Bocanadas de buen gusto

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Quien entiende el placer de fumar un buen puro, sabe de lo que estamos hablando. La cultura del tabaco es extensa e incluye una serie de accesorios que reflejan la sofisticación y elegancia de un estilo de vida privilegiado

- Exquisiteces de fumador 
Hay que cuidar los pequeños placeres de la vida, entre ellos, los puros. Hay accesorios especialmente diseñados para cuidarlos y conservarlos: con un humidor de alta calidad, por ejemplo, la vida del puro se extiende considerablemente. Para encenderlo, la flama debe ser tipo jet por la potencia y altura que ofrece, o de fósforos de madera, ya que los de cera contaminan la bocanada. No es lo mismo contener el puro en un papel celofán que en una elegante purera de metal, ya que mantiene la temperatura ideal para que el tabaco no se reseque. Estos factores hacen que fumar resulte una experiencia deleitante e incluso divertida.

- Los orígenes
Sin duda el mundo entero debería estar agradecido con Cristóbal Colón, quien, a su llegada al continente americano, descubrió los placeres del puro, y llevó sus virtudes por toda Europa. La elaboración de un puro de calidad exige de una combinación de distintas variedades de hojas de tabaco.

- Las cantidades y tipos de tabaco seleccionados determinan el grado de fortaleza en su aroma, la combustibilidad, y el carácter de su sabor (que puede ir desde amargo hasta agrio, salado o incluso dulce).

- Los puros más prestigiosos se producen en Cuba (habanos) y en la República Dominicana, gracias a sus excelentes condiciones climáticas.

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