Alianzas fugaces

Si en la política mexicana los acuerdos duran poco o nada, ¿qué pasará rumbo a 2006?
Jonathán Torres

En julio de 2000, el PAN pacta con el PVEM la Alianza por el Cambio, con la -que ganan la Presidencia de la República y sacan al PRI de Los Pinos; en julio -de 2003, el PVEM se une al PRI, a través de la Alianza para Todos, para -asegurar la mayoría en la Cámara de Diputados y debilitar la penetración -legislativa del PAN y el PRD; en octubre de 2003, PRI, PAN y PVEM se alían para -renovar el Consejo General del IFE y elegir, del PRD, a los árbitros que -vigilarán el proceso electoral de 2006; en noviembre de 2004, PRI, PRD, PT, -PVEM y Convergencia arrinconan al PAN y votan las modificaciones al Presupuesto -de Egresos de 2005.

- El capítulo más reciente de esta serie sucedió en abril de 2005, cuando -PRI, PAN y una fracción del PVEM le arrebataron el desafuero a Andrés Manuel -López Obrador. Pero a fines de ese mismo mes, Fox deshizo esta alianza sin -tomar en cuenta los 43 meses de controversia desde que un juez determinó que -López Obrador incurrió en desacato, los 11 meses de análisis que dedicó la -Sección Instructora para determinar el juicio de procedencia, las 433 hojas del -dictamen de la misma Instructora y las 16,000 fojas del expediente judicial para -solicitar la orden de comparecencia.

- Después de estos ejemplos, ¿cómo entender las alianzas entre los partidos -políticos mexicanos?, ¿qué se debe esperar en esta materia durante lo que -resta del sexenio?, ¿qué nuevos pactos surgirán rumbo a la sucesión -presidencial?

- El problema viene desde la raíz. En el pasado, cuenta Lorenzo Meyer, -historiador y catedrático de El Colegio de México (Colmex), los acuerdos entre -los políticos giraban en torno a la figura del presidente. Así, existía una -‘gran alianza’ que funcionaba alrededor del ‘gran jefe’ de la -República. “Podían existir muchos grupos e intereses, pero todos se -alimentaban de sus nexos con el mandatario en turno”.

- Entonces llegó el año 2000 y este modelo cambió. A partir de ese momento, -explica Meyer, surgieron las alianzas temporales en función de objetivos muy -específicos y cuya fecha de caducidad ha sido muy corta. “Es por ello que ya -que los presidentes autoritarios se habían ido, aparecen las alianzas que al -poco tiempo de construirse, de pronto, se destruyen”.

- José Antonio Crespo, analista político y miembro del Centro de -Investigación y Docencia Económicas (CIDE), cree que las alianzas no son -fenómenos perversos de la democracia, siempre y cuando conlleven una visión de -Estado; excepto cuando buscan un interés tramposo. “El tripartidismo en el -que vivimos (PRI, PAN y PRD) es la peor de las combinaciones, ya que siempre -habrá cuchilladas por la espalda”, señala Crespo.

- Los efectos que producen la fragilidad de estas alianzas saltan a la vista. -Al tiempo que la sociedad descubre las motivaciones reales que hay detrás de -los pactos, su desconfianza hacia los partidos se traduce en los altos índices -de abstencionismo que se registran en cada elección. “Como los ciudadanos ven -que los partidos tienen sus propios intereses, la brecha entre los políticos y -el elector se aleja”, dice Crespo.

- La gente tiene hoy muchas razones para desconfiar de la clase política. Un -informe de la Secretaría de Servicios Parlamentarios de la Cámara de Diputados -menciona que durante el pasado periodo ordinario de sesiones (enero-abril de -2005), los diputados trabajaron 128 horas, lo que representa al día un esfuerzo -de 1.4 horas. Durante ese lapso, no pudieron abatir el rezago de iniciativas -presentadas –actualmente 1,574 en la congeladora–. Aunque sí fueron capaces -de aprobar el desafuero de Andrés Manuel.

- Para Manuel Camacho, diputado federal del PRD, después de que Fox se -retractó en el caso del desafuero, el Congreso ya no es el mismo. La entonces -alianza PRI-PAN se esfumó y ante el descalabro que ambos partidos recibieron, -surgió una extraña relación en el Congreso, que se explica por la necesidad -de los legisladores por aprobar iniciativas que les atraigan reflectores y los -retraten como los políticos que han redimido el camino.

- El político prevé que habrá dos o tres reformas legislativas light -en lo que resta del sexenio, y entonces el Congreso volverá a su permanente -estado de parálisis o, quizá, se descomponga más ante la cercanía de la -sucesión presidencial.

- Se avecinan días difíciles para el país, advierte Lorenzo Meyer. Ante la -elección de 2006, el historiador observa dos escenarios: la posibilidad de que -surjan alianzas entre partidos grandes y partidos chicos, de tal manera que los -últimos obtengan los suficientes votos para sobrevivir unos años más; y -probables alianzas en el Congreso que difícilmente contrarrestarán el “nulo -avance político” registrado en la actual administración.

- “No podemos pedir una negociación sustantiva, antes de que lleguen las -urnas. Ya es tarde. Debemos aspirar a vivir con el conflicto, pero dentro de -límites manejables”, sostiene.

- Luisa Béjar, maestra de la UNAM y autora del libro La modernización del -Congreso de la Unión, cree que las alianzas sí pueden funcionar en el -país, pero sólo si los políticos entienden que éstas deben llevar una buena -dosis de principios e identificación partidista pero, sobre todo, que sirven -para sacar adelante las grandes decisiones de Estado.

- Por desgracia, dice, los legisladores no conocen o no quieren entender el -verdadero significado de las alianzas. Y como muestra, cita el caso de la -reelección de los legisladores que funciona, precisamente, para que la sociedad -‘premie’ o ‘castigue’ el trabajo de los partidos en las elecciones. -Según la exposición de Béjar, la reelección permite que, si un diputado o -senador vota por consigna o en contra de los intereses de sus representados, el -elector puede manifestar su rechazo o apoyo a esta decisión durante la -siguiente elección. En ese sentido, explica, la gente puede juzgar el -comportamiento de los políticos y en consecuencia de las alianzas que -establezcan durante su ejercicio de gobierno.

- El problema, señala Béjar, es que los políticos tuvieron la oportunidad de -legislar en la materia, pero prefirieron mantener las cosas tal y como están. -Lamenta que hace unos meses la reelección de legisladores era una iniciativa -que estaba caminando rumbo a su aprobación pero, de pronto, se echó para -atrás.

- Benito Nacif, jefe de la División de Estudios Políticos del CIDE, asegura -que la convivencia política en México dependerá fundamentalmente de la -coyuntura y de los intereses que, por momentos, mantengan los partidos. De esta -forma, la mayoría que tiene el PRI en la Cámara lo convierte en el actor que -puede decidir con quién y cómo negociar.

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- El riesgo, advierte Crespo, está en que ante estas “relaciones peligrosas” -las fracturas en la vida parlamentaria sean el PAN de cada día y, en -consecuencia, se mercantilicen las decisiones del Congreso a cambio de generar, -simplemente, notas para el marketing político. “Éste es el perfil del -Congreso y de sus legisladores, quienes saben que hoy cuentan con un electorado -más existencial que ideológico, proclive a ser impresionado antes que -convencido, que no entrega el voto sino que lo presta y puede oscilar entre -candidatos contradictorios por los méritos del caudillismo, la telegenia o la -mitología popular”.

- Meyer concluye que hoy no se necesitan más alianzas, sino un “gran acuerdo” -político que garantice una sucesión pacífica y con reglas claras. Después, -agrega, podría pensarse en impulsar un verdadero sistema de partidos.

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