Desarrollo y pertenencia

Las iniciativas en materia de prosperidad que contiene la Aspan son inconclusas, y el Grupo de Traba
Andrés Rozental

Durante los últimos 16 meses, un grupo independiente de personalidades de Canadá, Estados Unidos y México se reunió para elaborar una serie de propuestas sobre el futuro de América del Norte. El esfuerzo culminó en junio de este año con la publicación del Informe sobre la construcción de una comunidad de América del Norte, suscrito por más de 30 ciudadanos de los tres países, y que contiene 42 recomendaciones concretas a nuestros gobiernos y sociedades sobre cómo conducir el proceso de integración de la subregión. Cabe enfatizar que el grupo de expertos mexicanos se integró con miembros del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales representativos de diversos sectores del país, y que todos participaron en el ejercicio a título personal.

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Pocas semanas después de la salida de este Informe, los tres gobiernos anunciaron la creación de la Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte (Aspan, por sus siglas en inglés). Muchas de sus propuestas son muy parecidas a las que hizo el Grupo de Trabajo Independiente patrocinado por el Council on Foreign Relations de Nueva York, el Consejo Canadiense de Presidentes de Empresa y el Comexi de México. Este hecho debe ser motivo de particular satisfacción porque demuestra que los gobiernos cada vez están más dispuestos a escuchar la voz de sus respectivas sociedades civiles en la construcción de las siguientes etapas del proceso de integración de la región.

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En los procesos de acercamiento económico con frecuencia los gobiernos caminan a un ritmo diferente del de sus sociedades. Las iniciativas que aquí se comentan tienen la virtud de poner en mayor sintonía los esfuerzos de las tres naciones por conducir racionalmente el proceso, en lugar de dejar que se dé en forma desordenada y sin rumbo. Analizar y proponer una ruta consensuada entre autoridades y ciudadanos, permite asegurar mayor armonía en la aprobación y posterior puesta en vigor de los acuerdos.

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La Aspan no pretende resolver de una sola vez toda la agenda trilateral. Al igual que la Comunidad de América del Norte que propone el Grupo Independiente, la Alianza se basa en la premisa de que se trata de un proceso vivo que se construye paso a paso. Ambos coinciden en que sin prosperidad no puede haber seguridad, y que ésta sólo se puede lograr con confianza mutua y un alto grado de cooperación entre los países. Ahora que algunas de las nuevas amenazas provienen de fuera de la región, se necesita todavía más la colaboración trinacional para asegurar que América del Norte se proteja, hasta donde sea posible, de manera mancomunada. Compartir estrategias, información e inteligencia posibilita una mayor eficiencia en la prevención y el combate a esas amenazas.

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Como vicepresidente del Grupo Independiente, abrigo la esperanza de que en la edificación de la Alianza se puedan aprovechar aún más las sinergias entre la sociedad civil y los encargados de las decisiones políticas. El tema de la prosperidad aún está inconcluso y, para resolverlo, el Grupo Independiente ha propuesto medidas concretas que involucran a los dos socios norteamericanos de México en la reducción de las desigualdades que aún nos caracterizan. Recomendamos la creación de un novedoso fondo de inversión para proyectos de desarrollo e infraestructura y una mayor capacidad de acción para el Banco de Desarrollo de América del Norte. La región también requiere de una estrategia común en recursos naturales, en especial respecto de los energéticos. Además, abogamos por un espacio económico mucho más eficiente para asegurar la competitividad frente a otras regiones.

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Por último, para que los ciudadanos de los tres países se beneficien de una Comunidad de América del Norte debemos crear un concepto de pertenencia y una preferencia regional. Esto incluye la meta de mediano o largo plazo de asegurar un flujo más libre de personas, mayores oportunidades de acceder a estudios especializados para ciudadanos en los tres países, y un andamiaje mínimo institucional que permita dar seguimiento a las propuestas y decisiones de los gobiernos. Sólo así lograremos dar el sustento necesario al proceso de consolidación de una América del Norte más próspera, más segura y más equitativa.

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Vicepresidente del Grupo de Trabajo Independiente sobre el Futuro de América del Norte, ex subsecretario de Relaciones Exteriores y embajador eminente de México, presidente del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales. El Informe está disponible en www.consejomexicano.org

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