Adiós a la chatarra

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José Ramón Huerta

La tendencia la inició el año pasado Kellogg con sus cereales en una bolsa -semejante a la de papas fritas. La empresa cerealera alegaba que sus productos -no competían contra los pastelillos de Marinela, las botanas de Barcel (ambos -de Bimbo) o las de Sabritas. Lo cierto es que Kellogg sentó las bases -para salir del supermercado y embestir en el muy diferente ámbito del changarro, -si bien admite que su incursión con Zucaritas, Choco Zucaritas, Corn -Pops y Froot Loops esperará unos meses para tener plena -distribución en los miles de puntos de venta del menudeo. Pero su decisión de -entrar a este mercado sería ratificada con el lanzamiento de otros productos, -mucho más enfocados a lo que se considera snack dulce: primero Kuadri -Krispis, barrita de arroz tostado con chocolate y sabor vainilla, y Nutri -Grain, una barra de trigo suave que a pesar de pretender seducir a -adolescentes y adultos, tiene la consistencia y dulzor que busca agradar al -gigantesco universo infantil.

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- Esa intencionalidad fue detectada por Marinela, que a fines de 1998 lanzó un -producto me-too, semejante a los Kuadri Krispis, de nombre Cruji -Rock, importado desde Quebec, Canadá, y fabricado por Biscuits Leclerc. Es -decir: tanto le preocuparon a Marinela estos lanzamientos que se vio en la -necesidad de recurrir a un maquilador extranjero para cubrir ese flanco. La -reacción se justifica: si bien a las opciones “sanas” todavía les falta un -rato para aspirar a las ventas de los pastelillos más populares (como el Gansito -o los Pingüinos, que han llegado a vender cada uno 80 millones de -unidades en un mes), la carrera ha empezado.

- Así pues, el nicho de los alimentos “buenos-para-ti”, que ofrecen algo -más (vitaminas, minerales) que las golosinas sin contenido nutricional, -seguirá creciendo para ensanchar la brecha abierta por los productos vendidos -en tiendas naturistas.

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