Buenas noticias, por favor

Con un Congreso renovado y un Presidente que ya no necesita hacer campaña, ahora es momento de actu

Aunque estas líneas fueron escritas unos días antes de que se llevaran a cabo las elecciones intermedias, de antemano anunciamos una buena noticia: ya no tendremos un mandatario de la república de gira electoral por diversas entidades, emisoras de radio y canales de televisión. No pretendemos ser ingenuos, pero se nos antoja posible, ahora sí, que Vicente Fox y su equipo se concentren en gobernar al país. Digamos que es una aspiración legítima, en el entendido del gran cúmulo de pendientes por destrabar, para lo que se requiere bastante más acción (y muchas menos giras y palabras) por parte del gobierno federal.

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En esta edición planteamos seis propuestas que, en verdad, pueden activar la adormilada economía mexicana: Hacienda puede más; primer paso laboral; más megawatts y gas; más ley, mejores leyes; menos pobres, más mercado; un proyecto (con estrategias) de país (ver artículo de portada). A través de un eficaz trabajo de análisis y scouting, nuestros periodistas hurgaron en varias cabezas pensantes y rescataron documentos valiosos para ofrecer, en unas cuantas páginas, un compendio de ideas específicas y prácticas que pongan a México en el sendero del crecimiento. No podemos seguir esperando.

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Obviamente hace falta más, mucho más, que la concentración del Presidente y su equipo para que ocurran las reformas estructurales (del Estado, fiscal, laboral, energética, etcétera). Urgen –y por obvias razones este se vislumbra como el mejor momento, sin importar a qué partido benefició más la contienda electoral– legisladores conscientes de su responsabilidad con la nación, capaces de privilegiar los intereses del país sobre los grupales e individuales. El nuevo Congreso de la Unión tiene ante sí el gran reto de quitar los candados que permitan a México crecer con vigor y de manera sostenida.

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Mucha gente piensa que en esta nación habría que comenzar de cero. La realidad es otra: para ser justos, debemos reconocer que existen auténticos avances en diversas esferas. Más allá de la propia consolidación democrática e institucional, en donde es imposible negar la evolución reciente, se vislumbra hoy un marco propicio para la inversión. Sin embargo, para que esta sea una realidad cotidiana en todo el territorio del país, los capitales requieren de un mayor impulso.

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Por favor: que inicien las buenas noticias.

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–Los editores

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