Al calor de Colorado

Afamado por sus centros de esquí, Colorado es aún más atractivo en el verano

Dicen que si entre el 25 y el 31 de diciembre uno quiere ver a algún connotado personaje de la política nacional o simplemente saludar a un cliente, es muy probable que los encuentre en Vail, el centro de esquí de Colorado preferido por los mexicanos.

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Pero más allá de su innegable encanto invernal, todo el estado es aún más atractivo en verano. Obviamente, como el clima es mejor hay mucho más qué hacer. El ciclismo de montaña, por ejemplo, es práctica obligada para los esquiadores una vez que se ha derretido la nieve. Otros visitantes llegan para recorrer las veredas a lomo de caballo, o practicar el rodeo dando rienda suelta al vaquero que llevan en su interior. Todo aquel que tenga experiencia como charro podrá lucirse por esos rumbos.

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En época de calor, mucha gente –especialmente mujeres– llega a Vail atraída por sus spas. Instalados en algunos hoteles, en clubes atléticos o en los afamados ranchos para huéspedes, hay al menos media docena de dónde escoger, todos con un gran surtido de tratamientos que hacen la delicia de cualquier cuerpo fatigado. Y mientras las damas se dejan consentir por manos expertas, sus esposos pueden dedicarse a tirar bola en alguno de los seis campos de golf de la región.

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Mas no sólo Vail atrae vacacionistas a Colorado. Otros destinos favoritos son Aspen –el más famoso de todos– y los antiguos pueblos mineros de Breckenridge, Steamboat y Telluride. Los tres primeros están a dos o tres horas, por carretera, del Aeropuerto Internacional de Denver. Mientras que en invierno es mejor usar el transporte público (manejar en carreteras nevadas y desconocidas puede ser traicionero), en verano rentar un coche vale mucho la pena. El paisaje es espectacular y viajar de uno a otro pueblito toma de 60 a 90 minutos.

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La excepción es Telluride, que está en el rincón sureste del estado, a un día de viaje por carretera desde Denver. Chic e informal, Telluride atrae a los ricos y famosos que disfrutan huyendo de las multitudes.

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Pero dondequiera que se vaya, en Colorado las actividades y la diversión se multiplican. Remontar el cielo en un globo aerostático, hacer excursiones flotantes en botes de hule por algún calmado río, o aventurarse corriente abajo en aguas menos plácidas, pueden hacer las delicias de grandes y chicos. Así pues, aproveche lo que resta del verano…

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