Cuentas claras

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Europa está estrenando dinero: el euro, moneda comunitaria que desde el primer día de 2002 empezó a circular en buena parte del viejo continente. El arribo de la nueva unidad monetaria –a pesar de la amplia difusión– tomó por sorpresa a muchos consumidores: una persona pagaba un producto con pesetas, por ejemplo, y la tienda entregaba cambio en euros. El miedo a ser defraudado causó molestias entre la población.

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Para anular la desconfianza, en España muchos establecimientos –bancos, casas de cambio, centros comerciales, etcétera– decidieron obsequiar convertidores de divisas. En estos diminutos equipos, similares a una calculadora de bolsillo, la gente captura un precio en pesetas y obtiene la equivalencia en euros (y viceversa). Si piensa viajar a la madre patria y no desea perderse en laberintos financieros, dichos sistemas pueden ofrecerle una valiosa ayuda.

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