Cáncer organizacional

Si la corrupción invade a su empresa, sea valiente y pregúntese: ¿qué estoy dispuesto a sacrific
Héctor Zagal Arreguín

Una versión nueva de la fábula de los ratones y el gato cuenta que los -roedores, víctimas de los embates continuos del felino, decidieron acudir a un -afamado consultor de empresas. El dictamen del especialista fue: “Aten un -cascabel al cuello del gato, de suerte que el tintineo evite los ataques -sorpresivos”. Los asistidos aplaudieron la recomendación extraordinaria. -Entonces un ratón viejo preguntó: “¿Quién le pondrá el cascabel?” El -asesor respondió con indignación: “Eso no es asunto mío, es un problema -operativo.”

- Una vez aterrizado el relato, vale decir que la corrupción, crisis de -valores, falta de ética en la política y en la empresa existen, pero... -¿quién colocará la campanilla al micifuz? ¿Qué podemos hacer para combatir -la descomposición en las organizaciones?

- La corrupción no es exclusiva ni de nuestro siglo ni de México. Es tan -antigua como el hombre. Un problema habitual del imperio romano era la -deshonestidad de los recaudadores de impuestos: los faraones también tenían -que luchar contra los escribanos tramposos. Por otro lado, hay quien sugiere que -la primera “mordida” en nuestra historia patria la dio Moctezuma, quien al -saber que Quetzalcóatl –en forma de Hernán Cortés– venía a Tenochtitlan -a recobrar su reino, le envió cuantiosos “presentes” para disuadirlo y -animarle a regresar por donde llegó.

- El fenómeno es tristemente generalizado en nuestro país, lo mismo en la -iniciativa privada que en el gobierno. Basta abrir el periódico para -verificarlo. Desde niños aprendemos que los policías de tránsito son “comprables” -por unos pesos y nos enseñan a desconfiar de los gobernantes. En otras -culturas, el corrupto surge por tentación, en México, lo somos por tradición. -Los índices de copia en los exámenes universitarios, por ejemplo, son -alarmantes. Algunos hablan de 45% contra 5% en las instituciones educativas -estadounidenses (todas, cifras difícilmente corroborables).

- Estudiantes “copiadoras” y catedráticos mal pagados engendran -profesionistas de segunda: nuevamente el círculo vicioso hace acto de -presencia. La transigencia –o al menos la tolerancia– hacia la corrupción -es uno de los valores sobreentendidos de la sociedad mexicana: “Pena robar... -y que te cachen”, “hay que estudiar derecho... para vivir chueco”, “nadie -aguanta un cañonazo de $500,000 pesos”...

- La corrupción cristalizó en México en forma de estructuras (con -beneplácito de muchos extranjeros que también viven de ellas). Podemos decir, -sin temor a exagerar, que una cultura de la corrupción incorporó a la nación -en ese círculo vicioso que enunciamos con distintas versiones: -corrupción-crisis-corrupción; malos sueldos-corrupción-malos sueldos.

- Los apuros económicos y el deterioro social entraron en una espiral -perversa, cuya válvula única de escape se llama violencia. El incremento de -las actividades delictivas es fruto de combinar inestabilidad financiera con -corrupción. Vaya, los ingredientes perfectos para un coctel molotov: sólo -agítese bien y tendrá robo de autos en serie, industria del secuestro en todas -sus variantes, fraudes bancarios, asaltos a domicilio y todo aquello que el -ingenio mexicano pueda dar.

- La corrupción genera costos
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De ninguna manera mi propósito gira alrededor de escribir sobre los medios -posibles para mejorar el entorno mexicano. No sólo es una tarea titánica, sino -que exige un análisis político complejo. Mi interés consiste, por ahora, en -centrarme sobre el combate a la corrupción, partiendo de la organización y no -del ambiente político. Aunque quiero advertir que la moralidad de una -organización en un aire de corrupción generalizada tiene más de buenas -intenciones que de realismo objetivo. Por ello, el estudio del entorno es un -elemento fundamental. De ahí que las situaciones políticas y sociales sean -también incumbencia del empresario, porque los espacios corruptos incrementan -los costos y entorpecen el desarrollo corporativo.

- No pocas veces, renglones como merma, gastos de representación y varios son -subterfugios para ocultar los desembolsos generados por la corrupción. -Funcionan igual las erogaciones altas del departamento jurídico y de la -contraloría. Ese ambiente corrompido genera la organización modelo “Almoloya”. -Lo más caro de una cárcel de alta seguridad no es dar de comer a los presos, -sino impedir que se escapen.

- El patrón “Almoloya” hace grandes inversiones en un sistema que lo -protege de sus mismos integrantes. La empresa “Almoloya” no sólo tiene que -defenderse de los competidores, también debe hacerlo de sus propios empleados. -El enemigo está afuera, pero también dentro. El directivo de una compañía de -este tipo adquiere una función nueva: alcalde de cárcel.

- La corrupción es una especie de “subcontrato” mediante el cual el -individuo corrupto “vende” por cuenta propia un servicio que ya estaba -pagado (e.gr. cobrar por otorgar una licencia de vinos y licores “gratuita”), -un producto o servicio que no estaba pactado (e.gr. cobrar material de -primera como material de segunda) o el incumplimiento del deber (e.gr. -cobrar por no dar el contrato al mejor proveedor).

- Llamo la atención sobre dos aspectos de la corrupción:

- 1. Suele involucrar a varias partes interesadas: tiende a la complicidad. -El robo “hormiga” –el mesero que sustrae algo de whisky diariamente– es -un tipo de corrupción, pero no es la muestra clásica ni la más aberrante.

- 2. Se articula a partir de las leyes y controles de la operación. Las -licencias “se venden” porque son gratuitas; no se aplica la infracción, -precisamente, porque debe aplicarse; no se compra al proveedor más barato -porque es obligación hacerlo.

- La corrupción es como el cáncer: utiliza los mismos mecanismos del cuerpo -–de la organización en nuestro caso– para producir el mal. Por eso es tan -difícil combatirla. Ambos puntos son generados por el organismo. Atacarlos sin -dañar las “células” sanas, sin interferir en la operación cotidiana, es -muy complicado. Quien es corrupto –al igual que la célula cancerosa– daña -la estructura valiéndose de los poderes que ella le otorgó. El corrupto –como -la célula maligna– lleva ventaja. Ni la organización ni el organismo viven -retirando poder al individuo ni a la célula. Sin un margen de autonomía, ni -las personas ni las células colaboran con la organización o el organismo. De -ahí que los controles sean instrumentos de empleo delicado. Así como la -quimioterapia puede exterminar las células cancerosas –de hecho también -finiquitaría la vida del paciente en algunos casos–, así los controles -pueden acabar con la corrupción, pero también con la vitalidad de la empresa.

- A estas alturas brilla claro que en el combate a la corrupción resulta -fundamental el control por personas. No hay sistema de vigilancia que resista la -mala intención. Reza la sabiduría popular: “Puesta la ley, puesta la trampa.” -Podemos disponer de los registros más sofisticados, de los reglamentos más -claros, de las auditorías más avanzadas, pero si los miembros de la -organización se empeñan en corromperse, corruptos serán. La última palabra -está en boca de los hábitos morales del individuo y en la sensibilidad de los -directivos para orientarlos. ¿Cuánto está dispuesto a pagar?

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