Conviértase en líder ¿qué espera?

Hay dos opciones en la vida del ser corporativo: caminar en la mediocridad o asumir el compromiso de
Luis Hernández Martínez

Para Stephen R. Covey, reconocido conferencista y autor de varios libros, el liderazgo no forma parte de las casualidades de la vida. En realidad, dice, es una elección. Una herramienta poderosa que permite al hombre sobrevivir en este mundo de “aguas abiertas, de cambio constante”.

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Y es que la gente lucha por encontrar un espacio que le permita desarrollar todas sus habilidades. Busca con afán la oportunidad de sobresalir y demostrar que la tecnología no puede sustituirla; que los avances científicos son y deben ser sólo promotores de su evolución, no motivo de su extinción.

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Sin embargo, otra cosa demuestran las cifras mundiales de empleo. Cada vez son más las personas que enfrentan el infierno de la desocupación. Antes –vaya paradoja– la sociedad creía que el castigo consistía en ser explotada. Hoy, en plena era del conocimiento, los trabajadores ya entendieron que el averno consiste en el desempleo, en la supresión de su vida económicamente activa. Ni Dante lo hubiese imaginado: el fuego eterno consiste en no ser explotado.

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Urge, para el entrevistado, un cambio de paradigma social y laboral, una manera distinta de entender el mundo. De ahí que resulte indispensable que los líderes del nuevo milenio se comprometan con su sociedad y trabajen para exterminar las diferencias abismales que existen entre los seres humanos. Para ello se necesitan por lo menos siete hábitos: ser proactivo; empezar con un fin en mente; establecer prioridades; pensar con la fórmula ganar-ganar; comprender antes y después ser comprendido; hacer sinergia y afilar la sierra. Covey lo sabe.

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En una entrevista exclusiva con Expansión, el autor explica algunos de los conceptos que lo llevaron a vender más de 12 millones de libros en 75 países, y hace votos por la liberación de los trabajadores del conocimiento. Además responde, entre otras cosas, por qué las empresas tienen que invertir en su gente, su principal activo.

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A continuación, las ideas principales de Covey:

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En términos de administración del capital intelectual, ¿cuál es su preocupación más importante?

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Facultar a la gente. Liberar su potencial, sus capacidades, inteligencia y poder. Es muy importante porque, por desgracia, las culturas totalitarias suprimieron el desarrollo de las personas.

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¿Cómo crear jóvenes altamente efectivos cuando el ambiente donde se desarrollan no les garantiza las mínimas condiciones de desarrollo?

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Utilizaré una parte de Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva como respuesta. En la vida se debe ser proactivo. Significa que no sólo somos producto de nuestras condiciones o circunstancias. En realidad, somos fruto de nuestras decisiones conscientes. La clave del desarrollo personal es trabajar para asumir la responsabilidad y la iniciativa por elección propia.

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¿Considera entonces que la ética y la efectividad empresarial pueden coexistir?

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En el mundo actual no se pueden producir buenos resultados sin una cultura de alta confianza, y la ética es el meollo del merecimiento. Nunca he sabido de una época en la que ética y resultados prácticos estuvieran tan estrechamente relacionados como hoy.

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¿Para usted qué significa la nueva economía?

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Siete cosas: 1) Globalización de los mercados y la tecnología; 2) conectividad universal; 3) democratización de la información; 4) mayores expectativas de crecimiento; 5) la gente es la nueva riqueza, no el dinero; 6) un mundo de aguas abiertas, de cambio constante –de ahí que en el centro se necesite algo que no cambie, como los principios. Eso es lo que enseño todos los días–, y 7) la plena elección –el liderazgo, de hecho, es una elección–.

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¿Cómo evitar que el capital humano caiga derrotado ante el avasallamiento de la información y la tecnología?

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Diría que el capital humano se vuelve más importante con la tecnología porque sólo la gente es la que la programa. Por lo tanto, debemos ver a las personas como una inversión, no como un gasto. La sociedad y la generalidad de las empresas califican a los individuos en ese rubro dentro de sus estados contables. Los líderes pueden ayudar a hacer entender por qué la gente es la inversión más importante. En lo subsecuente, la liberación del potencial humano será la clave.

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¿Cuáles serán las ventajas competitivas del administrador? 

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Sobre todo, que tenga una cultura de alta confianza. Insisto, los empresarios y directivos tienen que ver a la gente como una inversión, no como un gasto. De ahí que deban hacer del liderazgo un asunto de todos. Su trabajo consiste en comunicar valores a la gente, pero de una manera muy clara para que siempre los encuentre en su interior.

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¿Tendrá las mismas características el líder del siglo XXI?

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No. El nuevo líder tiene que ir más allá del enfoque de mando y control que prevaleció en la era industrial. Debe administrar las cosas y conducir a la gente, no manejarla. Hay que decirlo porque las personas se dirigirán por sí mismas.

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El líder debe hacer tres cosas: dar un buen ejemplo, involucrar a su equipo en la decisión respecto al camino a seguir y asegurarse que las estructuras y los sistemas de la organización avancen en esa dirección.

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Antes el concepto rey en la administración era built to last, ahora –con la llegada de las punto com– parece que todo gira alrededor de built to flip, ¿cuál idea prefiere usted?

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Creo que lo más rápido será lo mejor. Todavía tiene que construirse para durar, pero también es preciso edificar de manera que haya flexibilidad y rapidez, además de una definición amigable.

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¿Cómo dirigir una empresa en la era digital?, ¿qué aspectos no se deben descuidar?

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Hablemos de las cuatro funciones del liderazgo: modelar la confianza, hallar los caminos, alinear objetivos y facultar a la gente.

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En el largo plazo, ¿cuál será el elemento que determinará el poderío económico de las naciones?

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Cada país deberá mostrar qué tan facultados están sus trabajadores del conocimiento. Si son realmente emprendedores, y están capacitados, entonces tendrán una ventaja competitiva frente a otras naciones.

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En esta era tan frenética, ¿cuál es el costo individual que un ejecutivo debe pagar para llegar a CEO? ¿Tiene que sacrificar principios morales, familia o convicciones espirituales?

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Antes solía ser así. Pero ahora, con la fuerte competencia, se requiere gozar de alta confianza. Y para generarla no se pueden sacrificar moral ni principios. Si no se tiene esto es imposible obtener elevada calidad, flexibilidad o la liberación de los trabajadores del conocimiento. La única razón por la que el comportamiento carente de ética funcionó en el pasado es porque no había competencia. Además, no se puede descuidar a la familia: ninguna sociedad ha podido sobrevivir a su desintegración.

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Al final del camino, ¿qué significa ser una persona de éxito en los negocios?

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Que opera de acuerdo con principios y mantiene su vida equilibrada. Hace que la gente sea responsable de sus actos y faculta a los trabajadores del conocimiento. Una tarea muy importante.

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Vale mencionar que del 25 al 27 de abril, en Expobusiness  (evento patrocinado por Grupo Editorial Expansión), Stephen R. Covey, Philip Kotler, Gary Hamel, Sam Hill y Martha Rogers, entre otros reconocidos expertos de la alta dirección mundial, ofrecerán conferencias en el World Trade Center de la Ciudad de México.

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