Año nuevo, México nuevo

¿Se puede cultivar la esperanza sin caer en la ingenuidad? Si bien el escenario no está exento de

Pues aquí estamos, finalmente, en el inicio del año de los tres ceros, del simbólico 2000, de una década a la que todavía nadie sabe cómo llamar. Lo importante, de cualquier modo, es revisar las expectativas de lo que puede ocurrir en México y en el mundo de aquí en adelante. Nuestro país será testigo de diversos eventos económicos y políticos con gran influencia entre sí.

- Queda claro, en primer lugar, que no debe haber crisis. Si bien esto no debiera ser interpretado como una gran noticia, sino como una historia ordinaria, todos sabemos que en los últimos tres decenios del siglo la economía mexicana se caracterizó por una aguda vulnerabilidad, lo cual arroja como saldo un tímido crecimiento, a todas luces insuficiente para el desarrollo integral de un país que acarrea rezagos ancestrales. Así, para la psicología colectiva, el consenso de los especialistas económicos en torno a que en el 2000 no tiene por qué haber crisis, se vuelve una noticia refrescante.

- Con ese tanque de oxígeno en funciones, empresarios e inversionistas pueden estar tranquilos, pese al annus politicus . El primer domingo de julio, en efecto, viene la prueba de fuego para la transición democrática, pero los dos punteros del proceso electoral (el priísta Francisco Labastida y el panista Vicente Fox) son, en general, bien vistos por la propia comunidad empresarial. Si, como se espera, las elecciones son limpias, el hombre que resulte triunfador tendrá legitimidad para gobernar, dentro de un ambiente económico de mayor solidez y sin los grandes desequilibrios observados a fines del salinismo.

- Al respecto, en esta edición, presentamos nuestra guía anual de planeación de negocios, México 2000. Se trata de un ejercicio de prospectiva sobre la marcha de la economía en el mundo —escrita en exclusiva para Expansión por el muy talentoso Rudiger Dornbusch—, la economía mexicana —con la visión de numerosos expertos independientes— y un calendario de ferias y exposiciones. Esta última parte, para que anote en su agenda los foros más convenientes para su negocio.

- Ciertamente, los riesgos existen. Siempre existirán. Y, más allá de los paquidérmicos problemas sociales que subsisten, quizá lo que valga plantear en estas breves líneas es la visión

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- De largo plazo, ser mucho más ambiciosos en lo que exigimos al propio país. Debemos crecer a tasas superiores a 6% en los siguientes años, de manera sostenida, con inflaciones menores a 3 o 2%. Si nos sentimos satisfechos con sólo saltar el tránsito sexenal, estaremos cultivando la altamente destructiva autocomplacencia. Insistamos en cambios estructurales de fondo y continuemos con la disciplina fiscal y monetaria. Aspiremos a mucho más. Transformemos ya este país.

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