Diga no a los seguros en dólares

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Mayela Delgadillo

La incertidumbre cimbra hasta al más plantado —aunque en ocasiones no se acepte—. Ejecutivos que por años han contado con un seguro de vida en pesos mexicanos están cambiando su costumbre y ahora compran previsión para su familia en moneda extranjera... sólo por si acaso.

- Buscar una mayor protección mediante compañías aseguradoras extranjeras y con pólizas en las que el dólar es el elegido de los dioses, podría significar, no obstante, uno de los mayores fraudes del que se pueda ser víctima (y casi voluntaria).

- El hecho es que varias empresas de seguros, principalmente estadounidenses, envían desde hace años a sus agentes a promocionar este tipo de pólizas entre la clase empresarial mexicana con cierto poder adquisitivo. Sin embargo, el hecho de que estas compañías de previsión no cuenten con oficinas en el país no es fortuito: simplemente no están autorizadas para operar en México. De este modo, la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF) —órgano regulador y supervisor— establece su categórico fallo en el sentido de que estas son operaciones ilegales y sin validez.

- Esta transacción (que le debiera significar tranquilidad en la vida de usted y la de su familia) cada día adquiere más adeptos ante la falta de información. Aunque no es posible determinar el número de seguros vendidos de esta manera, su importancia es tal que la propia CNSF ha emitido circulares y boletines para informar y alertar sobre el problema.

- Francisco Alatorre y Fierro, director de la promotoría Aarco Agente de Seguros, explica que ha sido la demanda creciente de seguros en otras monedas lo que prácticamente obligó a compañías nacionales a crear también protección en dólares. “En México hay varias empresas que brindan esta cobertura, aunque el pago nos lo hacen en pesos a la cotización del día.”

- Uno de los riesgos a los que se expone cualquier persona que contrate un seguro con compañías no establecidas en el país es que, en virtud de que operan en Estados Unidos más de 300 empresas de este giro y están reguladas por legislaciones estatales, el cliente mexicano desconoce casi todo sobre la aseguradora y, con ello, su nivel de solvencia para enfrentar los riesgos.

- La mayoría de las personas que han comprado este tipo de previsión ignora la situación jurídica de la firma y —por supuesto— los agentes vendedores foráneos no se la explican. “En caso de quiebra, los asegurados se atendrán a la legislación del país extranjero, sin tener ningún respaldo mexicano que los proteja”, señala la CNSF.

- De hecho, indica el organismo, el mismo TLC establece que únicamente se permitirá la venta en territorio mexicano de pólizas expedidas por aseguradoras radicadas aquí (sean mexicanas o con capital extranjero), sin permitirse las operaciones transfronterizas.

- Pero el “ingenio” siempre corre más rápido, asegura Alatorre. Estos promotores foráneos, para poder hacer contratos en apariencia lícitos, fechan la póliza en el país y estado en donde opera la compañía aseguradora, es decir, como si el cliente hubiera ido al extranjero a cerrar la transacción. “Aunque algunos ni siquiera ponen cuidado en esto y citan en el contrato a México”, recuerda el director de Aarco.

- “El simple dato de que el contrato fue realizado en un país donde legalmente no opera la compañía es de por sí elemento suficiente para nulificar la transacción, dejando al asegurado con un palmo de narices”, agrega Francisco Cabral Valdez, gerente de zona de Grupo Nacional Provincial.

- “Los planes de compañías extranjeras sin sede en México no cuentan con respaldo legal de las autoridades mexicanas y, en algunos casos, tampoco de las autoridades de su país de origen, en virtud de que su propia legislación lo impide”, indica la institución reguladora de los seguros y fianzas. Ante ello, a la persona que compró un seguro de este tipo no le queda más que encomendarse “a quien mejor prefiera” y esperar a que en caso de un siniestro la aseguradora, primero, todavía exista y, después, actúe con honorabilidad.

- Alguna compañías extranjeras han incluido dentro de sus cláusulas de la póliza restricciones que pudieran afectar el pago o garantía a no residentes, por lo que sólo se hacen responsables del siniestro demostrando la nacionalidad o residencia.

- Como los contratos y pólizas se realizan en inglés, analiza Cabral, la mayoría de las ocasiones el cliente desconoce totalmente las cláusulas y, por tanto, las restricciones —o lo que antes se conocía como “letras chiquitas”—. “Es terrible para los beneficiarios enfrentarse, además de a una pérdida familiar, a un fraude”, añade.

- Coincide en que el asegurado no tiene respaldo legal de ninguna autoridad mexicana para defender sus intereses siempre que la empresa no esté establecida en territorio nacional. Incluso, la ley de la CNSF sanciona con prisión de tres meses a cinco años y con multa de entre 750 y 3,000 días de salario mínimo a quienes ofrezcan directamente, o como intermediarios, seguros de empresas sin permiso para operar en México.

- La otra visión
Cierto empresario del sector comercio —cuya identidad se guarda en reserva—, quien compró un seguro de vida a una aseguradora estadounidense, afirma que si bien no sabía que la transacción fuera ilegal, conoce perfectamente la trayectoria de la compañía con la que contrató y sabe —gracias a comentarios de amigos— que es una empresa sólida y confiable.

- Después de revisar al detalle la póliza redactada en inglés (recuérdese que además en México está prohibido celebrar contratos en lengua extranjera), expresa que de todas maneras está conforme con su seguro, porque resulta entre 20 y 30% más barato que adquirirlo con alguna empresa nacional. “Además, el pago sí se realiza en dólares; cuando los beneficiarios cobran el seguro llegan billetes verdes a sus manos”.

- Otro argumento que ofrece es que como son compañías grandes en Estados Unidos, tienen una regulación mucho más estricta y sus posibilidades de quiebra son prácticamente nulas. Agrega que, en cambio, algunas empresas mexicanas dependen para su supervivencia de la fluctuación del dólar, de la Bolsa Mexicana de Valores y hasta de rumores. Aunque reconoce el riesgo, dice: “estoy dispuesto a correrlo”.

- Mientras no exista una estabilidad económica y disminuya la inseguridad social, argumentan los promotores de seguros nacionales, y aun cuando “nosotros tratemos de convencer a nuestros clientes de adquirir coberturas —incluso en divisas extranjeras, pero de manera lícita—, las incursiones ilegales de aseguradoras extranjeras sin sede en el país tenderán a incrementarse y a tener aceptación entre un nicho de mercado específico”.

- La ausencia de cifras —debido que se trata de un mercado negro— en este tipo de operaciones no puede ocultar la realidad, argumenta Alatorre, de Aarco. “Dos hechos son clave: uno, hasta ahora no tengo conocimiento de un solo caso en que la Comisión haya ‘capturado’ a un promotor ilegal, y segundo, es notable el incremento de la demanda de seguros en divisas extranjeras en el último bienio. Si esto no fuera así, ¿las compañías nacionales estarían vendiendo este producto?”

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