Berol sacar mas punta

Ante la estacionalidad de sus ventas -que cayeron 50% por unidad en el primer bimestre del año-, la

Con 47 años de vida y 26 de operar su planta sobre la Vía Gustavo Baz, que algunos han llamado "la  avenida Mazaryk de la industria", Berol se encuentra a sus anchas en Tlalnepantla: a fin de cuentas el área metropolitana representa 50% de sus ventas totales y ahí es donde se encuentran muchos de sus mayoristas y proveedores de insumos y equipo.

- Líder en la fabricación de lápices, plumones, marcadores y otros artículos de escritura, la firma está haciendo enormes esfuerzos para superar los obstáculos que le presenta la actual crisis económica. Peor, si se considera que la fenomenal estacionalidad de sus ventas la vuelve más vulnerable a la incertidumbre y los altos costos del financiamiento.

- "Más de 60% de nuestras ventas anuales se registran para la temporada escolar, entre los meses de junio y septiembre, que es cuando surtimos a nuestros clientes y distribuidores explica Carlos M. Moreno Rivas, presidente y director general de Berol. Esto hace que la planeación de nuestras operaciones sea muy crítica."

- Para hacer el panorama más complejo hay que anotar que este es un mercado tradicional, a la antigua, y que el mayor volumen se desplaza a través de mayoristas y hasta la papelería de la esquina. Aunque su participación es creciente, los autoservicios todavía no tienen un papel estelar en el negocio.

- Enfrentar esta concentrada demanda exige levantar inventarios con seis meses de anticipación, y en el caso de gises y crayones desde el año anterior. Moreno reconoce que ningún fabricante podría afrontar esta producción con recursos propios y que es costumbre que cada ejercicio se gestione el apoyo de la banca e instituciones de crédito. Este año no será la excepción, aunque se proponen varias estrategias para minimizar los riesgos.

- "El reto más fuerte es la planeación de la producción, puesto que las ventas, que de por sí son difíciles de pronosticar, ahora todavía están más inciertas: en enero y febrero pasados, la venta por unidades bajó 50% respecto del año anterior. Para maximizar nuestra eficiencia trataremos de acelerar la producción al momento de la venta, por lo que hemos solicitado a nuestros clientes sus estimados de compra con base en una entrega por etapas. Espaciar las entregas nos permitirá reducir la demanda de fondos o manejarlos por menos tiempo y disminuir los gastos financieros."

- Maximizar con exportaciones
Para aprovechar al máximo su capacidad instalada Berol está iniciando envíos a mercados de Centroamérica y también a países de Sudamérica, que tienen la ventaja de una temporada escolar centrada en los meses de enero a marzo. Por lo demás, continúa sus ventas a filiales de la corporación en Estados Unidos, Canadá e Inglaterra, que datan de tiempo atrás.

- Aunque se felicita por estas oportunidades, Moreno no se deja impresionar en exceso. "Se ha dicho mucho que este es el momento ideal para exportar, pero yo diría que lo único que se ha mantenido estable es, desafortunadamente, el costo de la mano de obra. Cuando salimos a buscar materias primas nacionales para sustituir las importaciones descubrimos que tales proveedores no existen. Durante seis años se nos dijo que se estaba destruyendo la industria pequeña y mediana, cosa en la que nunca creí por completo: ahora resulta que es absolutamente cierto, por lo menos en el ramo en el que estamos."

- Moreno reconoce que los antiguos fabricantes nacionales se convirtieron en distribuidores de productos importados; para empeorar las cosas, muchos de estos insumos, como tintas y pigmentos, son de origen europeo, sobre todo alemanes. "Y es que además de la devaluación del peso, ahora tenemos que considerar la del dólar, que ha perdido terreno frente a monedas como el marco alemán."

- Los insumos traídos del exterior no son poca cosa en esta industria: Berol y sus competidores importan las tablillas de madera para la fabricación de lápices, que no se producen en México y proceden de Estados Unidos e Indonesia. También es importado el polipropileno para el modelado de plumones, cuyo precio aumentó el último año en 120% debido a una escasez mundial. Como remate, las ceras utilizadas en crayones y otros productos, aunque son provistas por Pemex, se cotizan en dólares y a precios internacionales. Por ponerlo en pocas palabras, hechos en México sólo son los trabajadores y los usuarios.

- Quizá el único consuelo que han encontrado los fabricantes de artículos de escritura es el relativo encarecimiento de los productos importados, que entraron a tráiler lleno durante los mejores días de la apertura comercial. "El caso del lápiz chino fue muy grave -recuerda Moreno-, porque llegó en condiciones ínfimas de precio y calidad: uno de esos lápices, después de pagar impuestos, transportes y otros gastos, salía al público más barato que la madera que utilizamos para fabricar los nuestros."

- En este caso, la Asociación de Fabricantes de Artículos de Escritura formalizó una demanda por dumping ante las autoridades, que fallaron a su favor y establecieron un impuesto compensatorio de 451%. De todos modos, los fabricantes reconocen que la solución definitiva al problema todavía está en chino. Se han detectado esquemas de triangulación y los misteriosos lápices orientales han aparecido en México con certificados de origen de otros países, incluso de algunos que se sabe a ciencia cierta que no fabrican lápices. Las autoridades prometieron hacer buena letra y ya han tornado cartas en el asunto.

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