Cumbre de las Américas: Vía rápida al

Más allá de las expectativas, nadie sabe si la próxima cita en la capital chilena tendrá repercu
Iván Witker / Santiago de Chile

Los alegres rostros de los mandatarios que asistieron a la cumbre celebrada en Miami en 1994, pertenecen al pasado. Sus disputas por hacer declaraciones grandilocuentes ante micrófonos y cámaras de decenas de medios que cubrían el evento, los abrazos y parabienes, han quedado definitivamente en el recuerdo. Hoy, la seriedad y la adustez de las caras de aquellos presidentes que preparan maletas para asistir a la segunda versión de la cumbre en Santiago de Chile, no se pueden disimular. Aún más, evitan un excesivo contacto con la prensa. Y es que no pueden ser muy explícitos a la hora de señalar la razón última de su viaje. En realidad, nadie sabe si la cita de Santiago tendrá alguna repercusión y si en ella se discutirán temas que tengan consecuencias prácticas.

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El anuncio de Miami, de que en breve se materializaría la idea de una gran zona de libre comercio desde Alaska hasta Tierra del Fuego, se ha ido diluyendo aceleradamente, sobre todo desde que el presidente William Clinton no consiguiera el fast track de parte del Congreso estadounidense el año pasado. En realidad, a escasos días de que la cumbre comience, lo único claro al respecto es que ésta servirá para que el hotel Sheraton de la capital chilena inaugure con gran pompa una moderna torre –que funcionará como sede del encuentro–, y para que se vea en acción uno de los más aparatosos despliegues de seguridad de la CIA en el extranjero. Existe fuerte preocupación de que grupos terroristas, no sólo chilenos, utilicen la cumbre para dar un golpe, cuyo blanco podría ser Alberto Fujimori, Ernesto Samper, o el propio Clinton.

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Se sabe que la embajada de Estados Unidos tiene reservada desde hace dos meses la totalidad del moderno rascacielos del hotel Hyatt, ubicado en la zona oriente de Santiago, cuyos alrededores ya son vigilados discreta, pero intensamente. Centenares de agentes de diversas entidades gubernamentales estadounidenses se encuentran desde hace varias semanas en tareas preventivas, ya que, al parecer, Clinton y su impresionante delegación de 600 personas se alojarán en ese hotel, aprovechando que en su terraza principal hay un helipuerto, donde un helicóptero estará permanentemente listo para una evacuación de emergencia. Según los organizadores, el numeroso séquito de Clinton se debe a que el presidente estadounidense iniciará, inmediatamente después de la cumbre, una visita de Estado a Chile en retribución a la que realizara el presidente de esta nación, Eduardo Frei, hace dos años.

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EVITAR LA “RUTINIZACIÓN”
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La ausencia del mecanismo de fast track ha obligado a los organizadores a echar a volar fuerte la imaginación a fin de consensuar una agenda sustituta y crear en Santiago un marco solemne para la firma de acuerdos bilaterales o multilaterales, de menor envergadura, pero útiles para brindar la imagen de que la cumbre reviste cierta importancia práctica. Por ello se han incrementado las reuniones entre ministros de diversas carteras y funcionarios de segundo rango, en un esfuerzo por evitar lo que un alto funcionario de la cancillería chilena calificó de “rutinización de las cumbres”.

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Tales esfuerzos han perfilado cuatro grandes temas de debate entre los 34 jefes de Estado asistentes: Educación, Preservación y Fortalecimiento de la Democracia y los Derechos Humanos, Integración Económica y Erradicación de la Pobreza y la Discriminación. Simultáneamente, se espera que Estados Unidos y Bolivia firmen un acuerdo de protección de inversiones, y que Chile y México ofrezcan a los participantes un gesto elocuente de su compromiso con el libre mercado firmando una ampliación del actual Acuerdo de Complementación Económica, que contemple mecanismos para resolver controversias, capítulos especiales de fomento a la inversión, servicios y telecomunicaciones. Se espera, asimismo, que Perú y Ecuador protocolicen ante los jefes de Estado el fin de su controversia fronteriza y suscriban la paz definitiva.

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En materia de búsqueda de grandes temas sustitutos, atractivos y creíbles para el auditorio latinoamericano, la Casa Blanca ha indicado que quizá el del narcotráfico se pueda transformar en el eje principal de la agenda. De un tiempo a esta parte, señalan autoridades estadounidenses, el Congreso trata de reemplazar el actual sistema de “certificación” anual –que la administración utiliza para clasificar a los países que combaten la producción y tráfico de estupefacientes– por otro más expedito y de carácter consensual. Empero, las dificultades para desarrollar un nuevo mecanismo radican en la forma de sanción a aquellos gobiernos que no colaboren, sostienen los funcionarios. En fuentes diplomáticas chilenas se admite que aun cuando durante la cumbre se acuerde, por ejemplo, una ampliación de los actuales mecanismos interamericanos como la Convención contra el Lavado de Dinero o la coordinación de aparatos policíacos, “será muy difícil conciliar un documento sobre la materia”.

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Otra idea sustituta que se ha barajado es la de acordar una “cruzada continental para la educación”. En este sentido, el presidente de México ya se mostró favorable a una iniciativa de estas características durante la cumbre sectorial de ministros del ramo celebrada en Mérida, Yucatán, a fines de febrero. Luego, Ernesto Zedillo ratificó esta posibilidad durante su viaje a Santiago el 17 de marzo. El titular de Educación chileno, Juan Pablo Arellano, ha dicho que durante la cumbre podría firmarse un “plan de acción” en este ámbito.

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Pese al oscuro panorama que se advierte, los diversos gobiernos tratan de ofrecer imágenes optimistas. Por ello, la Casa Blanca, aun cuando ha admitido los problemas que traerá consigo el hecho de que Clinton llegue a Santiago sin el famoso fast track bajo el brazo, ha pedido fe en el futuro. Thomas McLarty, cercano colaborador de Clinton y delegado especial de la Casa Blanca para esta reunión, estuvo recientemente en Santiago y en rueda de prensa –en la que Expansión estuvo presente– declaró: “Lo digo muy claramente, nos hubiera gustado tener la autorización de vía rápida y por supuesto que el presidente trató muy duramente de conseguirla, pero no lo logró. Aunque no existe fecha para enviar un nuevo proyecto al Congreso, esta cumbre va a sobrepasar todas las expectativas. Recordemos que en 1986, cuando la Ronda de Uruguay del GATT fue inaugurada, el gobierno de Estados Unidos tampoco contaba con el fast track y, así y todo, esa histórica negociación fue iniciada y culminada con éxito. El presidente Clinton –prosiguió su asesor– tiene un historial muy sólido durante su primer periodo: la aprobación del TLC, los acuerdos de la Ronda de Uruguay, la Cumbre de APEC en Seattle, y otras. Por lo tanto, el lanzamiento del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, en Santiago, debe ser, pese a todo, creíble”, afirmó McLarty.

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MERCOSUR A LA OFENSIVA
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Por su parte, el gobierno argentino también se ha mostrado relativamente optimista respecto de lo que ocurra en Santiago. Sin embargo, su optimismo radica en la eventualidad de que, ante la desilusión generalizada que provoque el mensaje de Clinton, el tema comercial hemisférico pase a ser homogeneizado por los países latinoamericanos, particularmente por el Mercosur, a lo cual ayudaría el renovado interés de Canadá por América Latina. El secretario de Relaciones Internacionales de la Cancillería chilena, Jorge Campbell, aseveró que “un Área de Libre Comercio de las Américas será puesta en marcha en Santiago con o sin fast track.” Incluso, el grupo de cancilleres del Mercosur –a iniciativa argentina– propuso que en esta oportunidad se formen cinco grupos temáticos de trabajo, a fin de iniciar las negociaciones: Mercados, Agricultura, Servicios, Inversiones y otro orientado hacia Propiedad Intelectual y Solución de Controversias.

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Dentro de este mismo marco, es altamente posible que el presidente Carlos Menem ratifique ante sus colegas la idea lanzada hace algunas semanas de que el Mercosur introduzca su propia moneda, propuesta que incluiría la creación de un banco central subregional. En círculos gubernamentales bonaerenses se estima que Menem quiere dar pasos muy enérgicos en esta dirección. Para ello, utilizaría la plataforma que le brinda una cita de estas características en Santiago para buscar respaldo político a su iniciativa, reservándose para la cumbre del Mercosur –a celebrarse en Ushuaia, Argentina, en noviembre próximo– un planteamiento de índole técnica sobre la materia.

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El escepticismo reinante ha llevado al gobierno chileno a realizar paralelamente una suerte de Cumbre Cultural –llamada Expocumbre– con muestras pictóricas, exposiciones, sesiones gastronómicas y seminarios a los que se ha invitado a varios artistas e intelectuales latinoamericanos, entre ellos al mexicano Juan Villoro y a los mundialmente conocidos Voladores de Papantla. Todos ellos se darán cita en el Centro Cultural Mapocho, una vieja estación ferroviaria que ha sido reacondicionada y que en esta oportunidad servirá de marco para demostrar que, aun cuando la cumbre no tenga repercusiones políticas ni menos económicas, sí puede servir, por lo menos, para relajar el espíritu y, principalmente, para agasajar -paladares.

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