David Vargas. La visión económica

¿Tiene la oposición una propuesta económica viable? El joven diputado panista fija la posición

¿Cuál es la propuesta del PAN en cuanto  a un proyecto económico para México?
Insistimos en un modelo de economía que llamamos humana y moderna, que podemos agrupar dentro del concepto de economía social de mercado. Carlos Castillo lo ha definido como social, lo sustantivo, y de mercado, lo adjetivo. Creemos que la economía debe tener tres pilares: 1) Un federalismo auténtico como condición para un desarrollo regional equilibrado; hoy día, de cada peso que recibe el gobierno federal, 80 centavos se los queda y sólo 20 distribuye a las entidades federativas. Proponemos aumentos paulatinos, para que el gobierno federal no se vea afectado en el corto plazo. Los municipios deberían manejar el Pronasol con absoluta libertad y sin ninguna discrecionalidad, lo que les permitiría duplicar sus participaciones, puesto que lo que se gasta en el Pronasol equivale a las participaciones que se otorgan a los municipios; 2) Un sistema formativo-educativo que nos permita lograr a largo plazo un desarrollo mucho mayor al actual, y 3) Un estado de derecho.

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Para lograr esto consideramos importante una política fiscal para el crecimiento: simplificar el cobro de impuestos, pues es muy difícil para los contribuyentes entender cada concepto, por lo que la simple declaración requiere, muchas veces, de un profesional, lo que encarece los costos de las personas físicas y morales. Por otro lado, en vez de incrementar los impuestos, algunos debieran disminuirse. Proponemos que el IVA se reduzca a 7%, y si los senadores panistas aprobaron el 15% fue porque formaba parte de un paquete completo, el programa económico gubernamental, que se tenía que aprobar externamente y que tenía como condición el aumento del IVA; entonces, el Senado no aprobó el IVA, sino que aprobó la urgencia de un paquete que garantizara recursos del exterior, indispensables en ese momento.

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También es importante la precisión y ampliación de los rubros de deducibilidad. Actualmente no están claros en la ley todos los renglones que se pueden deducir ni la forma y mecanismos para hacerlo, lo que implica evasión por parte de mucha gente. En algunos casos la ampliación puede ser temporal y en otros definitiva. Se ha demostrado que deducir algunas cosas tiene un impacto positivo en las empresas. Lo que nosotros decimos es que por lo pronto se sometan a discusión y que el legislativo discuta cuáles pueden ser los mejores rubros para ampliar los deducibles.

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Otro asunto es revisar a fondo y reformar la distribución de las cargas fiscales, pues actualmente no hay progresividad en los impuestos. El 33%, que es el impuesto más alto para las personas físicas, lo pagan ingresos que en otros países estarían reportando 16 ó 18%. No hay una progresividad clara y permanente de los impuestos. Y si se entendiera que en las personas físicas puede haber un impuesto variable, según la capacidad de pago ¿por qué no hacer lo mismo con las empresas medianas, pequeñas o micro? Inclusive, hemos insistido en que podía haber algún tipo de impuestos regionales; hay regiones muy dispares en ese sentido. Sería una manera de estimular la creación de empresas en las regiones más deprimidas del país.

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Por otro lado, hay que abrogar el impuesto al activo, porque aparte de ser anticonstitucional, no tiene una razón clara. Se ha demostrado que este impues-to genera desmotivación y desconfianza en la gente. Actualmente, además, debe representar no más de 5% de los ingresos totales del gobierno federal.

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Los impuestos altos afectan a muchas empresas que no están en condiciones de pagarlos y, por otro lado, hay necesidad de fondos para programas sociales. ¿Cómo se puede resolver esto?
Con el redimensionamiento del gobierno. Hay que trabajar sobre productividad y eficiencia en el sector público, y buscar fuentes alternativas. Esto significa que no todo lo tiene que gastar el gobierno; hay muchas áreas que podrían ser manejadas por empresas privadas, serían mucho más eficientes. Ejemplos que ya se aplican a nivel mundial son el sistema de pensiones y el ahorro. ¿Por qué no entender al Seguro Social en sus diversas actividades y no como un todo? El Seguro Social es muchas cosas, entonces, ¿por qué no privatizar algunas de ellas y otras dejarlas en manos del Estado?

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El gobierno ha insistido: "Me estoy sacrificando y la prueba es que mi gasto es 10% menor al PIB". Pero reducir es que si tengo 10 sólo gaste nueve o siete, y el truco del gobierno es que su gasto lo disminuye en proporción del PIB: lo que hace es aumentar su gasto pero a menor ritmo que la inflación.

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En cuanto a la eficiencia, no entiendo cómo en otros países, para poner una empresa basta con que llegues a una ventanilla y digas: "Aquí están mis papeles y si en 30 días no me has resuelto, doy por aprobado el trámite"... ¿Por qué no hacerlo así aquí también?

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El gobierno lleva dos sexenios en un proceso de privatización. Si Acción Nacional alcanzara el poder, ¿llevaría más allá las desincorporaciones?
Habría que revisarlo con toda claridad. Ya no hay mucho que privatizar. No creo que Pemex deba privatizarse en su totalidad sino que algunas de sus partes sigan perteneciendo al Estado. En seguridad social, el sistema de pensiones y jubilaciones del IMSS no sirve para nada; hay que buscar un sistema mucho más eficiente.

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¿Cuál debe ser el rol del Estado en el esquema económico que ustedes proponen?
Desde nuestra doctrina hemos señalado claramente que el Estado tiene autoridad, pero no propiedad, sobre la economía y los medios de producción. Su autoridad es para vigilar, para dirigir, para coadyuvar. Debe intervenir para que haya mayor competencia en todos lo ámbitos y quedarse con lo mínimo indispensable. Hay que establecer claramente cuáles son las líneas de acción, los derechos de propiedad y, entonces, establecerle a la gente, nítidamente, las reglas del juego y dónde tiene que intervenir el Estado para apoyar, para subsanar, para subsidiar algunas cosas temporalmente.

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¿Qué piensan acerca de la relación económica con Estados Unidos?
Tenemos que aprovechar nuestra cercanía con el mercado más grande del mundo. Pero también somos un puente entre Europa y Asia -polos de atracción muy fuertes actualmente-, y tampoco podemos desligarnos de Latinoamérica, que debe resultar un mercado muy atractivo. Estados Unidos, si bien es muy importante para nosotros, no es el único, y México también es importante para ellos. Hay que tener mucho cuidado con esta relación: hay que negociar al tú por tú, no el grande con el pequeño.

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¿Cómo evalúa el TLC en cuanto a la forma en que fue negociado, y después de más un año de estar en vigor?
En general, no fue un mal tratado; el problema es que exageramos muchas de las medidas y no nos preocupamos ni nos protegimos del resto de los mercados. Sería injusto juzgar el TLC en sí mismo. Por ejemplo, en la apertura, nos preocupamos por negociar con Estados Unidos pero dejamos que los productos de todo el mundo entraran como quisieran. Productos chinos acabaron con las industrias zapatera y juguetera del país. De pronto se dijo que había dumping de estos países, pero ya era muy tarde para muchas industrias nacionales. La industria zapatera prácticamente desapareció, por una competencia desleal, no de Estados Unidos sino de otros países.

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