¡Ábrete Sésamo!

Aun cuando los contenidos parezcan simples al auditorio adulto, poseen una fascinante organización
Gabriela Ruiz

Rocío Blanco, de siete años, es experta en Plaza Sésamo: “Me gusta mucho porque es muy divertida. Mi personaje favorito es Abelardo; es muy chistoso y tiene plumas de colores. Lo veo desde muy chiquita porque aprendí letras, números. Tengo un muñeco de Elmo y duermo con él; también tengo a Lolita, que canta y juega.” Este año, el programa donde veíamos la vida cotidiana de Beto y Enrique está celebrando su 30 aniversario. Por tal motivo, Gary E. Knell, presidente mundial de Sesame Workshop, visitó México como parte de las celebraciones que tendrán lugar el resto de 2003. La suya es una organización no lucrativa que produce Plaza Sésamo en conjunto con Televisa y otras cadenas televisivas alrededor del mundo. El directivo conversó sobre la trayectoria de la agrupación y el programa.

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30 años de infancia

¿Cómo surgió Plaza Sésamo?

La franquicia nació como consecuencia de los movimientos por los derechos civiles en los años 60. También por la necesidad de cerrar la brecha educacional en un país con zonas económicamente marginadas, habitadas por minorías étnicas que no estaban preparadas para la escuela y no tenían jardín de niños o preprimarias. Se pensó entonces que la televisión podía usarse para que los pequeños aprendieran letras, números y lecciones sociales. Fue el primer programa multiétnico. Desde el principio fue un éxito. La televisión con fines educativos, entretenida y humorística, no se había explotado antes. Ahora hay 20 versiones del programa que se transmiten en 120 países en el mundo.

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¿Cómo han logrado mantenerse al aire en los medios, que son notoriamente faltos de ética?
Es muy difícil hacerlo, pero el hecho de haber permanecido por tanto tiempo nos ha dado respetabilidad. Hemos ganado más premios Emmy que nadie en la historia de la televisión. Esto no significa gran cosa para un niño de cuatro años. Nuestra misión es tener un impacto educativo en los televidentes. Como no hay accionistas, no tenemos que sacrificar nuestros contenidos para hacerlos felices. Nos cercioramos de tener suficiente dinero para continuar y no perder recursos. Los medios de comunicación están atravesando notables cambios. Hay grandes multinacionales que poseen herramientas de producción y distribución. Competimos con gigantes como Disney, Nickleodeon, Fox y Time Warner. Por lo mismo es vital que mantengamos el programa actualizado, modernizado y al gusto de los niños, al tiempo que se transmiten mensajes educativos. Hemos reconstruido el show. En cada emisión hay una letra del día presentada por el Monstruo Comegalletas, tenemos nuevos segmentos de Beto y Enrique, un número presentado por El Conde Contar, otro segmento sobre el mundo de Elmo, que explora todo tipo de cosas y luego habla con su pez, que es su psíquico. Este año vamos a presentar Lola Aventuras, donde el personaje viaja por todo México. Esto se produce con imágenes generadas por computadora; es moderno y único. Las canciones también deben tener impacto y ser humorísticas. Nuestros escritores, actores y titiriteros hacen posible que todo esto suceda.

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Todo es negocio

¿Cómo se fondean?

Hay tres importantes fuentes: primera, las ayudas monetarias de fundaciones, corporaciones y gobiernos; segunda, los honorarios por la licencia para transmitir nuestros programas en todo el mundo; tercera, las licencias para hacer libros, videos y juguetes. Los recursos se destinan a investigación para nuevas producciones de Plaza Sésamo.

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¿Y los ratings?
México está muy fuerte. Tuvimos un evento en el Museo del Niño donde había unos 200 chicos cantando nuestras canciones a todo lo que daban sus pulmones. Estuve en una entrevista de radio acompañado de varios pequeños que sabían más de Plaza Sésamo que ninguno de nosotros. Tenemos una larga relación con Televisa y nuestra participación en términos de rating es muy alta. Este es el resultado de una larga tradición. El programa se ha convertido en una suerte de herencia de padres a hijos. Los adultos nos tienen mucha confianza y seguimos siendo sus favoritos.

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¿Cuáles son los principales retos para mantener el programa?
Económicos, para ser muy directo. Dependemos de sociedades. Tenemos una docena de personas trabajando en Nueva York para el resto del mundo; no es nada. En Disney tienen 25 personas nada más en su oficina de Malasia. En términos de empresa somos muy pequeños y por lo mismo buscamos socios en otros países, como México o Egipto. Aquí tenemos una relación sólida con Televisa y patrocinadores corporativos como Chrysler y Nestlé. El primero está haciendo una campaña sobre seguridad para niños en automóviles y el segundo otra sobre nutrición. Sin su apoyo no hubiésemos podido poner el programa al aire. También vendemos derechos a editoras de libros, por ejemplo Norma, en el caso de México. Hay licencias para videos y juguetes. La próxima navidad saldrá el CD para celebrar nuestro 30 aniversario. Somos parte de una cultura pop. Queremos convertirnos en el fuego de esa cultura; algo que la gente quiera emular, en lugar de toda la basura que se produce.

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Los mismísimos

muppets

¿Cuál es la diferencia entre Los Muppets y Plaza Sesamo?

Me da gusto que hagas esa pregunta. Podría hablar al respecto las próximas tres horas… Jim Henson creó todos los muppets, que incluyen a los que salen en Plaza Sésamo –Abelardo, Pancho Contreras, Lola, Elmo, El Conde, Beto y Enrique, entre otros–. También ideó lo que él llama los “muppets clásicos”, como la señorita Piggy, la rana René, etcétera. Los de Plaza Sésamo sólo aparecen en este programa, no se usan en ningún otro lugar. La rana René y Piggy salían eventualmente como invitados especiales, pero también lo hacen en emisiones para auditorios de mayor edad, más orientados a la familia, como El Show de los Muppets, las películas, etcétera. Henson vendió su compañía a la firma alemana EMT. Inmediatamente saltamos y compramos los muppets de Plaza Sésamo en diciembre de 2000.

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¿Qué monto pagaron?
Es confidencial. Ahora somos dueños de nuestros muppets de Plaza Sésamo. Es muy importante que protejamos la propiedad de nuestros personajes, porque no queremos que los posea alguien que no entiende y respeta la naturaleza didáctica de estas figuras. Es muy fácil comprar un personaje popular y sobrecomercializarlo. Nuestros muppets son maestros y han enseñado a muchos niños sin costo alguno a escala internacional. Esta es nuestra visión del proyecto.

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¿Cuál ha sido la evolución del programa en México?
Muchos programas para niños subestiman sus capacidades. Lo que nosotros hacemos es tratarlos con respeto. Deben poder encarar la realidad de una manera apropiada para su edad. Hemos podido manejar situaciones de desastres naturales, como terremotos y huracanes. En Estados Unidos tuvimos segmentos para abordar los ataques de septiembre 11. La esencia no era discutir el impacto del evento, aunque había muchos niños con trauma. Lo que hicimos fue tratar temas sobre miedo y pérdida, esperanza y provocación. Tuvimos una sección donde la contraparte de Abelardo en Estados Unidos perdió su nido por un huracán. Se siente muy triste y desesperanzado. La comunidad se junta para reconstruir el nido. Esto fue análogo a lo que sucedió en Nueva York. Los niños respondieron muy bien. Hubo cosas similares después del terremoto en México.

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Hay valores universales que están sembrados en el programa. Parte de la fórmula es la investigación que se hace para cada temporada. En la actual hemos trabajado principalmente en igualdad de géneros. La idea es que los pequeños aprendan que ambos sexos tienen las mismas oportunidades de tener éxito en la escuela y en sus carreras. Queremos que las niñas sientan que tienen la habilidad para convertirse en presidentas de México.

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Los niños… crecen

¿Son distintos los niños de hoy a los de hace 30 años?
El ambiente en el que crecen está mucho más bombardeado por los medios que antes. No pueden evitar ver imágenes de violencia, nos guste o no. Tienen que arreglárselas para filtrar este tipo de información. Los adultos hemos aprendido a filtrar el periódico y lo que nos interesa. Los niños no tienen esa habilidad. No entienden lo que hay detrás de los medios, lo que sale en la tele y por qué. Uno de los principales problemas en Estados Unidos es que muchos programas para niños son interrumpidos por anuncios de noticieros mostrando homicidios y robos, con fines de promoción, para que la gente los sintonice por la noche. Cuando tienes imágenes de eventos como los asesinatos masivos en las escuelas o aviones estrellándose contra edificios, que se repiten y se repiten, los más pequeños creen que el suceso está ocurriendo de nuevo. Es muy importante que esos medios piensen en los niños, pongan el dedo sobre ése renglón.

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¿Quieres agregar algo?
Que estamos muy emocionados por el 30 aniversario de Plaza Sésamo. Pero lo más importante es que este no es un programa de fantasías. Se trata de abrir las mentes de los chicos al hecho de que hay personajes malhumorados, como Pancho Contreras, pero que esto no equivale a que sean malas personas. Hay niñas como Lola que tienen grandes ambiciones, que posiblemente sean pequeñas, pero muy poderosas. Hay gente como Abelardo que es muy grande, pero inocente, y que trata de encontrar su camino en el mundo. Son ejemplos positivos de lo que hay en el planeta.

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Por lo pronto, Rocío advierte: “Me cae gordo el monstruo que sale del bote de basura, porque es asqueroso y se la come. Dice puras cosas de basura y cochinadas.”

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Dato curioso: la versión de Plaza Sésamo que se transmite en Israel tiene un Beto musulmán y un Enrique judío, que conviven todos los días en paz.

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