Al César lo que es del César

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Joaquín Fernández

Hace un tiempo, menos lejano de lo que parece, era casi un insulto preguntar a un analista si no había riesgo de que sus recomendaciones acerca de una empresa pudieran estar influidas por los negocios del banco de inversión para el que trabajaba. El interpelado se escandalizaba de que se dudara de su integridad y esgrimía con cara solemne la muralla china, el mecanismo que en teoría impedía la filtración de información entre los que tenían acceso a datos confidenciales en las compañías y los encargados de recomendar la compra de acciones.

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Pero eso fue antes de que se extinguieran las punto com y se derrumbaran Enron, WorldCom y demás firmas modélicas, todas ellas alabadas por los consultores. Al poco tiempo, sería del dominio público que los analistas cobraban una comisión si sus recomendaciones generaban negocio a la parte de banca de inversión de la institución que los empleaba.

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Así no es de extrañar que la Comisión de Bolsa y Valores, la máxima autoridad bursátil en Estados Unidos, finalmente se decida a regular el asunto: en breve, los departamentos de análisis estarán obligados a funcionar como negocios separados de los de banca de inversión. Del mismo modo, las operaciones de salida a Bolsa estarán gestionadas por empresas distintas y se castigará fuertemente a aquellos consultores que hayan emitido predicciones disparatadas para favorecer su patrimonio personal o el de la organización en detrimento de los inversionistas.

Así, Merrill Lynch, Goldman Sachs, Salomon Smith Barney –filial de Citigroup–, JP Morgan Chase y demás firmas de Wall Street tendrán en breve que escindir sus departamentos de análisis, lo que a su vez plantea serias dudas acerca de la supervivencia de esas divisiones, ya que hasta el momento no son rentables en sí mismas y dependen financieramente de los departamentos de banca de inversión.

La medida, similar a la separación ya exigida entre los negocios de consultoría y auditoría, trata de restaurar una parte de la confianza perdida. Por cruzar la muralla china, los consultores bien podrían encontrarse ahora atravesando el más árido desierto.
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