Competitividad económica al estilo Ana

Independientemente de la pista donde tenga lugar una carrera, las historias de éxito no nacen, se h
Adina Chelminsky *

Mientras las mejores atletas se comen el polvo de Ana Guevara, la economía mexicana se rezaga cada vez más frente al resto de las naciones. La competitividad de nuestro país se come el polvo de otros países cuyos modelos y políticas de desarrollo nos superan poco a poco. Según un estudio del IMD, ocupamos el lugar número 24 en una lista de 30 países (el año pasado éramos el 19).

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El grado de competitividad no es importante por ganar el mejor lugar de una lista. Ser una nación competitiva es uno de los aspectos más importantes del desarrollo económico, ya que refleja la habilidad de cada nación para crear un ambiente capaz de sustentar el valor de sus empresas y dar prosperidad a sus ciudadanos. Este indicador no sólo mide el éxito presente de un país, sino que sustenta el camino y las posibilidades del futuro.

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Al ver el recorrido de Ana Gabriela nos damos cuenta de que, independientemente de la pista donde tenga lugar una carrera, las historias de éxito no nacen, se hacen. En el tesón y dedicación de esta increíble atleta podemos encontrar importantes lecciones para el desempeño de la economía nacional.

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1. No hay pretextos. Ana Gabriela no es una atleta de color, no viene de una nación sobresaliente en pista y campo y el apoyo que recibía al inicio de su carrera era marginal; sin embargo, esto jamás la detuvo. Así, el éxito de un país no está predestinado por las ventajas o desventajas con las que ha sido dotado, sino por la efectividad de las políticas públicas para maximizar las condiciones de desarrollo.

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2. Es un trabajo conjunto.  Ana no corre sola. Atrás de ella hay un equipo profesional (entrenador, fisiatra, doctor) que trabaja con una meta común. La competitividad de las naciones es un esfuerzo multidireccional, en el que se debe trabajar, al parejo, en el desempeño económico, la eficiencia del gobierno y de las empresas, y en la infraestructura física y humana.

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3. Las metas son de largo plazo. Ana tardó siete años en llegar a la cima y nunca se dejó vencer. Mejorar la competitividad de un país no depende de recetas, el éxito sólo se alcanza cuando una nación logra combinar los estándares económicos que marca la modernidad con sus características particulares. Este es un proceso de muy largo plazo, que requiere continuidad y convicción.

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4. Las medallas se obtienen en la pista. Ana se dedica a correr, no se distrae con declaraciones o polémicas, demuestra su supremacía en donde cuenta. El barullo político minimiza la aplicación de medidas efectivas (a cambio de las que son políticamente más rentables) y sabotea cualquier esfuerzo para fomentar el desarrollo y la competitividad de un país.

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Así es que, Ana, después de colgarte todas las medallas que te has propuesto, ayúdanos a diseñar una nueva política económica para este país. ¿Que no sabes nada de economía o de política? No te preocupes. De esos expertos hay muchos. Necesitamos alguien que nos enseñe lo que realmente se necesita para ganar.

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* Retroalimentación: adinach@infosel.net.mx

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