Cirujano biónico

Investigadores mexicanos diseñaron un brazo mecánico para usar en laparoscopia, sin presupuesto, e
Cristina Calvo

El doctor Leonardo Acho nunca se imaginó contar con el apoyo de un cirujano -al que no le temblara la mano después de tres horas continuas de cirugía. Y es -que su compañero tampoco tiene corazón que palpite ni pulmones que respiren, -por eso puede moverse con precisión. Mejor dicho, con la precisión que ningún -ser humano es capaz de lograr. Su identidad es desconocida por muchos y su -nombre no le ayuda para quedarse grabado en la mente de quien lo conoce. Se -trata de Tcipakomat RL626, un robot cirujano desarrollado totalmente por -investigadores mexicanos, cuyo nombre proviene de una historia que habla de la -creación del universo.

- Así, Leonardo Acho Zuppa, investigador del Centro de Investigación y -Desarrollo de Tecnología Digital (Citidi) del Instituto Politécnico Nacional, -y Harry Miller Fogel, médico cirujano de IMSS, construyeron un prototipo -robótico para asistir el trabajo realizado en cirugía laparoscópica -(comparada con la cirugía abierta convencional, la laparoscópica es menos -invasiva y, por lo mismo, reduce el dolor postoperatorio, además de que -disminuye el tiempo de recuperación).

- Para el diseño de este autómata digital echaron mano de software de -reconocimiento de voz, ya que el brazo biónico obedece los comandos de voz del -cirujano, así como sus instrucciones manuales, a través de un teclado de 12 -botones que cabe en la palma de una mano. El robot guarda y memoriza las -órdenes en su memoria de almacenamiento y las repite de manera automática y -exacta. Cortar en movimiento descendente y suturar son algunas de las funciones -que ejecuta, de tal suerte que sus movimientos son siempre precisos. Además, el -paciente puede estar en paz, ya que cualquier orden dada es analizada por -Tcipakomat, y si no entra en la serie de movimientos lógicos que tiene -programados, simplemente no la ejecuta.

- La idea surgió a raíz de la experiencia de Miller Fogel, que ya había -empleado un robot semejante y decidió que México debía contar con un modelo -propio. Durante un año trabajaron en la creación del brazo biónico que en su -primera versión ejecuta siete comandos de voz para operarlo, sin dejar a un -lado que los cirujanos no requieren de ningún curso para hacer uso de él.

- No le tiembla la mano
-La inmensa ventaja de este cirujano de metal es que, una vez programado, -realizará la tarea que uno quiera cuantas veces sea necesario y con la -precisión requerida. Además por su costo, de aproximadamente $20,000 dólares, -podrían adquirirlo instituciones de educación superior, centros de -investigación e industriales. Lo más sorprendente de todo esto, es que el -movimiento del brazo manipulador podría ser casi similar al del humano. A lo -anterior hay que sumarle que su destreza para realizar tareas repetitivas por un -largo periodo de tiempo, supera al brazo humano, pues no titubea en ningún -momento y no entorpece la labor del cirujano.

- A finales del año pasado, el robot se encontraba en fase experimental, pues -durante 2004 se realizaron pruebas en animales, específicamente en cerdos, para -perfeccionar el sistema mecánico, y en menos de dos años, poder aplicarlo en -humanos.

- Lamentablemente, Acho y Miller Fogel se quedaron sin presupuesto y el sueño -terminó. Hoy, el Tcipakomat es una pieza de museo que ostenta el ingenio y el -trabajo de un mexicano, pero también la falta de compromiso de instituciones -como el Conacyt.

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