Concertación: tercera llamada

&#34Si el mercado rige todo, la salud y la educación serán siempre para quien pague más.&#34
Dauno Tótoro Taulis

Poco más de la mitad del electorado chileno –51.3% de los votos– entregó su confianza al izquierdista Ricardo Lagos, ya sea por convencimiento o por miedo a la derecha. Al asumir la presidencia de Chile, el próximo 11 de marzo, Lagos deberá ahora responder al desafío: fortalecer la democracia, o entregar el país dentro de seis años a los antiguos socios del dictador. De esto y más habla el próximo Presidente de Chile, en exclusiva para Expansión .

- Los dos gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia han privilegiado las relaciones comerciales con países del Primer Mundo. ¿Se mantendrá esta tendencia? ¿Cómo espera será su relación con México?

- Chile tiene una balanza comercial muy diversificada. De nuestro comercio, 30% se hace con Europa, 25% con el Sudeste Asiático, aproximadamente 20% con América Latina y 18% con Estados Unidos. Esa es la razón por la cual Chile ha buscado acuerdos comerciales con distintos bloques en el mundo.

- En el caso particular de México, lo que hemos buscado es un acuerdo de libre comercio, lo que nos ha permitido incrementar fuertemente y recuperar los niveles de comercio que teníamos hasta antes del 90. A mí me gustaría poder intensificar aquello, en tanto el nivel de complementariedad de Chile con México es muy alto.

- México tendrá elecciones presidenciales este año. ¿Cuál espera usted que sea el resultado?
Como Presidente de Chile no me corresponde opinar acerca de lo que van a decidir los amigos mexicanos, sólo quisiera decir que me gustaría que cualquiera que fuera el resultado, podamos intensificar y profundizar nuestras relaciones, los intercambios culturales. Creo que mientras más profundicemos los intercambios culturales, más se verá beneficiado Chile de esa tremenda riqueza cultural que posee México. Creo que a ratos hemos hecho una política latinoamericana muy centrada en la economía y muy poco en la cultura, en las raíces comunes.

- La estrecha diferencia obtenida en estas elecciones entre su candidatura y la del derechista Joaquín Lavín parece indicar un desgaste de la credibilidad de la Concertación y sus dirigentes.

- ¿De qué modo pretende recuperar esta confianza perdida?
En primer lugar, esta es una coalición que lleva 10 años de existencia; en segundo lugar, es una coalición que se presenta a una elección en el peor momento del gobierno: es el año en que tuvimos un crecimiento de prácticamente 0%, y en el que el nivel de desempleo subió de 5% a casi 12%. Por lo tanto, no era éste el momento óptimo para una elección. Este resultado electoral está atravesado por estos factores, así como por el desgaste, por los errores y las cosas que no se han hecho bien como coalición. Ante esto yo planteo que necesitamos una coalición que sea mucho más ágil, la necesidad de volver a crecer económicamente, pero con un gasto social mucho más fuerte.

- Durante los últimos 10 años, si hablamos del Producto, la desigualdad en la distribución del ingreso permaneció inalterada. Disminuyó el número de pobres porque la economía creció, pero la desigualdad es la misma.

- ¿Cómo crecer con igualdad? (Este fue el eslogan de la campaña de Lagos.)
Eso obliga a políticas públicas muy activas en beneficio de los sectores de la sociedad más desposeídos. Entonces, cuando digo que quiero doblar la subvención educacional para 20% más pobre, estoy aplicando una medida muy concreta: igualdad de oportunidades es discriminar positivamente para dar más en vez de menos, y esto lo puedo aplicar en educación, o en salud.

- Igualdad de oportunidades no es darle a todos por igual, porque eso generaría un grave desequilibrio. Lo importante es que se entienda que yo no quiero tener una sociedad de mercado, una sociedad en que sea el mercado quien determine la resultante social. La sociedad la definen los ciudadanos, y como tal, los ciudadanos son los indicados para definir qué tipo de educación, qué tipo de salud quieren. Si es el mercado quien rige todo, la salud y la educación serán siempre para quien pague más.

- ¿Cree que contará con el apoyo del empresariado chileno en esta materia?
Me gustaría que el empresariado comprenda que los países que son eficaces para competir en el mundo de hoy son aquellos que están socialmente equilibrados e integrados. No compiten en este mundo globalizado aquellos países que tienen fuertes presiones sociales producto de las desigualdades, esos países están condenados a fracasar en este mundo competitivo. Por lo tanto, tener mayores grados de igualdad social es la mejor herramienta para acceder a un progreso adecuado.

- ¿Buscará usted durante su mandato promover un proceso de reivindicación histórica de Salvador Allende, el primer presidente socialista de Chile?
Alguien dijo que la historia la escriben los vencedores. Creo que en Chile, en la medida en que se profundice el sistema democrático, vamos a ir desarrollando una percepción mucho más objetiva de lo que fue el periodo del 70 al 73. Creo que al respecto ha habido un avance: la Comisión de Verdad y Reconciliación, el Informe Rettig, fue un paso importante.

- ¿Cómo enfrentará Ricardo Lagos los intentos de injerencia política de los militares?
Hablando la verdad de cara al país. Me gustaría que el país entero comprenda que aquellas son actitudes inadecuadas y reñidas con un sistema democrático.

- ¿Qué habría sido mejor para usted: comenzar su mandato con Pinochet procesado en España, o con Pinochet de regreso en Chile?
Desde el punto de vista de los intereses del país, lo prefiero en Chile, porque así como hace un año y medio se dijo que difícilmente la democracia chilena podría resistir la detención de Pinochet en el extranjero, muchos sienten que ésta no podría resistir el que inicien juicios contra determinadas personas.

- Usted es militante del Partido Socialista. ¿Gobernará atendiendo a la herencia de su partido?
Cada gobernante, cada Presidente, llega al gobierno con su historia, con su impronta. Yo tengo dos entrañables amigos que murieron en La Moneda. Los restos de uno de ellos aún no han aparecido. La forma en que uno se aproxima a este tema, por tanto, es muy fuerte. Entonces, es inevitable que yo me cuestione si acaso la forma en que hago las cosas está acorde con aquellos que en su momento murieron defendiendo su compromiso con Chile. Entiendo que el país cambió, que el mundo cambió, pero eso no quiere decir que uno no tenga raíces.

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