Abran pista

Más transporte de carga, otra pista para Cancún y una aerolínea de bajo costo. Aeropuertos del Su
Georgina Gatsiópoulos

En una suite del hotel Ritz de Madrid, Fernando Chico Pardo conversaba con el financiero George Soros. La plática fluía entre anécdotas personales y asuntos de negocios. Era el verano de 1998. El mexicano recién salía de la sombra de su socio, el magnate Carlos Slim, y no había definido qué quería hacer de su vida. Por su parte, el financiero húngaro seguía de cerca la crisis desencadenada en Asia con la depreciación del baht tailandés, de la que el mundo le hacía responsable.

- “Quiero tener mi propio fondo de inversión”, se animó Chico Pardo ante el célebre inversionista, quien lo retó: “¿y cuánto estás dispuesto a invertir? ” Momentos después, los dos capitalistas sellaban un acuerdo: Chico Pardo, la otrora mano derecha financiera de Slim, pondría $100 millones de dólares; el húngaro, junto con un grupo de inversionistas europeos, aportaría otros $400 millones.

- Así nació Promecap, la firma de capital de riesgo encabezada por Chico Pardo que hoy maneja una cartera de inversiones valorada en $250 millones de dólares.

- En abril pasado, casi seis años después del encuentro en el Ritz de Madrid, Chico Pardo decidió dar otro vuelco a su vida profesional y personal. Con un desembolso de casi $44 millones de dólares, dio el salto para tomar el control de Aeropuertos del Sureste (ASUR), empresa que administra y opera nueve terminales aéreas en Quintana Roo, Oaxaca, Veracruz, Chiapas y Yucatán.

- La maniobra representa un cambio drástico para un hombre de 52 años, cuya estrategia en su vida fue mantener un perfil discreto en el mundo de los negocios. ASUR representa su apuesta más arriesgada y la operación más personal. El riesgo, ahora, corre exclusivamente por su cuenta.

- El éxito de la empresa, dice el consultor de la industria aeronáutica Robert Booth, depende en parte de su capacidad de “vender, vender, vender” a las aerolíneas, al gobierno y los operadores turísticos sus proyectos concretos para ASUR. Chico Pardo se propone aumentar el manejo de transporte de carga, construir una segunda pista en Cancún e impulsar la creación de una línea regional de bajo costo. El potencial de la empresa, agrega Booth, es “enorme”.

- De financiero a empresario
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Etiquetado en su pasado junto a Slim como un deal maker, un financiero que concreta transacciones, ahora Chico Pardo se presenta como “empresario”.

- ¿Pero por qué escogió ASUR y no otra compañía para dar este salto? Primero, porque hay un plan estratégico que explotaría el potencial de una empresa frenada hasta hoy por los conflictos entre socios. Además, el financiero no oculta el peso en su decisión de los $718 millones de pesos de flujo de efectivo generados por la compañía en 2003, que hizo posible el pago de $159 millones de pesos en dividendos a los accionistas. Por si fuera poco, pocas veces se puede obtener el control de una empresa grande con sólo 5.7% del capital, como ocurre en ASUR.

- Los $44 millones de dólares del pago inicial garantizan a Chico Pardo la mayoría de los votos en el consorcio ITA, el socio “estratégico” que controla el grupo aeroportuario con 15% del capital de ASUR. Chico Pardo compró participaciones a dos de los cuatro socios extranjeros de ITA hasta sumar 38.5% de las acciones de control.

- El primero en retirarse fue la firma española Grupo Ferrovial, cuyo valor de mercado supera los 4,300 millones de euros ($5,147 millones de dólares), y que administra aeropuertos en Australia e Irlanda. Su apuesta, al entrar en ASUR en 1998, fue que su participación en el sector aeroportuario mexicano le abriría la puerta grande para proyectos de infraestructura en México, algo que jamás sucedió. Su plan estratégico, de hecho, es administrar aeropuertos en el primer mundo y carreteras en países en desarrollo.

- El segundo en ceder a la oferta del ex director general de Inbursa fue la empresa francesa Vinci, administradora de 30 aeropuertos alrededor del mundo, y que obtuvo ingresos el año pasado por 1,850 millones de euros ($2,214 millones de dólares). A solicitud del gobierno mexicano, limitó su presencia a un solo grupo aeroportuario y optó por aquél en el que tiene una participación mayoritaria: el Grupo Aeroportuario Centro Norte, con instalaciones en Monterrey y Acapulco.

- El aterrizaje en ASUR no termina aquí. Chico Pardo peleará por un último paquete de títulos de control de la firma aeroportuaria: el 25.5% de ITA que subastará antes de julio el banco de desarrollo Nacional Financiera (Nafin). Esta participación fue cedida por la otrora constructora Tribasa, en 2001, dentro del proceso de concurso mercantil de la empresa entonces controlada por David Peñaloza.

- “Una empresa donde puedan trabajar mis hijos”
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La entrada de Chico Pardo en ASUR es la culminación de más de un año de pláticas con Kjeld Binger, el representante de Copenhagen Airports (CPH) en México, la firma danesa que posee actualmente 36.5% de las acciones de control de la compañía mexicana, además de la administración y participación en aeropuertos en Inglaterra, Noruega, China y Dinamarca.

- Binger, el accionista operador de los aeropuertos, director general interino de ASUR, investigó a una larga lista de posibles socios antes de encontrarse con Chico Pardo. Su incorporación en el capital del negocio, dice Binger, le dará a la empresa un mayor ímpetu de crecimiento después de estar “atado, desde de un principio,” a los problemas financieros de Tribasa.

- Las diferencias impidieron al grupo aeroportuario tomar decisiones estratégicas, definir una línea de trabajo o ampliar capital. Algo que esperan salvar a partir de ahora. “Tenemos buena química –dice Binger–. Nos pusimos de acuerdo en cinco minutos sobre cómo se debe administrar esta empresa”. Pese a esto, Binger abandonará ASUR una vez que encuentre un sustituto para su puesto.

- Chico Pardo también está contento. Le brillan los ojos mientras prende su largo puro Hoyo de Monterrey con un encendedor de plástico que lleva la marca -Prodigy, una división de las compañías bajo la batuta de su hermano mayor. “Voy a tener un involucramiento muy importante en tiempo y espacio en el desarrollo de ASUR. Tengo mucha ilusión y ganas de hacer una gran empresa... que sea patrimonial, donde mis hijos puedan trabajar”, dice el ejecutivo, orgulloso de su más reciente aventura.

- La compañía reorganizó sus cuentas durante los últimos años, por lo que el papel del nuevo socio será impulsar el plan estratégico. “No soy el salvador de ASUR”, enfatiza Chico Pardo. “Soy un valor agregado”.

- Cada uno de los 12.2 millones de pasajeros que pisó una estación de la firma contribuyó con $20.3 pesos a los ingresos comerciales de la compañía, por los servicios y productos que se ofrecen en todos los aeropuertos. En tarifas cobradas por cada usuario de los aeropuertos –monto fijado por el gobierno federal– le correspondieron a ASUR otros $22 pesos por pasajero.

- Por ello los planes de Chico Pardo y el directivo de Copenhagen Airports van más allá del tráfico de pasajeros. Su gran apuesta es poder quitarle un poco del jugoso negocio del transporte de carga al aeropuerto internacional de Miami, que movió 1.5 millones de toneladas durante 2003. Planean construir instalaciones con tecnología de punta con el fin de superar las modestas 30,000 toneladas que todos los aeropuertos de ASUR transportaron el año pasado.

- “Como plan está muy bien, pero necesitan aterrizarlo –opina Rosario Avilés, una consultora del sector aeroportuario –; por ejemplo, consensar mucho y apoyar mucho a las cargueras mexicanas. Preguntarles qué necesitan y ponerles un traje a la medida”. En 2002 sólo 1% de la carga utilizó el transporte aéreo; en 2003, apenas fue el 0.8%.

- En el camino, ASUR podría encontrarse con otra competencia local: la del aeropuerto ubicado en Monterrey. Con el dinero que pagó Chico Pardo la empresa francesa Vinci podrá concluir la construcción de una terminal de carga en la capital de Nuevo León.

- Plantar cara a Miami
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El reto de Miami no será pequeño. Las exportaciones estadounidenses hacia el sur crecieron 20% en marzo pasado en relación al mismo mes de 2003, después de más de un año de estancamiento. El aeropuerto de Miami pudo manejar gran parte de este movimiento gracias a que recibió más de $1,000 millones de dólares en apoyos del gobierno estadounidense destinados a la construcción de otra pista, y al aumento del tamaño, la eficiencia y la seguridad de sus instalaciones tanto de carga como de pasajeros. No sólo eso: en los últimos tres años, la compañía andina LanChile invirtió $70 millones de dólares en instalaciones de carga en ese aeropuerto.

-  De ahí la urgencia de los socios de ASUR de concretar planes de expansión para que los importadores y exportadores mexicanos, sudamericanos, estadounidenses y europeos vuelvan sus ojos al Aeropuerto Internacional de Cancún. Las prospectivas de crecimiento de Airbus y Boeing hacen prever que la necesidad de un - hub alternativo a Miami crecerá con el tiempo. “Eso significa que el tráfico va a crecer, y si no tomamos el reto como país, se lo pueden llevar otros, como Panamá o la República Dominicana”, dice Avilés.

- El desarrollo del negocio de carga no es la única apuesta de Chico Pardo junto con Copenhagen. También en Quintana Roo los dos principales accionistas de ASUR quieren que su empresa ofrezca servicios especializados y de alta calidad a los pasajeros de aviones privados, como salas de juntas equipadas con los sistemas de telecomunicaciones requeridos por los hombres de negocios.

- Y aunque la firma no ha alcanzado su mayor capacidad operativa, Chico Pardo habla sobre el - boom que podría experimentar en sus ingresos con la construcción de una segunda pista en Cancún. Adolfo Castro, el director de Finanzas de ASUR, señala que esa ampliación podría ser un buen uso del efectivo que la firma tiene en caja, que superó $710 millones de pesos para finales de 2003. El - guardadito de la compañía es producto de una generación de flujo libre después de inversiones programadas y acordadas con el gobierno de $372 millones de pesos.

- También Chico Pardo, al igual que Binger, dice estar abierto a propuestas para convertir a Cancún en una central o - hub regional, facilitando movimientos de bienes y personas entre las principales ciudades de la región. Para ello quieren promover una aerolínea de bajo costo, siguiendo el modelo de Southwest Airlines, que inició su trayectoria exitosa ofreciendo vuelos de pasajeros y carga con tarifas económicas entre tres ciudades del estado de Texas para luego convertirse en la línea más boyante de su sector en Estados Unidos. Aquí, viajaría entre los nueve aeropuertos del grupo, un papel que no cumple del todo Aerocaribe, que vuela a Tuxtla Gutiérrez y a Mérida.

- El paquete Nafin
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Chico Pardo quiere las acciones de control que subastará Nafin antes de julio 2004. Estos títulos recuperaron el derecho de control operativo de la firma reservado para una empresa mexicana, además de la facultad de nombrar dos consejeros, poderes que le fueron quitados a Tribasa antes de que los títulos de ASUR fueron colocados en el mercado secundario.

- Aun sin las acciones en manos de Nafin, Chico Pardo es de facto el pez gordo en el capital de ITA. Este hombre, que parece haber perdido kilos durante el año de negociaciones, dice que no hubiera entrado al sector si no tuviera garantizado el control.

- “Si yo perdiera la subasta de Nafin, el nuevo socio será bien recibido a este acuerdo con CPH, mientras se mantengan objetivos comunes”, dice enfático Chico Pardo.

- En el mercado se mencionan como postores a Carlos Peralta, accionista principal de Industrias IUSA, el hotelero José Chapur Zahoul, de Palace Resorts, y el ex socio de Tribasa, la financiera Advent. Ninguno de los tres ha confirmado públicamente su interés en participar en el capital de ITA.

- El representante de Copenhagen Airports, quien colocó en la bolsa de Hong Kong acciones del aeropuerto de Hainan Meilan, y evitó en una negociación con el gobierno chino la entrada de un socio no deseado, es más directo: “Si por alguna razón se les presenta un socio inadecuado a los actuales accionistas –subraya Binger– estos podrán ejercer su derecho de veto”.

- Sobre el monto que debe esperar Nafin por sus acciones, Binger pone de parámetro los $12.7 millones de dólares que pagó el mes pasado para adquirir el 11% del capital de ITA.

- Si este precio se mantiene Nafin obtendría $29.32 millones de dólares por la participación en ASUR y recuperaría 100% del principal de su cartera vencida con Tribasa.

- El director general adjunto de Nafin, Federico Patiño, señala que Chico Pardo le visitó hace dos meses para comunicarle sus intenciones y su visión del potencial de crecimiento de la empresa. “Me parece estupendo que tenga esta impresión; ASUR es un buen negocio”, enfatiza el funcionario de 50 años.

- Al cierre de esta edición, Morgan Stanley y Santander Central Hispano reiteraban su recomendación de “compra” de las acciones de ASUR (ambas se interesan en la colocación del 11% que resta en manos del gobierno).

- Desde sus oficinas en la ciudad de México, Gonzalo Fernández, de Santander, explica que la esperada adquisición por Chico Pardo del paquete accionario de ITA en manos de Nafin “sería muy positivo para ASUR porque simplificaría el proceso de toma de decisiones. También haría posible mantener a CPH como el socio estratégico, mientras Chico Pardo se reconocería como el socio mexicano”.

- El poder del accionista
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El lanzamiento del paquete de ASUR en 2000 hizo historia: fue el primer grupo aeroportuario latinoamericano en cotizar en el mercado bursátil. El gobierno mexicano esperaba vender acciones por el 85% del capital del grupo aeroportuario. No fue posible, y en la tesorería de Nafin hay títulos que representan 11% del capital. Su colocación está prevista este año.

- ITA administra la empresa a través de un acuerdo con los accionistas minoritarios, en su mayoría extranjeros y tenedores de acciones de la serie b que cotizan en los mercados bursátiles de Nueva York y México.

- Ahí están las financieras Morgan Stanley con casi 15 millones de acciones o 5.54% del capital, y la administradora de fondos Franklin Resources con casi 16 millones de títulos que representan 6.2% del capital.

- A diferencia de la mayoría de los corporativos mexicanos que cotizan, los accionistas en Bolsa son los verdaderos dueños de ASUR, firma que ha mantenido una estrategia de “cero deuda” desde su fundación. Estos accionistas autorizan las decisiones principales de la empresa: adquisiciones, pago de dividendos y plan de negocios.

- Los consejeros que representarán ante Chico Pardo a los accionistas minoritarios son Francisco Garza Zambrano, de Cemex, la consultora Martha Miller de Lombera, Ricardo Guajardo, de BBVA, y Jorge Vojta, de la financiera Standardsforum.

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- En una plática informal entre Chico Pardo y Federico Patiño, de Nafin, llevada a cabo en las oficinas del banco de desarrollo, los dos financieros comentaron los pormenores del mercado de capital de riesgo donde ambos participan. Sentados en una sala con vista a la torre donde despacha la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, Patiño preguntó a Chico Pardo por qué le interesaba tanto ASUR, y el sector aeroportuario. “Me comentó de sus planes, y tiene muchos”.

- Durante la platica con el banquero Chico Pardo le comentó que el proyecto de ASUR le dará la oportunidad de reunir muchos intereses: su preocupación sobre cuestiones sociales y ambientales y generar ganancias. Pero con el banquero de Nafin, la respuesta de un incógnita se quedó en el aire. Y es la misma que le hizo Soros hace seis años: “¿Cuánto estás dispuesto a invertir?”

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