Cerrajeros del futuro

El país cambió: ya no basta con tocar a la puerta del Ejecutivo para obtener algo. Esto abre un me
Alejandra Xanic

Hace dos años, el Consejo Nacional de la Industria Maquiladora de Exportación hizo lo que nunca había hecho el sector privado en el país. Desistió de sus contactos en el poder Ejecutivo y decidió contratar un despacho de cabilderos.

- El Consejo supo que la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial tenía entre manos un nuevo impuesto que afectaría a sus proveedores nacionales. En otros tiempos, los líderes habrían tocado a las puertas de la secretaría y transmitido su oposición en una llamada o un desayuno.

- Pero el mapa político era distinto esta vez y por eso decidieron escuchar a un cabildero. La elección de 1997 arrebató la mayoría al Partido Revolucionario Institucional (PRI) en la Cámara baja, que garantizaba la aprobación de las iniciativas enviadas por el Ejecutivo.

- La osadía del Consejo de la maquila la repiten ahora las cámaras y grupos empresariales. En los tres años que pasaron, nacieron una docena de despachos privados y de grupos de enlace con los órganos legislativos y del Ejecutivo. Se trata de un nuevo nicho de negocios en México.

- Si el escenario de 1997 implicó algunos cambios, con la victoria de Vicente Fox en la elección presidencial, y la salida del PRI tras 71 años en el poder, el del 2000 podría derribar las formas tradicionales de negociar.

- Los primeros pasos
El gobierno federal ya había cabildeado antes de 1997. Se sabe que en Estados Unidos pagó $20 millones de dólares a empresas especializadas para impulsar el Tratado de Libre Comercio en el Congreso de ese país. Pero en diciembre de 1997 tuvo que negociar por primera vez en casa, y con los partidos, la iniciativa de ley de ingresos.

- “Me contaba un ex secretario de Hacienda que él dejaba la iniciativa de ley firmada y se iba de vacaciones al mar. Alguien le llamaba después sólo para avisar que estaba aprobada”, dice Mauricio Reyes, quien dirige el equipo de cabilderos que se creó en ese año por orden presidencial en la Secretaría de Hacienda. “Ahora tenemos que dormir en el Congreso, para reforzar y cuidar nuestras iniciativas.”

- La compañía Burson Marsteller vio en ese escenario una oportunidad de negocios, abrió en México el área de “Práctica de Gobierno y Comunidad” y comenzó a dar cursos a sus posibles clientes de lo que era cabildear, como ya lo hacía en Argentina, Chile y Guatemala.

- “En México no había sido un tema sustantivo porque sabíamos que (las empresas) tocaban a una sola puerta para solucionar sus asuntos”, dice Aliza Chelminski, directora de la oficina de la oficina de relaciones públicas en México.

- Y esa puerta no era la del Poder Legislativo.

- Gustavo Almaraz aprendió pronto en el Senado que, de poder, tenía muy poco. “Yo les decía a las cámaras (empresariales) de mi estado ‘¡úsenme!’, pero no le veían caso. No servía para nada acercarse al Legislativo, que era totalmente levanta-dedos, una vergüenza”, dice el ex senador del PRI por Baja California.

- Almaraz abrió en ese mismo año su despacho de cabildeo Grupo Estrategia Política. Lo hicieron después la ex legisladora María Emilia Farías; la ex secretaria de Turismo, Silvia Hernández, y Antonio Ocaranza, hasta 1998 jefe de prensa internacional de la Presidencia de la República.

- Desde entonces, otras empresas multinacionales de relaciones públicas abrieron el área de cabildeo y se han instalado una docena de despachos y oficinas de “enlace” con el Legislativo y con las secretarías de Estado.

- Las primeras batallas
Aunque la actividad todavía es nueva, y son relativamente pocas las empresas que contratan estos servicios, ya hay algunas batallas libradas.

- Además del Consejo de la maquila, que en 1998 contrató a Grupo Estrategia Política para evitar que se aprobara un impuesto a sus proveedores nacionales, la Cámara de la Industria Cinematográfica decidió combatir una propuesta de ley promovida por el PRD que podía perjudicarlos y recurrió a Estrategia Pública Consultores, de Silvia Hernández. La iniciativa no prosperó.

- Una agrupación de empresarios de casinos de Estados Unidos contrató por año y medio al despacho de Gustavo Almaraz para impulsar la apertura de México a esta industria.

- La Business Software Alliance y la Asociación Mexicana de Productores de Fonogramas y Videogramas, también buscaron el soporte de cabilderos de la publirelacionista Edelman para promover cambios en la legislación federal y en los códigos penales de los estados, cuyo fin era incluir a la piratería como un delito y como un crimen perseguido de oficio.

- Juego en equipo
Son pocas las empresas que han contratado directamente a cabilderos. Estos presumen que en México será algo gremial y no tanto individual. “El interés particular no es válido; las empresas lo harán a través de sus cámaras”, dice Óscar Fitch, quien comanda el grupo de enlace del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) con el Legislativo.

- No es el caso de los gigantes del sector privado. En Estados Unidos algunas empresas mexicanas hacen cabildeo por su cuenta. Según los registros del Center for Responsive Politics, una organización civil basada en Washington, Teléfonos de México, Cemex, Vitro, Pulsar y Televisa han contratado empresas cabilderas en los últimos años para velar por sus intereses en ese país. En 1998 Telmex fue el cliente más importante para la agencia Fleishman-Hillard Inc.

- Pero así como éstas se adaptaron al escenario estadounidense, otras multinacionales olvidaron importar sus prácticas a México y, en cambio, centraron su poder de influencia en el Ejecutivo. “Las grandes empresas son muy parroquiales todavía. Piensan que porque son grandes y se sientan a comer con el Presidente no tienen que hacer talacha de convencimiento con otras audiencias. El México de las llamadas ya no existe, y el que toma la llamada está muy temeroso de tomar una decisión”, cree Antonio Ocaranza, de Public Strategies Incorporated (PSI).

- A finales de 1997 los grupos parlamentarios acordaron un incremento al impuesto a las bebidas alcohólicas, y en 1999 decidieron en comisiones incrementar el gravamen al tabaco en 100%. “Cuando los industriales quisieron reaccionar, era demasiado tarde”, dice Reyes, de la Secretaría de Hacienda, que con su equipo pasa jornadas enteras en los pasillos, restoranes y cubículos de las cámaras, pulsando el ánimo de los diputados.

- La industria del tabaco era, hasta 1998 y antes de la cascada de demandas en su contra, la cuarta rama que más gasto hacía en cabildear al Congreso de Estados Unidos ($67 millones de dólares en 1998). Según datos del CRP, en 1998, solamente Phillip Morris pagó $23 millones de dólares a cabilderos.

- “El tabaco no trasladó sus prácticas. No acaba de caerles el veinte de que este país ya es otro”, interpreta el cabildero Gustavo Almaraz.

- Los dados en el aire
Francisco Pandal, director del grupo de enlace de la Confederación Nacional de Cámaras Industriales (Concamin) con el Congreso, mira con entusiasmo el nuevo entorno. “En Estados Unidos el cabildeo se hace por bancadas, como lo hicimos por un tiempo aquí. Ahora no sabemos cómo se hará: el PRI está muy libre, los legisladores están muy sueltos, ya no votan en bloque; en el pan no alzarán la mano por todo lo que diga Vicente Fox y el PRD está partido en muchos cachitos. No sabemos qué vamos a ver.”

- Y las banderas quizás no sean las mismas ya. Al PRI podría convenirle tomar las del PRD y al pan desistir de las que impulsó cuando el presidente era un priísta, como la iniciativa de modificar la ley de Contabilidad que ataría las manos al Ejecutivo en el ejercicio del presupuesto.

- La Concamin anunció hace unas semanas que fortalecería la unidad de cabildeo con el Legislativo. Por estos días llegan cartas a las cámaras e industrias de quienes les ofrecen asesoría. Diputados recién egresados del Congreso, cabilderos experimentados y funcionarios con un pie fuera de la administración.

- “Ahora, cualquier compañía y organización, cuyos intereses se vean afectados por decisiones gubernamentales o legislativas, deberá recurrir a consultores expertos para recibir asesoría y obtener éxito en sus propuestas”, plantea la ex legisladora María Emilia Farías.

- “Contamos con la experiencia, el sustento técnico, la capacidad y los contactos adecuados”, señala el antes congresista Sebastián Lerdo de Tejada.

- Otras fichas en la partida
Para Ocaranza y Chelminski, el cabildeo va más allá del Poder Legislativo.

- El fracaso del Registro Nacional de Vehículos (Renave) y el veto en Guanajuato a la penalización del aborto, son apenas muestras de que ya no basta que el Legislativo o que un gobierno local autorice algo para que suceda.

- “Ha surgido otra entidad, que es la sociedad civil. El cabildeo no consiste sólo en hablar con el Legislativo: se trata de generar opinión pública que mueva al Legislativo”, dice Chelminski.

- Ocaranza encuentra continuamente temas en los que querría intervenir. Los capta en los programas de radio, en los periódicos. La ampliación del Metro, la instalación de una gasera, la polémica del aborto, el nuevo aeropuerto para la Ciudad de México. “Nosotros manejamos asuntos.”

- Su empresa, psi, que tiene su matriz en Texas, intervino en 1999 para lograr que se construyera un nuevo estadio de basquetbol para el equipo de los San Antonio Spurs. La comunidad quería el estadio, pero no pagar por él con sus impuestos.

- PSI estudió las opiniones y las condiciones bajo las cuales la población estaría dispuesta a apoyar la construcción; identificó una propuesta y la consensó con los actores en escena. Finalmente, quedó establecido un impuesto al turismo para fondear el proyecto.

- “Nosotros estudiamos al público no como un consumidor, sino como un actor político, y armamos alianzas”, dice Ocaranza. “En México, la gente votó y ganó poder. Las instituciones quedaron muy chiquitas. Ahora la población sabe que su opinión puede hacer la diferencia, y eso lo debemos considerar.”

- Cuña que aprieta
Luz Rosales Esteva busca que esto suceda. Por años, los grupos civiles han tenido que hacer circo, maroma y teatro para llevar sus propuestas y protestas a los legisladores y al Ejecutivo. “Si no hacías ruido, si no te plantabas, no te hacían caso”, dice la dirigente del Movimiento Ciudadano por la Democracia (MCD).

- Desde hace un año y medio, el MCD organiza talleres de cabildeo para que las organizaciones civiles diseñen otras formas de intervención.

- “Les enseñamos a priorizar asuntos, a trazar un mapa del poder, identificar  aliados, oponentes indecisos y delinear una estrategia para incidir”, dice Miguel Ortega, capacitador del MCD, que tuvo entre sus alumnos a la organización de deudores El Barzón y a Maderas del Pueblo.

- “A mi modo de ver, cuando entra en tu idioma la palabra cabildeo, es un avance grandísimo. Pasas de una sociedad acostumbrada a la denuncia, a una sociedad que debe pensar en propuestas”, dice Rosales.

- El MCD cabildea desde hace dos años, junto con otras 15 organizaciones, para lograr cambios en la manera como se ejerce el presupuesto: buscan que las campañas políticas sean más cortas, que el voto sea menos costoso, que se reduzca el financiamiento a los partidos políticos y baje 20% el sueldo de los funcionarios públicos.

- “Estamos a años luz de ser cabilderos profesionales y es hacia donde tendríamos que ir, para estar a la altura de empresas y gobiernos. De entrada, cabildear es acabar con las pláticas en lo oscurito, comenzar a hablar de cara a la sociedad”.

- Rediles para el cabildero
Cuando Mauricio Reyes comenzó a recorrer los pasillos de la Cámara de Diputados, más de uno lo miró con suspicacia. Cabildero y de Hacienda, seguramente estaría por ahí para corromper.

- “Nosotros no somos traficantes de influencias, no somos emborrachadores de diputados, somos diseñadores de estrategias de comunicación para que los legisladores voten informados”, defiende Almaraz.

- La sospecha no es gratuita. Finalmente, en México, el juego de la influencia se ha ganado tradicionalmente a punta de viajes, regalos, comisiones y salidas a comer.

- En Estados Unidos, capital mundial del cabildeo, quedaron prohibidos apenas hace cinco años los regalos de cumpleaños y de Navidad a legisladores; también las cenas y el tradicional viaje todo pagado al torneo de golf en Idaho.

- La ley que rige a los cabilderos, que promulgó el presidente William Clinton en 1995, los obliga a hacer público el nombre de sus clientes, los asuntos que manejan, sus contactos en el Legislativo y su ingreso. Establece que un ex legislador puede ser cabildero solamente un año después de haber dejado el cargo.

- “Lo que querían era transparentar la acción legislativa, que los ciudadanos pudiéramos saber quién estaba detrás de las iniciativas y quién influía sobre los legisladores”, explica un miembro de CRP.

- Reglas a la mexicana
Los cabilderos en México hablan de establecer no una ley, sino un código de ética, y crear un registro de quienes operan. Hoy día, “cualquiera que es ex diputado o funcionario, sólo tiene que decir que tiene un contacto para que le crean que es cabildero”, se lamenta un legislador.

- Reyes propone que se haga público, como en el vecino del norte, quién cabildea, para quién y cuánto recibe. Magdalena Carral, presidente de Edelman México, propone que se vuelvan empresas públicas que coticen en bolsa.

- Para Chelminski, de Burson Marsteller, las reglas tendrán que acotar a ambas partes: a cabilderos y a legisladores. “Para que haya transparencia, también la agenda del Legislativo tiene que ser más pública.”

- En tanto, Fitch del CCE, recuerda las angustias que provocan las reuniones en privado y las decisiones a última hora en las reuniones de comisiones. “Queremos evitar eso de estar persiguiendo ambulancias. El congreso tiene que consultar a la sociedad,  no tiene por qué estar durmiendo ahí para defender sus intereses”, dice Pandal, el jefe de cabilderos de Concamin.

- El tema de la regulación está en la mente de varios legisladores, pero todavía no es un asunto sobre la mesa. Los cabilderos creen que la reelección de senadores y diputados los volvería más responsables en su ejercicio. “En el momento en que tengas reelección de diputados y senadores, el Legislativo se volverá más cuidadoso (de no corromperse) y perceptivo de las demandas de sus representados, porque tendrán que ir a rendirles cuentas para ser reelectos”, cree Chelminski.

- Por lo pronto, ahora son todo miradas. Los despachos estudian los movimientos en el Congreso, el reparto posible de las comisiones, las discusiones en el equipo de transición del presidente electo Vicente Fox.

- En el Consejo Coordinador Empresarial, Fitch arma una base de datos con el perfil de cada legislador entrante; revisa la agenda de las iniciativas que quedaron en “la congeladora” del Congreso y que están pendientes de votar. Las cámaras repasan la agenda que traen los partidos.

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- La industria farmacéutica, las empresas del sector eléctrico y petroquímico, las compañías interesadas en la subrogación de servicios del Instituto Mexicano del Seguro social (IMSS), se comienzan a mover y tocan a las puertas de los cabilderos, en vísperas de la toma de poder del nuevo presidente y de la conformación de las comisiones legislativas.

- “Si la composición del Congreso en 1997 obligaba a ponerse las pilas, ahora aún más”, anticipa Reyes.

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