemos hacer programas que atrapen al - espectador. Por ejemplo, uno de nuestros programas, Eisenstein en México, - perdió un premio Tony por un solo voto frente a una producción de la BBC de - Londres. ¿Cuánto costó el programa británico? Millón y medio de dólares. - ¿Cuánto gastamos nosotros? $150,000 pesos. ¿No es una prueba de que lo que - hace falta es imaginación? ¿De que lo que hace falta es sentido de la cultura - como vida de un país? Esto indica que la producción nacional, por limitada - que sea, tiene sentido...

- - ¿Cómo va a asegurar que el futuro Canal 22 no va a estar condicionado por - los caprichos de funcionarios en el próximo sexenio?
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Hemos logrado establecer un canal de televisión como empresa. Estamos - adscritos al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA) y yo creo que - eso asegura la permanencia del canal.

- - ¿Cuál es la exacta competencia que hay entre el Canal 11 y el 22?
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Mucho se ha hablado de eso. No creo que exista, lo que hay es - complementariedad. Tenemos cosas muy parecidas, pero el 11 no es un canal - cultural. Es un canal público muy bien hecho, pero no tiene esta especificidad - que es la cultura.

- - Y, ¿qué se entiende por cultura en el Canal 22?
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La expresión radical de una serie de personas que dicen “esto es lo que - yo hago”, sea literatura, cine, danza, etcétera. Y luego, lo que una vida en - una nación significa a través de su recuperación vital. Nuestros programas - tienden a encerrarse en géneros artísticos, pero hay programas del 11 que - nosotros nunca pasaríamos. Su noticiario Enlace es estupendo, Aquí - nos tocó vivir tiene una popularidad impresionante, pero son programas que - no estarían aquí.

- - Entonces, ¿en dónde se complementan?
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En cierto tipo de cine. En perspectivas sobre escritores y en temas sobre - la cultura mexicana que van desde la ecología hasta el arte. No creo que - compitamos aunque pasemos la misma película.

- - En el Congreso hay quienes quisieran ver fusionados estos canales...
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Claro que defiendo a la casa, pero me parece que mientras más rica sea la - realidad, más derecho tiene México a tener dos canales públicos que no - estén dentro de la lógica comercial, que traten aspectos de la vida cultural, - social y política no con ojos comerciales. El presupuesto no puede ser un - criterio para normar canales de televisión. Es, simplemente, algo necesario - que no tiene nada que ver con los contenidos y con el desarrollo de la - televisión.

- - ¿Es difícil convencer al administrador de lo que me está diciendo?
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La vida es así. La administración es necesaria. Lo que no es siempre - necesario es que la televisión esté siempre vista desde la perspectiva de la - administración.

- - El Canal 22, ¿fue el regalo que el ex presidente Carlos Salinas dio a los - intelectuales más influyentes de México?
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No creo que eso sea cierto. Lo que pasa es que olvidamos cosas. Televisa - había cerrado el canal cultural 9. Eso creó un vacío. Y 1,200 intelectuales - mandaron una carta abierta al presidente para exigirle la formación de un - nuevo canal cultural. El ex presidente se dio perfecta cuenta de que podía - prescindir de la frecuencia del 22. El reto era ver si el 22 podía formarse y - dialogar con un canal como el 11. Y, lo más importante, si había público - para el nuevo canal. Yo creo que seis años nos han demostrado que el público - mexicano es mucho menos tonto de lo que hemos creído, mucho menos manipulable - de lo que se cree. No es un canal exclusivo de intelectuales. Si de algo he - querido deshacerme es del prejuicio de que es un canal de intelectuales por el - hecho de que su director lo sea. Es un canal que está más allá de la - televisión comercial. En el 22 han entrado todos y seguirán entrando todos a - decir lo que quieran.

- No dudo de la necesidad que existía de un nuevo canal cultural, pero - también olvida que Salinas puso a la venta Imevisión, es decir, cuatro - canales públicos. En ese contexto, la creación del 22 –que formaba parte - del paquete bien pudo ser una manera de acallar las voces críticas para - concretar la venta del instituto...

- El 22 se creó en marzo de 1992 y la venta de Imevisión se hizo después. - No dudo de su teoría, pero el 22 no tenía nada que ver con el complejo tan - serio que era Imevisión. No somos un canal estatal, somos una empresa - cultural, pública...

- - Hay críticas hacia la política informativa del canal. Algunos congresistas - dicen que hay “dirigismo” de la información impuesto por el CNCA. Que se - trata de la información cultural oficial...
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No creo. Yo creo que hay que ver nuestros noticiarios para ver que todo - mundo entra en ellos. Si usted cree en lo que digo...

- - No tengo por qué dudarlo...
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...la cultura oficial del CNCA hace 10% de la información total que - transmitimos. Han entrado todas las corrientes de opinión que no son del CNCA - El gran secreto de la política del Consejo es que ha dejado jugar a todos los - intelectuales. Yo no veo el “dirigismo” al que se refiere.

- - ¿Cómo se separa el director del Canal 22 de cualquier crítica con - respecto a su amistad con Rafael Tovar (presidente del CNCA) y de intelectuales - como Carlos Monsiváis, en el sentido de que esto influya en la programación - de la emisora?
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No me separo de mis amigos. Yo hago una política abierta. La democracia - sí existe. Y creo que a la hora en que un canal de televisión puede hacer a - todos partícipes se enriquece. Tanto Tovar como Monsiváis coinciden en algo - muy específico en este proyecto: si las minorías de hoy no son las mayorías - del mañana el proyecto no tiene sentido. Además, tenemos un aspecto educativo - no formal. Pero, si nuestra programación es algo más que diversión, es - educación... en el mejor de los sentidos. Es un proceso que va hacia la - consumación de ciertos procesos educativos. El primero: la conciencia de lo - que es el país y sus posibilidades culturales.

- - ¿Los premios que ha recibido Canal 22 constatan lo acertado del proyecto?
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Es la corroboración de que no andamos mal, que el proyecto camina y que - nuestra programación funciona con relación al televidente. Nunca hemos - querido separarnos del televidente. Las cartas que recibimos nos hacen pensar - que el televidente también es creativo porque nos expresan sus coincidencias y - también sus discrepancias con nuestra programación.

- - Cuando usted terminó su carrera de periodismo, ¿cómo le nació el gusto - por la cultura germánica?
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La vida quiso ponerme una beca enfrente. Usted sabe que las becas son - loterías. Sobre todo en el México de 1963, cuando era raro que un estudiante - se fuera cuatro años becado a Alemania. Yo lo veía como un viaje a lo - desconocido. Desde un principio tenía el gusano larvado del interés por la - cultura alemana, su filosofía y su literatura. Al llegar comprobé que el - gusano era cierto y eso coincidió con mi desarrollo académico.

- - Los autores alemanes que ha traducido al español ven lo social desde otra - perspectiva. Incluso se plantean la desaparición de lo social...
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Estoy traduciendo un artículo de Jurgen Habermas, “Mi siglo XX, - ¿aprender de las catástrofes?” El autor se pregunta qué sentido tienen las - masas cuando el Internet las ha pulverizado. Es el doble juego de lo privado y - de lo público: hoy en la privacidad recurrimos al ciberespacio, pero estamos - con cientos de miles de personas que están buscando a la vez la misma - información. Lo social no desaparece, cambia cualitativamente. Cambia porque - nuestro siglo ha sido uno donde nadie puede aprender de las catástrofes si - éstas no son en sí realizadas como tales. Hegel decía que lo único que - sabemos de la historia es que nadie aprende de ella. Desde este punto, el - planteamiento de lo social es otro. Ya no nos preguntamos por reivindicaciones, - sino por la progresión de la conciencia inmoral, como diría Habermas.

- - Incluso la participación del individuo en lo social cambia. Estos autores - ya hablan de instituciones. ¿Cree usted que las instituciones van a cambiar la - vida de las sociedades en el próximo siglo?
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Van a marcar el futuro de lo político y lo social. Y creo que México es - un país que, tarde o temprano, también va a ser definido por la ruta de las - instituciones. Las instituciones ahora son la respuesta a lo que antes se - llamaba lo social, una especie de caos donde unos luchaban contra otros. ¿Qué - otro ejemplo quiere que el español? Fueron las instituciones las que - permitieron la viabilidad de España como país a la muerte de Franco.

- - Y algunas instituciones, como las ONGs, comienzan a incidir seriamente en - las agendas de los gobiernos...
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Ante el fracaso de las certidumbres ideológicas, las ONGs surgen y son la - brújula que marca la diástole y la sístole del acontecer social. Las - instituciones tienen la ventaja de que pueden tomar rumbos muy distintos a lo - que un grupo de políticos decida.

- - Ante el fracaso de la praxis política, ¿deben las instituciones asumir los - deberes del Estado?
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Lo político no ha fracasado. Ha cambiado el modo en que entendemos la - política.

- - No obstante, el ciudadano desencantado con la actuación de los políticos - se vuelca sobre las ONGs...
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Pero la respuesta va a seguir siendo el partido político. O tenemos - partidos políticos o no tenemos nada. O tenemos instituciones que respondan a - las inquietudes sociales, o no tenemos nada. La política sigue siendo la vía - de la normatividad de lo social. Es la única respuesta razonable que hasta - ahora el occidente ha encontrado para normar nuestra caótica vida comunitaria.

- - ¿Se puede contribuir a la educación política desde un canal cultural?
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Sí. Mucha de nuestra programación lleva, por debajo del agua, un cierto - tipo de educación política.

- - ¿En qué consiste?
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En apertura. Y, sobre todo, en tolerancia. Sin ellas no hay cultura, sin - ellas las culturas desaparecen.

- - Usted ha recibido condecoraciones que impresionan, ¿le da orgullo - portarlas?
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Son reconocimientos...

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