Baja California. Los empresarios, ?Aen

No es cosa nueva que los empresarios bajacalifornianos participen en polí­tica. Lo novedoso es que a
María Antonieta Barragán

Algunos empresarios todavía gustan de negar sus preferencias partidistas, pero los más, casi la mayoría, ya no se andan por las ramas para promover su simpatía o militancia por determinada institución política. Y si en algún estado del país esta situación ha cobrado mayor fuerza, ese ha sido Baja California. Los empresarios fueron determinantes en las elecciones de 1989, en la competencia electoral entre Margarita Ortega, candidata del PRI, y Ernesto Ruffo Appel, del PAN.

A la candidata del partido oficial se le apoyaba en público y en aparente disciplina partidista pero, subterráneamente, Ruffo era el bueno. El resultado ya lo registró la historia.

En 1995 las cosas cambiaron ligeramente. La apuesta empresarial estaba inclinada hacia Francisco Pérez Tejeda, del PRI; en cambio, Héctor Terán Terán, el ganador, contó con una pequeña parte de ese sector, y es que, como dice el ahora gobernador, "yo me muevo en el nivel intermedio de la clase empresarial; la clase alta es inaccesible para mi".

Para Milton Castellanos Everardo, ex diputado, ex dirigente priísta y ex gobernador bajacaliforniano (1971-1977), la discusión sobre si el empresario mexicano debe o no participar en política es "una pérdida de tiempo". "Seguir pontificando que los empresarios, sin definirlos, primero pasan por el ojo de una aguja que ser miembros del PRI y mucho menos ocupar un puesto de elección popular, es demagogia pura y desconocimiento de la realidad."

Castellanos, quien no sabe "si es obsoleto o dinosaurio", afirma que todo aquel que se declare "apolítico", para empezar, miente. "Si es apolítico tiene que ser muy ignorante", puntualiza.

Como queriendo dejar claros sus argumentos, continúa: "Los que llegamos a ser dinosaurios teníamos parámetros de los que no podíamos desviarnos. De veras, estoy tan confundido con la política actual, que ni siquiera sé si soy dinosaurio. Leo la prensa, oigo el radio, veo la televisión y escucho a tantos técnicos que hablan de la política que mejor la apago porque son muy pocos los que me convencen y muchos los que me desorientan. Y aclaro: no estoy en contra de los doctores, pero no creo que el doctorado sea patente para ser político".

Hablan los empresarios. Francisco Fuentes Terrazas, del Consejo Coordinador Empresarial de Mexicali, advierte: "Los tiempos ya cambiaron. Ahora un empresario puede acceder a un puesto de representación popular o manifestar públicamente su apoyo a un determinado candidato". Sin embargo, acota, como organismos "no podemos cargarnos de un lado o del otro".

Por su parte, Mario García Franco, ex precandidato priísta (en 1995) a la gubernatura del estado, opina que la alternancia en el poder en Baja California sí dejó daños. Primero, agrega, porque "el PAN no sabía ser gobierno y el PRI no sabía ser oposición". En lo que se resolvían las fricciones partidistas, "los empresarios nos quedamos sin un liderazgo que nos convocara a la promoción regional".

Acepta que para cambiar las cosas, los empresarios inconformes "deben participar en política". Pero tuvieron un empresario en el gobierno -Ernesto Ruffo-, se le inquiere. Sin miramientos, responde: "Nos engañó. Con todo el respeto que me merece, Ruffo no era empresario, sólo un buen empleado de Pesquera Zapata".

Asegura que la clase empresarial bajacaliforniana es priísta y que en las pasadas elecciones no hubo un solo acto del sector para Héctor Terán Terán; en cambio, Pérez Tejada sí los tuvo. "Ruffo sí fue aceptado por el sector empresarial porque Margarita Ortega nos parecía muy inclinada hacia la izquierda. Es cierto, los empresarios apoyaron por debajo del agua a Ruffo. Con el tiempo, nos decepcionamos, y aquel que diga que fue un buen gobernador para el sector, miente."

En cambio, para el ex gobernador Ruffo, la realidad se mira desde otro cristal cuando dice que los empresarios bajacalifornianos sufrieron una transición durante su administración. "De ser dependientes del gobierno, casi ponerse de pie militarmente frente al gobernador y pedirle canonjías, pasaron a trabajar sus empresas en forma distinta".

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Según Ruffo, dejó muy clara su posición al inicio de su mandato al decirles: "Ustedes son empresarios primero que nada. No se partidicen públicamente. Un empresario partidista está dependiendo de quién gane las elecciones y no puede andar de chaquetero cambiándose de casa cada rato. Mejor ayuden al país promoviendo el crecimiento económico".

Cuestión de enfoques.

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