A la baja en la escala mundial

Las expectativas de que Fox fracasará en las reformas estructurales hacen bajar al país varios esc

Las clasificaciones del clima internacional de negocios colocan a México en la primera mitad de las 60 naciones cubiertas por nuestros Pronósticos de país en el periodo histórico (1998-2002). El factor principal que explica su declive en las categorías globales del ciclo 2003-2007 es la expectativa de que el gobierno de Fox fracasará en el progreso de la aprobación de reformas estructurales en el Congreso durante la segunda mitad de su mandato.

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En particular, se requiere que los cambios en el sector eléctrico y en los mercados laborales promuevan mayor eficacia, pero eso será políticamente difícil de lograr. El país avanza sólo de modo marginal entre el periodo histórico y el de pronóstico –con los rubros de financiamiento e infraestructura como los únicos que registran mejoras–, lo que provoca que sea alcanzado por otras economías de mercado emergentes.

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México se clasifica en el segundo lugar entre las ocho naciones de América Latina consideradas en ambos periodos, manteniendo su posición anterior. Todavía detrás de Chile, está adelante de Brasil en la clasificación para 2003-2007 y de Argentina en el lapso 1998-2002. Tal estabilidad en la agrupación regional se obtuvo como consecuencia de profundas políticas macroeconómicas que disminuyeron la vulnerabilidad externa y fueron recompensadas por un aumento en el nivel de la tasa de crédito.

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De acuerdo con el Programa Nacional de Financiamiento y Desarrollo (Pronafide, 2002-2006), el crecimiento promedio del PIB alcanzaría 5.2% en el plazo de pronóstico si las reformas estructurales son aprobadas e instrumentadas. De otro modo, la tasa promediará 3.5%. Sin embargo, la consistente oposición en el Congreso, en particular por parte del PRI, para aprobar nada hasta después que se lleven a cabo las elecciones legislativas a mediados de 2003, ha disminuido por completo las posibilidades de que los cambios sean aceptados.

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Sube la inversión extranjera
Las incertidumbres que enfrenta la recuperación económica de Estados Unidos y la tambaleante confianza en los negocios ya han retrasado la recuperación mexicana de escala completa en 2003 y han hecho surgir inquietudes sobre futuros flujos de inversión extranjera directa (IED). La suposición principal para el lapso de pronóstico es que tanto ésta como el crédito foráneo no cambiarán su tendencia secular en ascenso, a pesar del descenso cíclico actual, y mejorarán para finales de 2006.

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Aunque la IED se dividió en 2002, esto se debió principalmente a la alta base de comparación con 2001 –cuando Citigroup compró Banamex-Accival por $12,500 millones de dólares– que la hizo subir a la cifra récord de $24,700 millones de dólares. Se espera que este indicador promedie $15,000 millones de dólares por año en el periodo de pronóstico, comparado con los $13,000 millones de dólares en 1997-2001 que se obtienen si no se toma en cuenta la adquisición antedicha. Esta conjetura supone que unas cuantas reformas serán aprobadas en 2002-2006. Si fuera autorizada una transformación eléctrica completa, la IED podría brincar a $18,000 millones de dólares por año.

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