Contradicciones estratégicas

La industria turística nacional tiene una indefinición provocada por una carencia fundamental: no
Carlos Mota

Hacia mediados de abril pasado, el grupo Empresarial Ángeles anunció la venta de dos hoteles Camino Real, uno en Cancún y otro en Puerto Vallarta, por aproximadamente $90 millones de dólares. Cuando se supo la noticia, la comunidad turística nacional reaccionó con estupor. No se podía creer que dos playas fundamentales carecerán de esa prestigiosa marca. Olegario Vázquez Aldir, cabeza del grupo, fue cuestionado por su decisión de vender “las joyas de la corona”. Su respuesta fue firme. Perseguirá el segmento de viajeros en ciudades que no dependan del turismo de playa ni de los operadores extranjeros que negocian miles de cuartos que son asignados a springbreakers.

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Dos semanas después, el 30 de abril, Grupo Posadas reportó una disminución de 1.3% en sus ingresos trimestrales, mientras reconocía una fuerte competencia en sus hoteles de playa.

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La industria turística nacional ha sufrido durante los últimos años de una indefinición estratégica. Una explicación fácil diría que el problema reside en una falla de mercado que podría ser corregida con la mano del gobierno. En particular se ha hecho énfasis en tres variables: el papel de la Sectur, la legislación sobre los casinos y el rol del Consejo de Promoción Turística. De ellas, sólo los casinos son relevantes como parte del marco estructural para impulsar esa industria. El problema entonces va más allá. Se trata de una carencia fundamental: no tenemos empresarios con visión estratégica.

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A pesar de que Grupo Posadas es una empresa de envergadura importante, su modelo de negocio está trabajando a marchas forzadas. Es cierto que logró una posición preponderante en el sector —que actualmente defiende, pues construye 19 hoteles y ha materializado con éxito su concepto Club Vacacional—, pero ello no ha sido suficiente para dejar de notar cierta indefinición en la estrategia que persigue.

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Posadas aduce razones contradictorias para justificar su irregular desempeño. Afirma por ejemplo que Club Vacacional le ha representado una excelente salida al problema del terrorismo en 2001 (algo de lo que ya nadie habla). No obstante, ese producto se creó con anterioridad al 11-S.

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El problema de las contradicciones estratégicas es muy patente en la comunidad de negocios mexicana. Cientos de empresarios del sector turístico participan con alegres propuestas que no podrían “vender” en la mejor competencia de negocios de una escuela estadounidense. Es decir, lo hacen “líricamente”, colgándose de las bondades naturales del México diverso en el que vivimos. Piénsese en transportistas, agentes de viajes y hoteleros de envergadura menor.

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Queda entonces una pregunta: ¿Qué grupo hotelero mexicano será el más relevante en el futuro? Es difícil predecir. Posadas hace públicas sus contradicciones internas, y eso le permitiría reflexionar y componer su estrategia. Por su parte, Grupo Ángeles sigue joven, y a pesar del empuje y enfoque, la experiencia es algo que sólo podrá llegar con el tiempo.

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El autor es columnista de negocios. Comentarios: motacarlos@aol.com.

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