Crisis existencial

La mayor organización empresarial renueva su directiva en momentos de redefinición de su papel com
Alicia Ortiz Rivera

Cuando Armando Fernández, presidente del naciente Consejo Coordinador Empresarial (CCE) en 1976, solicitó al entonces presidente Luis Echeverría la deducibilidad de las aportaciones que hicieran las empresas al organismo “cúpula” del empresariado, el mandatario le respondió: “¿Quiere usted que le dé dinero para que me ataquen?”. “Precisamente” -respondió el dirigente-, “usted necesita que haya quien lo ataque para demostrar que su gobierno es demócrata”.

- Desde entonces, las cuotas que se pagan al CCE han sido casi siempre deducibles del pago del impuesto sobre la renta. El mismo Armando Fernández, en su cargo previo de titular de la Coparmex, en alguna ocasión se dirigió al presidente Gustavo Díaz Ordaz con un lacónico “Permítame hablarle de presidente a presidente”. Y así era escuchado por el primer mandatario.

- Era una relación de complicidad y ayuda mutua, sobre todo considerando que desde la creación del CCE, en 1976, se adhirió a éste el influyente Consejo Mexicano de Hombres de Negocios (CMHN). La organización, fundada en 1962, que agrupa a los 40 empresarios más influyentes del país, mantiene una comunicación directa y discrecional con el gobierno, que le permite proteger eficientemente sus intereses.

- Tiempos nuevos
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Hoy el CCE enfrenta una controversia sobre la funcionalidad de su estructura y liderazgo y sobre la estrategia de acción que habrá de seguir en tiempos de sucesión presidencial adelantados. Este es el escenario que enfrentará el sucesor del actual presidente, Héctor Rangel Domene, quien dejará el cargo el 22 de junio.

- Para algunas organizaciones empresariales la estructura corporativa del CCE es anacrónica, anquilosada y no representativa, por lo que demandan su reorganización.

- El organismo se ha distorsionado y actúa con miopía, pues no ha comprendido la nueva estructura de centros de poder, de acuerdo con Julio A. Millán Bojalil, presidente de Consultores Internacionales y protagonista de la fundación del Consejo.

- Según Millán, se perdió la oportunidad de formar alianzas con el Poder Legislativo, donde es un gran error que cada vez haya menos legisladores de extracción empresarial.

- Otros consideran el modelo de organización como vigente y eficaz y rechazan que sea corporativo, porque la última reforma a la Ley de Cámaras, en 1997, eliminó la obligatoriedad de la afiliación a las organizaciones que integran el CCE, que antes estaban sujetas a ella: las de industriales y de comerciantes. Esa es la visión del virtual próximo presidente del organismo, José Luis Barraza.

- El ingeniero mecánico y administrador chihuahuense, actual dirigente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), emergió súbitamente como candidato con la misión de dar continuidad al proyecto de Rangel. Sus objetivos son impulsar la competitividad de las empresas, reformas estructurales, particularmente la hacendaria, contribuir a la estabilidad económica reorientando el gasto hacia infraestructura productiva para generar empleo, y seguridad pública.

- Es una controversia en la que se debaten la permanencia de la estructura centralizada, en la que siete organizaciones cúpulas toman las decisiones a nombre de la iniciativa privada, contra otras que demandan una mayor acción política, particularmente en tiempos de sucesión presidencial. La resolución de esa controversia será vital para la consolidación o el fracaso de la democratización del sistema político mexicano.

- Algunos reclaman también la presencia de liderazgos “realmente representativos” de los empresarios, no de funcionarios de corporaciones, caso de Rangel Domene, alto ejecutivo del Grupo BBVA-Bancomer. O bien, demandan el reconocimiento de la pluralidad ya presente también en las filas de la iniciativa privada, la cual haría irreal y poco funcional la estrategia de presentar “una sola voz” a nombre del empresariado.

- Esta última postura, encabezada por los pequeños y medianos industriales afiliados a la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), reclaman la elección de un líder empresario nacional, y apoyan la propuesta presentada por el PRD de crear un Consejo Económico y Social, estructura integrada por los más relevantes actores políticos y sociales para negociar y definir las políticas a seguir por medio del consenso. En naciones como Brasil y España organizaciones de ese tipo apoyaron el proceso de transición a la democracia.

- La iniciativa ha sido descartada por el CCE por considerar que “es una concepción muy corporativista en el sentido de que por ley vamos a obligar a la gente a que dialogue, en un organismo que tiene un número arbitrario de personas, unas 50, que no plasman con claridad con qué representación van a estar ahí”, a decir de Rangel Domene.

- Pero el debate crecía a medida que se acercaba la sucesión. Javier Prieto Treviño, alto ejecutivo de Cementos Mexicanos (Cemex), que originalmente se había lanzado a la presidencia del CCE con un discurso de cambio, renunció a su candidatura al enterarse de la de Barraza. Según Prieto, el sector empresarial se encuentra “frente a una oportunidad única de reconvertirse y reinventarse para incrementar su rol promotor de los cambios que requiere México”.

- Pocos días después renunció también a su candidatura Alejandro Martínez Gallardo, funcionario del Grupo Herdez.

- Esas renuncias sugieren que el organismo se inclinará por una conducción conservadora.

- En entrevista todavía como candidato, Prieto afirmaba que el Consejo debería ejercer mayor presión al gobierno y anticiparse a escenarios políticos en los que no se descarta el arribo de la izquierda al Poder Ejecutivo, como ya sucedió en Michoacán con resultados favorables, ya que el gobierno de Lázaro Cárdenas Batel “trabaja de la mano con el sector empresarial”.

- Pero para una labor tan complicada como la dirigencia del CCE en tiempos políticamente inciertos, no hay muchos voluntarios.

- “No es fácil encontrar personas, es más trabajo, te quita tiempo, fines de semana”, aunque “es una posición que da prestigio, proyección en los medios y cierto poder”, reconoce Antonio del Valle, presidente del CMHN, para quien no hay ningún demérito en que el titular del Consejo sea un ejecutivo y no un empresario.

- ¿Lo bueno o lo perfecto?
-Una nueva realidad para el empresariado tuvo lugar desde 1997, cuando el PRI perdió la mayoría en el Poder Legislativo. La transformación se hizo radical en 2000, con la caída del PRI, la llegada del PAN al Poder Ejecutivo y, sobre todo, la permanencia de un Congreso dividido, que obligó al empresariado y al Ejecutivo a cabildear, lo que no formaba parte de sus estrategias de acción.

- Impulsor de la actual estructura del CCE, por considerar que se ha adaptado bien a los nuevos tiempos, sobre todo en materia de cabildeo y equilibrio de fuerzas internas, Del Valle responde a las críticas: “lo perfecto es enemigo de lo bueno y si tenemos un buen sistema, ¿para qué lo cambiamos?”.

- Héctor Rangel comparte esa opinión y añade que el organismo representa a todos los empresarios del país, más de 3 millones de acuerdo con sus propios datos. La cifra incluye extranjeros, que según los estatutos no pueden pertenecer al CCE, pero no hay objeción porque “son una fuerza, fuente de poder, tienen intereses y también cabildean”, dice Rangel.

- La participación de empresarios extranjeros en el CCE está descartada en los estatutos de la organización, y ha sido otro de los motivos de críticas de las organizaciones disidentes.

- Aun así, cuando se pregunta a Rangel sobre las críticas a su gestión, el dirigente pregunta: “¿A qué democratización se refieren? No entiendo ese debate”.

- Ser o no ser
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René Ortiz Muñiz, secretario nacional de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), explica: “la esencia de la antidemocracia está en que el CCE no coordina sino subordina”. Para él, actualmente, “vota el que paga más, no el que representa más”, además “se ha creído en forma equivocada que el CCE es una cúpula de cúpulas” y que sus declaraciones en realidad representan el punto de vista de todo el empresariado nacional, cuando en un entorno de pluralidad ya no es posible tener un solo interlocutor.

- El asunto de las cuotas se ha convertido en el “talón de Aquiles” de una organización que había sido el paradigma de la unidad empresarial que nació como un “frente común” contra las políticas “antiempresariales” del gobierno del Luis Echeverría (1970-76).

- En aquel entonces, hace casi tres décadas, se determinó que “el financiamiento del CCE fundamentalmente provendría de aportaciones voluntarias de empresas a razón de uno al millar sobre su capital contable”. Hoy, cuando se pregunta a Rangel sobre a cuánto ascienden dichas cuotas, asegura que no es información pública.

- Lo que sí se hizo público es que pagar las cuotas al Consejo dejó de ser prioridad para la Canacintra, que en 2001 declaró suspensión de pagos al organismo. Luego de una negociación cubrió sus adeudos hasta 2002 para finalmente dejar de pagar lo correspondiente a 2003 y lo que va de 2004, por un monto ya superior a los $700,000 pesos que, según la propia Cámara, es aproximadamente la mitad de lo que pagan las organizaciones que sí tienen voto en el CCE.

- Lo mismo sucedió en 2000 con la Concanaco, organización que dejó de formar parte temporalmente del Consejo, también en medio de fuertes críticas de una fracción de comerciantes que acusaron al organismo de beneficiar los intereses del sector financiero en detrimento de las empresas.

- Según Ortiz Muñiz, la situación actual del CCE “crea confusión hasta en el propio gobierno” a nivel federal y regional, por la dispersión de Consejos “estatales”, que usando su mismo logotipo pero sin formar parte del original, se convirtieron en “ínsulas de poder” que provocaron conflictos en los que estuvo ausente la capacidad coordinadora.

- Medios y fines
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Ya superadas las dificultades que el empresariado tuvo con los gobiernos de Echeverría, de José López Portillo y de Miguel de la Madrid, el CCE abandonó la confrontación para agrupar, representar y defender los intereses del sector privado mexicano como lo establecen sus estatutos vigentes.

- La falta de coordinación en el gabinete presidencial y la parálisis económica del país han provocado serios problemas a los diversos sectores productivos, y la reacción de los agremiados ha rebasado a los líderes del empresariado, de acuerdo con Octavio Corona, vicepresidente de Relaciones Internacionales de la Concanaco-Servitur, y presidente de la Federación de Cámaras de Baja California, con sede en Tijuana.

- En todo el país los empresarios apuntan una crisis de dirección, pues, dice Corona, “se ha buscado el abrigo de las organizaciones para usarlas como trampolines”.

- Al organismo le falla la difusión y el contacto con los empresarios, apunta Jorge Tame Ayub, presidente de la Asociación Nacional de Distribuidores Nissan (ANDNAC). Además, dice, no hay coordinación respecto a los trabajos y la toma de decisiones en las organizaciones “cúpula” que integran el CCE, específicamente la Concamín y la Concanaco.

- La organización sigue sesgada a favor del gran capital, que tiene una sobrerrepresentación a través del CMNH, la ABM y la AMIS, según académicos y analistas.

- “Este desequilibrio hace crisis cíclicas porque los medianos, pequeños y micro empresarios no se sienten bien representados”, dice Ricardo Tirado, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y coautor, junto con Matilde Luna, del libro “El CCE, una radiografía”.

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